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CRÍTICA DE CINE

Metáforas patéticas e innecesarias

Una mujer comienza a experimentar extrañas sensaciones cuando su marido empieza a alojar a misteriosos y desconocidos personajes en su casa

Fotograma de la película 'Madre!'

Fotograma de la película 'Madre!'

- Título: Madre! (Mother!) (2017)

- Dirección: Darren Aronofsky

- Guión: Darren Aronofsky

- Reparto: Jennifer Lawrence, Javier Bardem, Ed Harris, Michelle Pfeiffer, Domhnall Gleeson

El aclamado director de auténticos referentes cinematográficos en los últimos veinte años como Réquiem por un sueño o Cisne negro, Darren Aronofsky, ha estrenado su muy esperado proyecto Madre! La expectativa era seria, dado el batacazo cualitativo que ya se dio hace tres años con su recreación de la historia del diluvio universal ( Noé, 2014).

Madre! es de las apuestas más inseguras de este año a la hora de ir al cine. Los espectadores que simplemente quieran ceñirse a los acontecimientos narrados se encontrarán con una historia repleta de innecesario morbo y violencia. Pretende ser una cinta de terror y acaba siendo un ejercicio del asco más profundo que puede provocar la humanidad.

El caso de aquellos que intenten entender de un modo racional o cultural la trama es aún peor, pues encontrarán una épica metáfora propia de la deriva patética de su realizador. Un monumental y pretencioso despropósito, que no viene a cuento ni aquí ni ahora.

En el primer caso, el espectador asistirá a una cadena de sucesos ininteligibles en su forma y contenido, exasperantes en cuanto a la reacción de la protagonista -muy buena interpretación de Jennifer Lawrence, alejada de la continua locura de clase media de sus últimas películas y de paso del resto de actores, eso sí, todos ellos en papeles desafortunados-.

En el segundo, una interpretación que llega a dar vergüenza ajena incluso para aquellos a los que se acaba mostrando previsible -la clave es entender a qué nos recuerda la historia-.

Echamos de menos al Aronofsky preocupado por los males humanos y terrenales, por el límite del día a día. No por la extravagancia de querer ir partir del más allá e intentar acercar lo divino a nuestra realidad. En su cine, el orden de los factores sí que altera el producto y para muestra la penosa decisión que fue, precisamente, rodar Noé.

Lo peor de la película es que toda su intención es una gran mentira. No lo decimos por el origen de su historia, un debate que ya deberíamos haber superado hace mucho tiempo, sino por la falsa importancia de la mujer en la trama, quien en el fondo queda relegada al rol de esposa, ama de casa y madre. Debate descomunalmente peligroso, obsoleto e ignorante. Otra decepción más firmada por Darren Aronofsky.

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