La Unesco incluye a los megalitos de Carnac en el listado del Patrimonio Mundial

Los grandes campos de megalitos de Carnac han sido incluidos en el listado del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

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Los celtas llamaron a este lugar Carnac que significa ‘piedra’. El megalitismo europeo es un fenómeno bien extendido por la fachada atlántica del continente (Francia, Reino Unido, Irlanda, España y Portugal), pero en la Bretaña francesa estas manifestaciones de la espiritualidad humana alcanzan proporciones gigantescas que dejan pequeño al mismísimo Stonehenge. El arte megalítico surgió en algún momento del neolítico (en torno al 5000 antes de Cristo) y evolucionó a lo largo de unos 6.500 años manteniéndose como una de las manifestaciones culturales más auténticas de las poblaciones prehistóricas europeas. Los últimos megalitos se erigieron en torno al año 1700 antes de Cristo (ya en la Edad del Bronce) extendiéndose su construcción hacia el norte (Suecia, Alemania, Holanda y Dinamarca). Este horizonte temporal ya nos despeja la primera de las dudas: Obélix no pudo ser escultor y repartidor de menhires.

Pero en ningún lugar de este mapa cultural se llegó a la magnitud de Carnac. Nunca sabremos que vieron las mujeres y hombres de aquellos tiempos en este lugar para convertirlo en un gran templo al aire libre. Aquí hay más de 500 lugares con arte megalítico (debieron ser muchos más). Muchos son meros menhires anclados al suelo; pero también hay alineamientos de varios kilómetros que reúnen miles de estas piedras gigantescas. La Unesco los ha incluido en el catálogo del Patrimonio Mundial.

Los grandes alineamientos de Carnac suman más de 2.500 monolitos.

Los megalitos de la Bretaña francesa se construyeron entre el 4800 y el 3500 antes de Cristo, así que estamos ante uno de los focos de irradiación de esta cultura que se extendería por gran parte de la fachada atlántica europea. Stonehenge se erigiría más de un milenio más tarde. Aquí nos podemos encontrar monolitos aislados (algunos impresionantes como el Gigante de Manio (D-196), un menhir de 6,5 metros de altura), dólmenes, cromlechs (círculos de piedra) y cairns (túmulos elaborados con amontonamientos de piedra) pero lo que más impresiona de este lugar son los grandes alineamientos de piedras que aúnan grandes filas de menhires y círculos. Una verdadera obra de ingeniería prehistórica cuyo significado aún permanece oculto para nosotros. La doctrina coincide en que este lugar tuvo una gran importancia religiosa marcando un lugar de ‘tránsito’ entre el mundo de los vivos y el de los muertos. En lo que no hay consenso es en la funcionalidad de las estructuras: caminos procesionales; marcadores astronómicos; líneas de separación territorial…

Dólmen de una antigua tumba de corredor. Aquí se encuentran todos los 'diseños' prehistóricos del megatilismo europeo.

Los grandes alineamientos de carnac.- Las grandes estrellas de este lugar mágico son los grandes alineamientos de Ménec, Kermario y Kerlescan. Durante la Edad Media se difundió una leyenda que explicaba la aparición de estas líneas gigantescas. Según nos contaban los guías del yacimiento, las piedras fueron arrojadas por Dios para proteger a los bretones de los germanos paganos tras la caída del Imperio Romano. Y no. Ménec y Kermanic son los grandes yacimientos del lugar. Ménec (D-196) alinea 1099 grandes piedras que forman 11 hileras de 1,2 kilómetros de largo (es muy probable que los alineamientos de Toulchignan que están separados de Ménec por dos campos de cultivo formaran parte del conjunto principal) que describen una ligera curva en dirección noroeste. Las hileras están dispuestas en un eje Este-Oeste y los extremos presentan círculos de piedra (cromlechs). En el caso de Kermario, son 982 menhires (los más grandes de todo el conjunto de Carnac) que forman 10 hileras que se extienden por 1,2 kilómetros en un eje Noreste-Suroeste. Este es el monumento más frecuentado por los turistas ya que se conecta con otros importantes monumentos: el Cuadrilátero de Manio (un gran conjunto que aúna un alineamiento, un túmulo y el menhir más grande de toda la zona -el Gigante de Manio- y el Túmulo de Kerkado).

El 'Gigante de Manio', el menhir más grande de Carnac.

El tercero de los grandes alineamientos, el de Kerlescan, suma 550 piedras en 13 hileras que se extienden por unos 880 metros. Este es el más pequeño de los tres campos de menhires pero es el que se encuentra en mejores condiciones de conservación. Si ves el mapa, hemos destacado estos tres yacimientos con iconos de color violeta. Puedes ver cómo estas líneas tienen una clara orientación Suroeste-Noroeste, lo que podría indicar un alineamiento con el movimiento de los astros (marcadores astronómicos vinculados con el paso de las estaciones). Siguiendo esta línea los grandes alineamientos culminan en el Petit Ménec, con 100 menhires (se cree que antes formaban parte de Kerlescan). En torno a estas tres alineaciones se desparraman esos más de 500 monumentos que ocupan muchos kilómetros cuadrados. Verlo todo es, sencillamente, imposible. Los hay por todos lados.

Piezas del Museo de la Prehistoria de Carnac.

El Museo de la Prehistoria de Carnac (Place Christian Bonnet anciennement, 10).- Con más de 10.000 piezas recolectadas por toda la zona este es uno de los mejores museos temáticos sobre la prehistoria europea del continente. El punto fuerte del museo son las diferentes culturas que construyeron los monumentos megalíticos hasta la conquista romana, pero hay muy buenas colecciones romana y medievales.

Abadía de San Michael.

Visitar el burgo de Carnac.- Ya que estamos por aquí no podemos perdernos lo que nos ofrece el burgo de Carnac y sus alrededores. El pequeño pueblo de casitas de piedra se arremolina en torno a la Iglesia de San Cornelio, una pequeña joya del XVII que es de los pocos ejemplos de arquitectura renacentista en La Bretaña. En los alrededores de la localidad también puedes ir a ver dos abadías medievales: la Abadía San Miguel de Kergonan y la Abadía de Santa Ana de Kergonan. Otro sitio digno de verse es la Gran Playa de Carnac, con varios kilómetros de arena clara.

Fortificaciones alemanas del Muro del Atlántico en du Begó, cerca de Carnac.

Quiberón: de La Revolución a la Batalla del Atlántico.- La cercanía de Lorien, una de las principales bases de submarinos alemanas en la Francia ocupada convirtió a la costa de Carnac en un punto de gran importancia estratégica para la defensa de la costa gala. Por eso se construyeron las fortificaciones de Le Begó, que formaban parte del famoso Muro del Atlántico. En las cercanías de Carnac podemos ver hasta 80 estructuras de hormigón que formaban el complejo de búnkeres, trincheras, nidos de ametralladoras y puestos de mando del ejército alemán en la zona. El Museo de la Guerra del Oeste (Bois du Bégo) ocupa un antiguo puesto médico alemán pero habla de un conflicto muy distante en el tiempo: las guerras de Vendée, un conflicto que enfrentó a los partidarios de la república y los partidarios del antiguo régimen tras la Revolución Francesa. Visitar este museo y los restos de las fortificaciones alemanas son una buena excusa para adentrarse en la Península de Quiberón, que ofrece los típicos paisajes de litoral bretones. En resumen, una maravilla.

Fotos bajo Licencia CC: Mike Thomas; David Barrena; allielovestea; Shadowgate; Kévin Veau; Denis Trente-Huittessan; Photos et Voyages

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