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''Se le mandó a Salamanca a un año de reciclaje'': cómo la Iglesia cubrió al agresor de una víctima de abusos en Tenerife

El obispo fallecido Bernardo Álvarez y una foto de Ciro Molina cuando era menor.

Natalia G. Vargas

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''El daño que yo he sufrido, que ha sufrido mi familia… ¿Eso cómo se repara?'' Esta es la pregunta que lleva haciéndose casi 30 años Ciro Molina y que aún nadie le ha respondido. Tenía nueve cuando, en 1997, empezaron los abusos sexuales que sufrió por parte del entonces párroco de su pueblo, en Tenerife. Su familia presentó la primera denuncia en 2004, y la respuesta de la Iglesia fue reubicar al agresor.

Molina ha llevado su caso a la Fiscalía, al Ayuntamiento de La Laguna, e incluso al Vaticano, pero hasta ahora nadie le ha pedido perdón ni le ha ofrecido reparación. ''Lamentablemente, toda esta historia ha tenido que ser pública porque no hay otra manera de hacer frente a la Iglesia'', dijo en 2024 a esta redacción.

Un audio hecho público este jueves revela cómo el obispado de Tenerife encubrió a su agresor. El superviviente se reunió con el anterior obispo de la isla, el ya fallecido Bernardo Álvarez, poco más de un año antes de su muerte, en verano de 2024. Este encuentro fue grabado. En el audio, al que ha accedido Canarias Ahora y que fue adelantado por El País y Cadena SER, Álvarez también justifica los casos de pederastia acusando a los niños de provocación. 

Obispo: Yo tengo experiencia de eso como sacerdote. Chicas y chicos de 13 o 14 años que me han provocado. Entonces, tú ten en cuenta que hace unos años la edad de la libertad sexual era 14 años. Ahora es 16 o 18, no sé cuánto. Ahora es 16, ¿no? Bueno pues, yo recuerdo en la isla de La Palma, en Tazacorte…

Víctima: Los niños no provocan, Bernardo.

Obispo: No, no, no, no, no, no

Víctima: Es al revés. Eso es una visión adultocéntrica. Los niños no provocan, hombre. ¿Tú te crees que a mí Carmelo me hacía eso porque yo lo provocaba?

Obispo: No, no, no, no. No te estoy hablando de eso. Te estoy hablando de personas con 13 o 14 años… Esa es la experiencia que yo tengo.

El audio, según ha podido saber este periódico, está en poder de la Fiscalía Provincial de Santa Cruz de Tenerife y de la Comisión Pontificia de Protección a los Menores del Vaticano. Molina pidió al Ministerio Público que abra diligencias de investigación y que le brinde asesoramiento y amparo. Desde la Fiscalía de Santa Cruz de Tenerife han explicado a este periódico que la denuncia se presentó, se incoaron diligencias, pero se archivaron al haber prescrito los hechos.

La Diócesis de Tenerife ha asegurado este jueves desconocer la grabación y el ''contexto en que se realizó''. El obispado ha manifestado el ''rechazo rotundo a cualquier tipo de abusos cometido contra menores'' e insiste en ''la importancia de acudir al cauce legal actual para que las víctimas denuncien los casos ante las autoridades judiciales''-

Esta no fue la primera vez que Álvarez justificó así los abusos a menores en el seno de la Iglesia. En 2007, en una entrevista publicada en La Opinión de Tenerife, dijo que ''puede haber menores que sí lo consientan y, de hecho, los hay''. ''Hay adolescentes de 14 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y, además, deseándolo. Incluso si te descuidas, te provocan'', afirmó. 

El obispo fallecido ha protagonizado otras polémicas por sus reiteradas declaraciones homófobas. En febrero de 2022, el prelado fue investigado por la Fiscalía de Santa Cruz de Tenerife por un posible delito de odio, después de que dijera en la televisión pública de Canarias que la homosexualidad es un ''pecado mortal'' y la equiparara al alcoholismo.

Durante su conversación con Molina, el obispo le dice que ''el 80% de los que han abusado de menores son homosexuales'', a lo que la víctima responde: ''Pero Bernardo, un homosexual se acuesta con uno de su edad o por lo menos con alguien que no sea menor''.  

Reubicar a los agresores

En la conversación grabada, Bernardo Álvarez describe el mecanismo que se ha empleado para encubrir a los agresores: trasladarlos a otros territorios. El obispo repite hasta en dos ocasiones que ''en aquella época, la costumbre era cambiar al sacerdote de sitio, igual que se hacía con los maestros cuando tenían cualquier problema en la escuela''. 

''Estaba don Felipe [ en referencia a Felipe Fernández, el obispo que le precedió en Tenerife], y yo no sé lo que hizo don Felipe, incluso te acuerdas que cuando don Felipe sacó a don Carmelo de Tejina, mucha gente protestó. Lo mandó a Salamanca y estuvo un año haciendo una especie de reciclaje y cuando regresa lo ponen de capellán, y allí estuvo'', reconoce Bernardo Álvarez.

Ciro Molina era monaguillo en la parroquia de su pueblo cuando conoció al agresor. Los abusos comenzaron cuando él tenía nueve años y se agravaron en 2002, cuando decidió entrar en el seminario. Allí, les obligaban a confesarse de los mandamientos que iban en contra de ''la castidad y la pureza''. ''En el momento de la confesión, él nos preguntaba si nos masturbábamos y en qué pensábamos. A la vez que me preguntaba, me empezaba a tocar el muslo'', relató a Canarias Ahora la víctima. Otras veces, el párroco le pedía al niño que le besara en las manos, y en una ocasión le besó en la boca.

Molina también ha denunciado públicamente abusos en la casa del sacerdote. ''Me metió en una sala. Era un salón de las casas de antes, no tenía muebles. En medio había una silla. Se sentó y me empezó a tocar. No me llegó a meter la mano por el pantalón, pero sí por debajo de la camisa. Cuando yo sentí la mano por mi abdomen me levanté y me fui contra la puerta'', recuerda.

''Nos trataron como apestados''

Cuando su familia, católica y muy ligada a la Iglesia del pueblo, puso la primera denuncia en 2004, tuvo que enfrentarse al ''terrorismo social''. Vecinos de Tejina y miembros de la Iglesia emprendieron una ''persecución'' contra su padre y contra su madre, que murió cuatro años después.

En 2005, Molina puso en conocimiento de un monseñor del Vaticano, ahora fallecido, los abusos que sufría. Lo hizo a través de correos electrónicos. ''Yo creo en tus afirmaciones, pero en lo que más creo es en la capacidad que tenemos las personas de perdonar y de olvidar las debilidades de los demás'', le respondió el alto cargo de la Iglesia en uno de los mensajes.

En 2014, el superviviente volvió a denunciar el caso de pederastia ante la Diócesis de Tenerife. ''Ustedes a nosotros no nos trataron como hijos de la Iglesia, sino como apestados'', afeó Molina al obispo en el encuentro de 2024.

La primera vez que se sintió apoyado fue cuando en 2014 un psicólogo creyó su testimonio. El informe elaborado por el profesional relata que la víctima sufrió ya siendo mayor de edad un síndrome depresivo con ideas suicidas, ansiedad, bloqueo del desarrollo evolutivo y comportamientos autodestructivos. Antes de eso, sus notas bajaron y empezó a faltar a las clases.

''Yo no entendía lo que estaba pasando, pero es triste que uno descubra la sexualidad de esa manera y no de forma natural“, dice Ciro. ”Es doloroso sentir una mano extraña en tu cuerpo. Ahora cuando siento una mano en mi muslo, reacciono. Cuando sufres eso crees que todo el mundo te va a hacer daño'', contó en 2024 a esta redacción.  

El superviviente tuvo que abandonar sus estudios, a pesar de ser un alumno sobresaliente, y empezó a tener problemas para dormir. Con el tiempo, ha intentado recomponer su vida y ha cursado un ciclo de integración social.

El testimonio de Molina fue anónimo durante años, hasta que en 2022 se convirtió en la primera víctima en contar su caso ante un pleno municipal. El superviviente narró los hechos en el Ayuntamiento de La Laguna e incluso exigió allí la dimisión del obispo. En el encuentro de julio de 2024, Bernardo Álvarez hace referencia a esta comparecencia como un ''montaje''.

El caso de Molina es uno de los 24 recogidos por el Defensor del Pueblo en Canarias para su informe sobre casos de pederastia en el seno de la Iglesia. El documento, publicado en 2023, incluye doce casos en Tenerife, nueve en Gran Canaria, uno en Lanzarote, uno en La Gomera y otro en La Palma. 

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