Una parada en Sandomierz: La pequeña roma polaca a medio camino entre Varsovia y Cracovia

Plaza del Mercado de Sandomierz.

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¿La ciudad más bonita de Polonia? Es posible. Según todas las guías de viaje que hablan de este país espectacular para planear un gran viaje Sandomierz aparece como esa joya escondida a la que pocos llegan y que supone uno de los cúlmenes del impresionante patrimonio histórico y artístico que atesora el país. La ciudad apenas llega a los 25.000 habitantes y queda a medio camino de los grandes centros urbanos del país (a 190 kilómetros de Cracovia y a 214 de Varsovia), lo que la dejó prácticamente intacta en la Segunda Guerra Mundial. Cuando uno pasea por las grandes ciudades polacas y mira sus cascos históricos no puede dejar de pensar que mucho de lo que ve es una reconstrucción de menos de 70 años. Sandomierz jugó un papel fundamental en la ofensiva aliada contra los alemanes, pero no sufrió los bombardeos o la destrucción sistemática de su patrimonio como Cracovia o Varsovia.

A orillas del río Vístula, la ciudad siempre fue un lugar fundamental como nexo entre la Europa oriental y los territorios de Centroeuropa. En 1945 la ciudad se salvó de la destrucción, pero en el siglo XIII sufrió la devastación de las hordas mongolas. Y eso provocó una reconstrucción integral del burgo medieval justo en los tiempos más gloriosos del gótico centroeuropeo. Y se nota. En Polonia se la conoce como ‘La Pequeña Roma’ por la cantidad de grandes monumentos históricos que se concentran en apenas unos centenares de metros.

La Puerta de Opatów marca el límite norte de la ciudad histórica de Sandomierz.

La Puerta de Opatów (Opatowska, 40) da acceso al pequeño pero impresionante casco antiguo de la ciudad. Opero antes de dejarte llevar por la tentación de pasar bajo esta imponente torre gótica de ladrillo y sumergirte de lleno en la historia de Sandomierz date una vuelta por el Monasterio de San José (plac Świętego Wojciecha, 1), un precioso complejo de edificios barrocos del siglo XVII que sirven como tarjeta de presentación de lo que nos vamos a encontrar a intramuros. Después de visitar el monasterio vuelve hasta la Puerta de Opatów y sube hasta su terraza: para poder ver la ciudad desde las alturas y ver el sistema de construcción de esta maravilla del siglo XIV construida por orden del Rey Casimiro el Grande cuando la plaza se empezaba a convertir en un punto estratégico para el comercio polaco con el este y el sur. Desde las alturas puedes ver como la estructura de la ciudad se parece mucho a la de los campamentos romanos: cuando se culminaron los trabajos de fortificación, la ciudad se constituía en torno a los ejes norte sur, este oeste. Cuatro puertas servían de acceso al burgo. Sólo sobrevive esta ‘Opatowa’ que marca el inicio del camino hacia la ciudad de Opatow en la ruta hacia Varsovia.

Calles empedradas y puertas secretas. La ciudad de Sandomierz tiene el sobrenombre de la Pequeña Roma polaca.

Qué ver en el centro de Sandomierz.- La calle Opatowska ejerce de ‘Cardo máximo’ de la ciudad marcando la estructura de la ciudad de Norte a Sur. Esta es la gran calle de Sandomierz y sirve de eje que une sus más importantes zonas urbanas: la Plaza del Mercado (en el centro), que ejerce de gran zona civil, y el acceso a la zona ‘noble’ donde se concentran la catedral y el castillo (símbolos del poder político y religioso). Apenas 480 metros median entre la puerta Opatów y la red de callejas que dan acceso al Castillo Real. Y en menos de medio kilómetro hay muchísimo que ver.

El Ayuntamiento domina la Plaza del Mercado de Sandomierz.

El primer gran centro patrimonial de Sandomierz es la Plaza del Mercado. Aquí se juntan las dos grandes calles. Si Opatowska marca el eje norte-sur, la preciosa y diminuta Ryek marca el eje este-oeste (si seguimos el símil romano este sería el Decumano máximo). Una vez más, la monumentalidad de la Plaza del mercado invita a pasar de largo. Pero nosotros te recomendamos hacer un pequeño desvío para ver algunas cositas interesantes: la primera es la Casa Olesckich (Ryek, 10), un precioso palacete renacentista del siglo XVI que guarda un secreto: el acceso a un imponente sistema de túneles y cavas que servían para estacionar los riquísimos vinos de la zona. Se pueden visitar hasta un kilómetro de túneles y el principal acceso es esta casa vinculada a una familia de origen griego que hizo una fortuna con el vino. Antes de volver a la Plaza del Mercado visita la Sinagoga Dawna (Żydowska, 10), eje de la comunidad judía de la ciudad entre el siglo XV y la invasión alemana de 1939, y el Muro miejskie, uno de los escasos restos de las viejas murallas medievales.

Piedra y ladrillo. El casco histórico de Sandomierz está lleno de detalles artísticos.

Y por fin llegamos a la Plaza del Mercado. Apenas estamos a 190 metros de la Puerta Opatów. Y ya llevamos un par de horas buenas de ver, ir, venir y, sobre todo, entrar. La plaza es el corazón de la vida económica y civil de la ciudad: un gran espacio abierto donde se puede ver esa preciosa arquitectura polaca que va desde el gótico del XIV al neoclásico del XIX pasando por el renacimiento y el divino barroco centroeuropeo. Esta es una de las plazas más bonitas de Europa. El Ayuntamiento con su blanquísima Torre del Reloj (Rynek, 1) reina sobre el espacio con su porte añejo del siglo XIV y su gótico a base de ladrillo, piedra y estuco. Pero más allá del gran monumento de la plaza, el entorno es de una armonía brutal. Palacetes, grandes casas, antiguas galerías comerciales convertidas en museos… Y bajo nuestros pies, toda esa red de túneles y bodegas que se traduce en una ciudad subterránea tan grande como la que se abre a cielo abierto.

Gótico y barroco se fusionan en las naves de la Catedral de Sandomierz.

Más allá de la Plaza del Ayuntamiento la trama de calles rectas y planificadas da paso a un pequeño laberinto de callejuelas empedradas que dan acceso a la vieja acrópolis de Sandomierz. La belleza de la ciudad se multiplica (nos encantan esas tramas medievales de calles imposibles y retorcidas) y entre los jardines y plazas aparecen los dos grandes monumentos históricos del burgo. El primero que se nos presenta es la Catedral de la Natividad de la Santísima Virgen María (Katedralna, 1). Esta maravilla gótica del siglo XIV es uno de los templos más bonitos que vimos jamás. Por fuera es impresionante, pero por dentro es aún más bonita: las líneas sobrias y elegantes de ese gótico que mezcla piedra y ladrillo se completa con una decoración barroca añadida que casi no deja un lugar libre que se mezcla con las pinturas y tallas originales medievales (no dejes de ver los enormes cuadros que representan a los doce meses del año). La Casa Dlugosz (Jana Długosza, 9).- Esta preciosa casa de ladrillo data del siglo XIV y se erigió como residencia para el personal religioso de la catedral. La casona es de estilo gótico y merece la pena verse. Hoy alberga parte del Museo de Arte Sacro vinculado a la basílica.

Castillo Real de Sandomierz. Durante los siglos de la Gran Polonia esta era la residencia de verano de los reyes polacos.

Y el paseo urbano termina en el Castillo Real (Zamkowa, 12). Esta fortaleza del siglo XIV se vincula a esa edad de oro de la ciudad y a la figura Casimiro el Grande, el artífice de Sandomierz como centro económico y político importante dentro del Reino de Polonia. Esta fortaleza sirvió de residencia de verano a los reyes polacos hasta el conocido como ‘Diluvio sueco’, un periodo de guerras e invasiones en la segunda mitad del siglo XVII que acabó con la Gran Polonia que dominó el centro de Europa durante varios siglos. Hoy el castillo es un fantástico museo de historia que recorre la biografía de la región desde la Prehistoria hasta la caída de esa Polonia mítica. Las colecciones son brutales.

La 'garganta' de la Reina Jawiga. A los pies del Castillo Real se extiende un paisaje de viñedos, bosques y casas de campo.

El valle del Vístula; entre viñedos, grandes casas de campo y viejas iglesias.-  En torno a la ciudad de Sandomierz se extiende un paisaje agrícola marcado por el río y la omnipresencia del viñedo. No hay que alejarse mucho del casco histórico para encontrarse con el campo y basta un breve paseo a los pies de la vieja ciudadela para poder visitar viejas casas de campo, bodegas y algunos pequeños monumentos históricos. El lugar paradigmático de esta ciudad rural y vitivinícola es la Casa Sokolówka (Świętej Królowej Jadwigi, 3) una vieja casona junto a los viñedos desde la que se accede a la Garganta de la Reina Jadwiga, un precioso paseo entre huertos, viñedos que guarda algunas sorpresas como la Iglesia de San Pablo (Staromiejska, 11).

Fotos bajo Licencia CC: Jerzy Kociatkiewicz; Krzysztof D.; Krzysztof Belczyński; Monika Murren; Thomas Wilczynski; Jerzy;VnGrijl

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