Un viaje a la mítica Frisia: Fin de ruta en Groninga, la última de las ciudades de los Países Bajos
Groninga, o Groningen. Esta provincia histórica comparte con Frisia el honor de ser el límite norte de los Países Bajos y guardiana del Mar de Waaden. Este trozo de costa es también es el último de los bastiones holandeses en una zona de frontera donde se encuentran las aguas de Alemania y, un poco más allá, las danesas. Hay que puntualizar aquí que, tanto en dominios de Alemania como al sur de la Península de Jutlandia, a estas aguas mitad dulces mitad saladas se las llama Mar de Frisia. Seguimos, pues, en la región histórica dominada por los antiguos frisones. Como ya hemos mencionado en otros textos de esta pequeña guía de viajes, la vieja Frisia prerromana se extendía desde la desembocadura del Rin hasta la propia Jutlandia. Así que no nos desviamos mucho del plan original al cruzar el límite del Lago de Lauwersmeer.
Groninga, además, tiene el aura de las tierras poco holladas. La inmensa mayoría de los que se acercan a tierras holandesas no se interna tan al norte. Pocos llegan a Frisia y aún menos los que se internan en estas tierras de Groninga (ver los iconos de color naranja en el mapa). Y eso que no es una ciudad pequeña. Si vienes de ruta desde Frisia te recomendamos hacer dos paradas previas a la ciudad. La primera es el pequeño pueblo de Oldehove para ver la Iglesia de San Ludgero –Ludgeruskerk-, una de las escasas representaciones del Románico en estas tierras y la segunda es la Abadía de Aduard (Burgemeester Seinenstraat, 40 -Aduard-), un cenobio Bernardino del siglo XII en el que puedes ver varios edificios medievales que se cuentan entre los más antiguos del país (entre ellos un hospital).
Qué ver en Groninga; pequeña guía de la ciudad del norte.- Tenemos predilección por las ciudades de la Hansa. Y Groninga fue una de las más importantes en línea con vecinas alemanas como Hamburgo o la mismísima Lubeck. Y decir Hansa es decir riqueza y espíritu emprendedor: y eso en aquellos tiempos de la Baja Edad Media (siglos XIII, XIV y XV) se traduce en patrimonio apabullante. Como en otras capitales hanseáticas, el corazón de la ciudad es el Mercado Grande -Grote Markt- la típica gran plaza que servía de gran centro cívico, político, religioso y comercial de las ciudades comerciales. Esta Grote Markt está muy alterada y los viejos edificios de ladrillo de los siglos XVII y XVIII conviven con nuevas construcciones, pero sobreviven los dos grandes edificios que definen este tipo de espacios: el Stadhuis -Ayuntamiento-, un precioso edificio neoclásico de finales del XVIII, y la Iglesia de San Martín (Martinikerkhof, 3). Estamos ante uno de los grandes templos góticos del país; una maravilla del siglo XV que combina de maravilla el típico ladrillo rojo de la arquitectura local, la piedra y la madera. Y el resultado es brutal. Un gran templo de salón que destaca por la elegancia de las líneas y la luz que entra a raudales por vidrieras hermosas. No dejes de subir a lo alto de su torre.
Cómo te decíamos, en este espacio tradicionalmente hanseático conviven lo más antiguo (algunas piedras de San martín datan del siglo IX) y lo más moderno. Y como muestra no un botón, sino dos. El Forum (Nieuwe Markt, 1), un impresionante centro cultural de la arquitectura más vanguardista (que combina muy bien con los edificios históricos de los alrededores, la verdad) y ahí mismo, a espaldas de la iglesia, el Jardín del Prinsentuin (Martinikerkhof, 23). En una manzana de casas preciosas de ladrillo nos encontramos con el Palacio de Princenhof -Casa del Príncipe-, un antiguo palacio reconvertido en hotel. Pues justo detrás está este jardín renacentista que pone de manifiesto la riqueza de la ciudad en los tiempos de la Hansa.
El otro gran espacio urbano del centro de Groninga es la Plaza del Pescado -Vismarkt-. Esta gran avenida peatonal ha conservado bastante mejor el patrimonio histórico. Tuvo más suerte que su vecina ya que sufrió menos los terribles combates de la Batalla de Groninga, un sangriento cuerpo a cuerpo entre alemanes y aliados durante la liberación de Europa (1945). Así que aquí dominan las fachadas de ladrillo rojo y las casas de color pastel. Y de entre tanta belleza nos encontramos con el Korenbeurs -Lonja del maíz-(Akerkhof, 1), un precioso edificio de mediados del XIX que servía de ‘bolsa’ para el mercado de cereales, y la Iglesia de Nuestra Señora de Aa -Akerk- (Akerkhof, 2), la otra gran ‘catedral’ medieval de Groninga -con una fábrica que se inició en el XII y culminó en el XV-.
La Ribera del Hoge der A y la Universidad.- Nos acercamos a los canales que rodean la ciudad en los alrededores de la calle Reitemakersrijge, otra de las grandes calles monumentales de Groninga. Pero superamos la tentación de seguir la vía y nos vamos hasta el Puente del Museo -Museumbruck- para encontrarnos con los canales. Echa un vistazo al enorme edificio de ladrillo rojo que hay junto al puente – Instituto Frank Mohr- y su pequeño jardincillo -Museumtium- antes de seguir hacia el norte siguiendo el Canal de A (así de sencillo). Antes de meternos de lleno en la preciosa arquitectura de Hoge der A puedes hacer una parada en el Museo Ann de A (Brugstraat, 24), un precioso centro que explora la historia de la ciudad a través de su tradición náutica y comercial.
De Hoge der A destacamos las preciosas fachadas de ladrillo rojo que dan al canal. Esta es una de las imágenes más representativas de Groninga. Antes de llegar a Noorderhaven métete por el callejón de Vishoek para visitar el Hospicio de Santiago (Gasthuisstraat, 26), un antiguo hospital para personas sin recursos que se fundó en el siglo XV. El edificio que se puede ver hoy es del siglo XVIII y sigue siendo uno de los monumentos más bonitos de la ciudad. Después de pasear por Noorderhaven (un canal colmado de viejos barcos de vela y barcazas) vuelve al centro por Oude Kijk in Het Jatstraat (una de las grandes vías peatonales del casco histórico) para ver el edificio de la Universidad de Groninga (Oude Kijk in Het Jatstraat, 7A). Si te quedas varios días no es mala idea echarle un vistazo al Museo de la Universidad. Sus colecciones naturales son más que interesantes.
Otros puntos de interés para ver en Groninga
El Museo de Groninga (Museumeiland, 1).- Solo por ver su arquitectura rompedora sobre las aguas del canal merece la pena acercarse hasta el extremo sur de la ciudad histórica. Las colecciones artísticas comprenden una buena muestra de grandes maestros flamencos (destacando Van Eyk) y un buen número de grandes figuras del arte contemporáneo.
La Sinagoga de Groninga (Folkingestraat, 60).- Es una de las grandes sinagogas del centro de Europa. El edificio de estilo mudéjar español data de principios del siglo XX y a parte de su función religiosa alberga un museo sobre la historia de la comunidad judía en la ciudad.
Pasar al norte hasta Noorderplantsoen.- En el límite norte de la ciudad histórica se pueden ver las huellas de los antiguos baluartes artilleros que defendían Groninga. Las antiguas plataformas, fosas y terraplenes se han convertido en un gigantesco parque urbano. En esta zona de Groninga no dejes de visitar la Iglesia Nueva (Nieuwe Kerkhof, 1) y el Hospicio de Juffer Tette Alberdagasthuis (Nieuwe Kerkhof, 22), un edificio del siglo XVIII que servía como albergue de ancianos pobres.
El Edificio DUO (Kempkensberg 12).- Bastante a desmano del centro, pero este impresionante edificio de líneas ondulantes se ha convertido en uno de los símbolos de la pujanza económica y cultural de la ciudad. El edificio es muy bonito y tiene un jardín precioso en la última planta. Un paraíso para los amantes de la arquitectura y de la fotografía.
Fotos bajo Licencia CC: Dage - Looking For Europe; Bert Kaufmann; Sergei Gussev; Rob Oo; Jan Smith; Jurjen
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