Pedro Páramo en Jinamar

Pedro Páramo en Jinamar

Hay veces que el paseo trae a la memoria fotogramas o recuerdos de un relato distinto al que caminamos. Me pasa con estas ruinas encontradas a las afueras de la ciudad, que me recuerdan a fotos de Alvarez Bravo o me transportan directamente al viento silbando por las calles vacías de Comala, el pueblo de Pedro Páramo. 

En mi fabulación fotográfica siempre trato de añadir sonidos, aromas y hasta efectos visuales que van más allá de la imagen. Pura recreación. En este caso esta fotografía es recorrida por el inquietante susurro de las ánimas que, como ese viento, serpentea las galerías, pasillos y zaguanes de este lugar que, sin ser tenebroso, lo parece. 

A Pedro Páramo le falta un capítulo en el que Comala, como el Cortijo de San Ignacio que se adivina detrás de esa loma, se convierte en paraíso del golf. 

A veces el paraíso solo habita en el recuerdo que naufraga, de súbito, al volver a abrir los ojos. 

Y Juan Rulfo hoy no despertaría de su siesta antes de tiempo. 

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Publicado el
9 de agosto de 2020 - 06:00 h

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