Carlos Baena (animador gráfico): "El futuro del cine pasa por la fusión de realidad y animación"

El animador gráfico Carlos Baena, trabajando

Claudia Carrascal

Personajes tan conocidos como Nemo en Buscando a Nemo, Mr Increíble en la película de Los Increíbles o Buzz Lightyear en escenas de Toy Story 3 han cobrado vida gracias al animador grancanario Carlos Baena, que está convencido de que el futuro del cine pasa por una fusión cada vez mayor entre realidad y animación.

En una entrevista con Efe durante su participación en el 3D Wire de Segovia, advierte de que es una "buena noticia" que estos dos estilos visuales estén cada vez más entrelazados porque, a su juicio, es la única forma de que la animación cobre el protagonismo que merece como soporte visual.

También tiene grandes ventajas para el cine de imagen real, ya que la animación elimina las barreras de este formato y permite "llegar a cualquier lugar" y "hacer todo aquello que pide la imaginación", reflexiona.

Por ejemplo, detalla que las películas que se están haciendo de Disney en versión real como El Libro de la Selva o El Rey León son un claro ejemplo de que esta unión de fuerzas entre los mundos imaginados y los reales da "muy buenos" resultados y es que, según explica, hasta el 95% de estas producciones son animaciones.

Esta situación da una esperanza al sector de la animación, según Baena, quien afirma que este cine esta en fase de crecimiento y, en concreto, en España "vive uno de sus mejores momentos".

Nacido en Las Palmas de Gran Canaria, Baena estudió Arte en Estados Unidos, donde comenzó su vinculación con la industria cinematográfica, y allí desarrolló su carrera profesional en empresas como Industrial Light & Magic (ILM), Pixar o Paramount, espacios que, en su opinión, ofrecen mayores oportunidades de las que se pueden encontrar en España.

Reconoce, no obstante, que en su país natal se están haciendo cosas "cada vez más espectaculares", con profesionales que tienen "mucho potencial, talento y gran creatividad", hasta el punto de que se están desarrollando proyectos de un nivel "muy superior" al del resto del mundo.

Eso sí, es necesario un impulso económico a esta industria y el apoyo, tanto desde el sector público como del privado, a la creación de empleo a través de nuevos proyectos; la clave es que "siga habiendo oportunidades, porque talento y pasión no faltan", sentencia.

Baena se encuentra inmerso en su primer proyecto propio, La Noria, que ya es una realidad, tras haber alcanzado la cima con algunas de las películas más taquilleras de animación y después de siete años de trabajo y esfuerzos económicos.

Se trata de un cortometraje de animación de doce minutos que va un paso más allá y mezcla este soporte con uno de los géneros cinematográficos que más interés despiertan en el creador, el terror.

"A lo largo de mi anterior etapa en grandes productoras he aprendido mucho y sobre todo me he divertido, pero quería hacer algo diferente", detalla el animador.

Por eso este trabajo, que admite que no es para todos los públicos, se adentra en el lado más oscuro de la animación y demuestra que es un "vehículo increíble" para contar cualquier tipo de historia a públicos infantiles, pero también a adultos.

Aunque aclara que las producciones de animación son un trabajo arduo y requieren mucho tiempo, ya que se parte "de la nada" y es necesario "crearlo todo", cada textura de un bolso, cada geometría de una mesa y cada rasgo de un personaje, todo se diseña y luego se dota de vida gracias a la tecnología.

Además, destaca que el éxito en la animación llega de la mano de la diversión, por lo que "solo si el creador disfruta haciendo una producción conseguirá que el espectador no se aburra", afirma. 

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Publicado el
6 de octubre de 2018 - 17:00 h

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