Han encontrado en África una estructura de madera construida a propósito y el calendario del ingenio humano ya no encaja

La datación revela una antigüedad muy superior a la del Homo sapiens

Héctor Farrés

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Las ideas sobre el origen de ciertas habilidades humanas suelen apoyarse en un punto de partida concreto y bien delimitado. Durante décadas se ha asumido que la capacidad para levantar estructuras, planificar tareas complejas y anticipar resultados formaba parte del paquete que definía a una especie concreta dentro de la evolución humana.

Esa visión ha situado al Homo sapiens como el umbral teórico a partir del cual aparecen la construcción deliberada, el pensamiento técnico y una forma distinta de relacionarse con el entorno. El planteamiento ha servido para ordenar el pasado y para separar etapas de forma clara. Sin embargo, esa frontera depende de las pruebas disponibles y de hasta dónde permiten mirar los restos conservados.

Dos troncos encajados que cambian la historia de la construcción humana

Ese marco choca ahora con un hallazgo documentado en África que desplaza ese origen asumido varios cientos de miles de años atrás. Un estudio publicado en la revista Nature describe una estructura de madera datada en torno a 476.000 años, localizada en Kalambo Falls, en la frontera entre Zambia y Tanzania, y atribuida a homínidos anteriores al Homo sapiens.

El trabajo presenta pruebas directas de que dos grandes troncos fueron trabajados y encajados de forma intencionada para cumplir una función estructural, algo que hasta ahora no se había podido demostrar con este grado de antigüedad.

El descubrimiento en África obliga a revisar la idea de que solo el Homo sapiens planificaba y construía

La cronología del conjunto se estableció mediante técnicas de luminiscencia aplicadas a los sedimentos que rodeaban la madera, según detalla el equipo investigador. Este método permitió calcular el momento en que los granos minerales quedaron enterrados por última vez, ya que la madera es demasiado antigua para el carbono 14. Los resultados sitúan la estructura muy por delante de los fósiles más antiguos atribuidos al Homo sapiens, que rondan los 315.000 años, y encajan con la secuencia geológica conocida del lugar.

En Kalambo Falls aparecieron dos troncos de gran tamaño colocados en cruz, con rebajes tallados para que encajaran entre sí. Las superficies muestran marcas de corte rectilíneas, zonas alisadas y señales de raspado compatibles con herramientas de piedra, de acuerdo con los análisis microscópicos realizados. Los investigadores descartan que se trate de madera arrastrada por el río o depositada al azar, ya que la disposición y el trabajo previo indican una colocación deliberada con una finalidad concreta, posiblemente como base de una plataforma o parte de una construcción.

Las condiciones del terreno permitieron conservar piezas únicas de madera

La conservación del material fue posible gracias a las condiciones del entorno. Los suelos permanentemente húmedos del río Kalambo frenaron la descomposición de la madera y actuaron como un sistema de preservación poco habitual en yacimientos tan antiguos. Esta circunstancia permitió recuperar no solo los troncos principales, sino también otras piezas de madera trabajada, algo excepcional en el registro arqueológico del Pleistoceno.

Junto a la estructura aparecieron cuñas, palos excavadores y otros elementos fabricados en madera, lo que apunta a un uso planificado y continuado de este material. La presencia de estos objetos sugiere estancias prolongadas en un entorno con agua permanente y recursos forestales, además de una organización del trabajo que iba más allá de la fabricación puntual de utensilios simples.

El hallazgo forma parte del proyecto Deep Roots of Humanity, desarrollado entre 2017 y 2022 por un equipo internacional que excavó varios puntos de Zambia con especial atención a Kalambo Falls. El estudio, liderado por Larry Barham desde la University of Liverpool, plantea que el autor más probable de la estructura fue Homo heidelbergensis, una especie que habitó África entre hace 700.000 y 300.000 años.

Hasta ahora se sabía que este homínido fabricaba lanzas de madera y controlaba el fuego, pero no que fuera capaz de levantar estructuras de este tipo, lo que obliga a revisar el papel exclusivo que se había asignado al Homo sapiens en el origen de estas capacidades.

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