Trump se revuelve contra sus aliados ante las resistencias europeas a sacarle de la trampa de Ormuz
Donald Trump no disimula. Y está enfadado con sus socios europeos y de la OTAN porque no quieren implicarse en la guerra desatada por EEUU e Israel en Irán el pasado 28 de febrero. La guerra, sobre la que Trump ha ido dando bandazos en cuanto a las motivaciones –desde una supuesta amenaza nuclear hasta otra de misiles balísticos, ambas no corroboradas por los servicios de información estadounidenses–, hasta los resultados –desde una revuelta desde abajo hasta replicar el modelo venezolano o apostar por la rendición total– o la duración –desde un puñado de días hasta dos meses–, no parece tener una salida buena para el presidente de Estados Unidos.
Desde el comienzo de los bombardeos, el precio de la gasolina se ha disparado para los ciudadanos estadounidenses en pleno año electoral y después de que hace un mes el presidente de EEUU asegurara que el galón –3,78 litros– se encontraba por debajo de dos dólares –lo cual era falso– y lo que se está viendo ahora es que se encamina a los cuatro dólares.
Y Trump parece estar improvisando a medida que Irán aprieta su mejor baza: el daño económico que supone bloquear el estrecho de Ormuz. Así, el presidente de EEUU, en las dos semanas que van de guerra, ya ha relajado dos veces las sanciones al petróleo ruso –el Kremlin hace caja con la guerra en Irán y se beneficia del menor flujo de armas a Ucrania–, está liberando reservas estratégicas de petróleo y ahora exige a sus socios que le ayuden a reabrir el estrecho de Ormuz.
“Queremos que vengan y nos ayuden con la situación que tenemos”, ha dicho el presidente de EEUU, Donald Trump, este lunes en una comparecencia ante la prensa en la Casa Blanca: “Muchos países me han comunicado que ya están en camino, mostrándose muy entusiasmados al respecto; y otros a los que hemos protegido, donde tenemos 45.000 soldados protegiéndolos de todo, cuando les pedimos colaboración, prefieren no involucrarse. Llevamos 40 años protegiéndolos y ahora no quieren involucrarse en una acción muy menor —donde se dispararán muy pocos proyectiles, pues Irán no tiene muchos. Y aun así dijeron que preferían no involucrarse. Siempre he sido muy crítico respecto a la protección de otros países, ya que sé que nosotros los protegeremos si es necesario, pero si somos nosotros quienes necesitamos ayuda, ellos no estarán tal como ha sucedido durante mucho tiempo. Instamos encarecidamente a las otras naciones a colaborar, a que se unan a nosotros; que lo hagan pronto y con gran entusiasmo. He recibido señales en ese sentido de varias de ellas. Lo que tenemos ante nosotros ahora es un tigre de papel. Hace apenas dos semanas no lo era, pero ahora sí: es un tigre de papel”.
La UE: “Esta no es la guerra de Europa”
La reunión de ministros de Exteriores de los 27 en Bruselas de este lunes ha sido elocuente, y la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, ha confirmado que los Estados miembro no mandarán barcos para proteger el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz.
“Esta no es la guerra de Europa, pero los intereses europeos están directamente en juego a medida que el conflicto se expande. La UE ya cuenta con operaciones navales desplegadas, entre ellas la Operación Aspides, que desempeña un papel clave en la protección de la libertad de navegación. En nuestras conversaciones hubo un claro deseo de reforzar esta operación, aunque por el momento no existe voluntad de modificar su mandato”, ha confirmado Kallas.
Y la actitud europea con respecto a una guerra, que Europa ni ha comenzado ni quiere, revuelve a Trump: “Siempre he sentido que esa era una debilidad de la OTAN: nosotros los protegemos, pero siempre dije que, en caso de necesidad, ellos no nos protegerían a nosotros. Este es un momento de necesidad que implicaría a uno de los 'pesos pesados'. Y si necesitamos sus barcos de desminado o cualquier cosa que ellos puedan tener deberían estar ansiosos por ayudarnos, dado que nosotros los hemos ayudado a ellos durante años”.
Otros países donde tenemos 45.000 soldados protegiéndolos de todo, cuando les pedimos colaboración, prefieren no involucrarse. Llevamos 40 años protegiéndolos y ahora no quieren involucrarse en una acción muy menor
Aunque Kallas ha sido más diplomática entre los países europeos el discurso de Trump ha sonado muy mal. El ministro de Asuntos Exteriores de Luxemburgo, Xavier Bettel, describió la petición de Trump como “chantaje”. El ministro de Defensa de Alemania, Boris Pistorius, recalcó: “¿Qué espera Donald Trump de, digamos, un puñado o un par de fragatas europeas en el estrecho de Ormuz? ¿Necesita que logren allí lo que la poderosa Marina de Estados Unidos no puede hacer por sí sola, es eso?
Trump ha reconocido haber hablado este domingo con el presidente francés, Emmanuel Macron: “En una escala del cero al diez, yo diría que su respuesta ha sido un ocho. No es perfecta, pero es Francia”. ¿Confía en que Francia ayudará con la reapertura del estrecho de Ormuz? “Sí”, ha respondido el presidente de EEUU: “Quiero decir, creo que va a ayudar. Intento no presionarlos demasiado, porque mi postura es que no necesitamos a nadie. Somos la nación más fuerte del mundo. Tenemos el ejército más poderoso del mundo, con gran diferencia Pero resulta interesante. En algunos casos, lo estoy planteando no porque los necesitemos, sino porque quiero averiguar cómo reaccionan. Porque llevo años diciendo que, si alguna vez llegáramos a necesitarlos, no estarían ahí. Me llevé una gran sorpresa con el Reino Unido. Son nuestros aliados más antiguos, y gastamos mucho dinero en la OTAN y en todas esas cosas para protegerlos. Estamos colaborando con ellos en lo referente a Ucrania y no tenemos ninguna obligación de hacerlo. Y luego nos salen con que ellos no quieren participar. Me parece terrible. Estaba muy molesto con el Reino Unido; creo que se involucrarán, tal vez; pero deberían involucrarse con entusiasmo. Llevamos años protegiendo a estos países a través de la OTAN, porque la OTAN somos nosotros. Pueden preguntárselo a Putin. Putin nos teme. Nos tiene miedo. No le tiene el más mínimo miedo a Europa. Teme a EEUU y al ejército que yo reconstruí durante mi primer mandato”.
El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, confirmó este lunes que “no se dejaría arrastrar a una guerra más amplia”, cuando se le preguntó por si consideraba posible el envío de buques de guerra al Golfo.
Desplante hasta del canciller alemán
Pero ni siquiera los que parecían sus aliados menos críticos en la UE mantienen sus posiciones. “No participamos en esta guerra. Lo dijimos desde el primer día y esa sigue siendo la posición del Gobierno alemán. Esto también significa que, mientras la guerra continúe, no participaremos con medios militares para garantizar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz”, ha comentado este lunes el canciller alemán, Friedrich Merz.
En menos de una semana, Merz ha pasado de considerar que “Irán es el centro del terrorismo internacional” por su apoyo a organizaciones como la palestina Hamás, la libanesa Hizbulá o los hutíes de Yemen y asegurar que “ese centro tiene que ser cerrado y los estadounidenses y los israelíes lo hacen a su manera” a una postura más cercana a países europeos como Francia, España o Italia.
“Estados Unidos e Israel tampoco nos consultaron antes de esta guerra. Ni siquiera se plantea la cuestión de cómo Alemania podría implicarse militarmente. No lo haremos”. Entre otras cosas, Alemania recoge en su Constitución que cualquier participación del país en una misión militar tiene que tener el aval de Naciones Unidas, la Unión Europea o de la OTAN. “Y siempre estuvo claro que esta guerra no es un asunto de la OTAN”, ha recalcado el canciller alemán.
El descontento alemán también se explica ante la falta claridad en el tiempo y los objetivos de una guerra, que Trump va variando cada día. La Alta Representante para la Política Exterior europea, por su parte, se ha mostrado abiertamente crítica con la actuación bélica de Estados Unidos. Kallas ha subrayado que “los objetivos de esta acción militar deben ser definidos por quienes han iniciado esta guerra. Europa no forma parte de esta guerra. Nosotros no la hemos iniciado, y los objetivos políticos siguen siendo poco claros”. Además ha puesto sobre la mesa la escasa capacidad de la Casa Blanca por explicar cuándo y cómo iba a terminar con los ataques: “Por supuesto, estamos en diálogo con diferentes partes, pero con las guerras ocurre algo evidente: es fácil empezarlas, pero muy difícil detenerlas”.
En este sentido, el Gobierno español, que ha sido de los primeros en expresar su negativa a participar en los bombardeos de EEUU, que expresado este lunes su negativa a participar en las operaciones de seguridad en Ormuz. Así, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha señalado: “La solución al incremento de precios [de los combustibles] tiene que ser que termine esta guerra, parar esta guerra y que sea la negociación y el diálogo los que prevalezcan. Creemos que la operación Áspides y el mandato actual es el correcto y por lo tanto no es necesario introducir ninguna modificación”.
La negativa de enviar buques a Ormuz no es solo una posición europea. Tanto Australia como Japón han avisado de que no participarán en esta operación militar. La ministra de Transportes de Australia, Catherine King, se mostró totalmente en contra mientras que el ministro japonés de Defensa, Shinjiro Koizumi, dejó la puerta abierta en un futuro si se emite una orden de seguridad marítima.
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