El observatorio de la AEMET en Tenerife detecta un incremento histórico de CO2 en todo el planeta

Observatorio Atmosférico de Izaña, en Tenerife.

Iván Alejandro Hernández

Las Palmas de Gran Canaria —

Récord tras récord: el nivel de concentración media mundial de dióxido de carbono (CO) en la atmósfera ha aumentado progresivamente año a año, registrando picos históricos sin precedentes desde que el Centro de Investigación Atmosférica de Izaña (Tenerife) comenzó a publicar los datos; en 1984 ascendía a 340 partes por millón (ppm), y este mes de abril ya ha alcanzado las 413 ppm; los científicos esperan que en mayo se supere esa cifra, lo que supondrá un incremento histórico. “Una barbaridad”, dice el director del Centro de Investigación Atmosférica de Izaña (CIAI), Emilio Cuevas, quien afirma que el año que viene “se volverá a producir otro récord”.

La ppm es una unidad de medida que permite saber que de cada millón de moléculas que contiene una muestra de aire en la atmósfera, más de 400 unidades son del principal gas de efecto invernadero, uno de los máximos responsables del calentamiento global. “Cada año se incrementa en 2,5 ppm. Este es el problema, que es el origen del cambio climático, pues no solo no disminuye sino que va en aumento, y si no se remedia seguiremos teniendo récords”, explica Cuevas.

En el mundo estos datos se pueden conocer de forma precisa desde 1958 gracias a la estación que tiene Estados Unidos en el volcán hawaiano de Mauna Loa, que en los años sesenta del pasado siglo detectaba una concentración de 300 ppm en la atmósfera. La barrera simbólica de las 400 ppm se superó por primera vez durante todo el año en 2015 a escala mundial, y ya es posible decir que no se va a bajar de esa cifra en ninguno de los años que están por venir. “Y si se llega a producir no creo que esta generación pueda asistir a eso”, afirma Cuevas.

“El pico se produce en mayo, pero después va bajando hasta el otoño, aunque será mayor que el equivalente al del año anterior porque ese mínimo será 2,5 ppm más alto. Y a partir de octubre o noviembre volverá a subir otra vez hasta el próximo pico en mayo, cuando se volverá a producir otro récord”, dice Cuevas.

El dióxido de carbono se genera de forma natural, aunque también los seres humanos, con la quema de combustibles fósiles (petróleo o carbón), envían este gas a la atmósfera, pero no se puede establecer una relación entre concentración -la cantidad que queda en la atmósfera después de las complejas interacciones que tienen lugar entre la atmósfera, la biosfera, la criosfera y los océanos- y emisión porque “también hay elementos que absorben el dióxido de carbono, como los árboles o los océanos. Gracias a eso la cantidad de CO en la atmósfera no es proporcional a las emisiones, porque si no tendríamos niveles muchísimos más altos”, aclara Cuevas.

A pesar de ello, según la Organización Mundial de Meteorología (OMM) actualmente la concentración de CO representa el 145% de los niveles preindustriales (antes de 1750), y, aunque de forma inmediata (mes a mes o año a año) el aumento de dióxido de carbono no provoca un incremento de la temperatura de la Tierra, “a medio y largo plazo sí tienen una relación directa”, dice Cuevas, lo que provoca los efectos del cambio climático.

El histórico Centro de Investigación Atmosférica de Izaña

El CIAI está ubicado en la montaña homónima de Tenerife, muy cerca del pico Teide, entre los municipios de La Orotava, Fasnia y Güimar, a 2.400 metros sobre el nivel del mar. Es una institución con más de un siglo de historia que nació como observatorio en 1916 y cuenta con registros únicos de datos, de los más largos del mundo. Actualmente está integrado en la AEMET y se dedica al 100% a la investigación.

La OMM define al CIAI como “uno de los mejores lugares del planeta para conocer la evolución de los principales gases de efecto invernadero”, gracias a que cuenta con una ubicación única: cercana al trópico y a una altitud que permite la pureza del aire es un enclave privilegiado a nivel mundial para la vigilancia de la radiación solar y de la atmósfera. Además, forma parte de la red de Vigilancia Atmosférica Global de la OMM, compuesta por alrededor de 30 estaciones en todo el mundo. La red tiene como misión “estudiar los cambios que se están produciendo en la atmósfera, que son los que están produciendo cambios en el clima y en la calidad del aire en el ámbito mundial”, explica Cuevas.

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