ARCA sobre los puntos 'selfie' en Ribamontán al Mar: “No se ha aprendido nada de la tragedia de El Bocal”
La Asociación para la Defensa de los Recursos Naturales de Cantabria (ARCA) ha presentado esta semana un escrito de alegaciones contra el proyecto 'Obras de ejecución de puntos de selfies en el municipio de Ribamontán al Mar'. La iniciativa, promovida por el Ayuntamiento y financiada con fondos Next Generation de la Unión Europea, contempla la instalación de diversas estructuras en siete localidades del municipio: Suesa, Castanedo, Somo, Loredo, Galizano, Langre y Carriazo.
De forma novedosa, uno de los puntos más críticos de la denuncia de los ecologistas es la falta de garantías en cuanto a la seguridad de las estructuras. ARCA advierte de que el proyecto es “básico” y no dimensiona adecuadamente los materiales ni la cimentación para soportar cargas de uso masivo o fenómenos meteorológicos extremos.
David Higuera, portavoz de la asociación, ha puesto como ejemplo la “triste tragedia” de la pasarela de El Bocal -en la que fallecieron seis jóvenes el pasado marzo y otra resultó gravemente herida-, para ilustrar los riesgos de implantar infraestructuras accesorias en primera línea de costa, sometidas a la corrosión marina y a temporales. “¿Quién va a calcular si ese banco aguanta a 20 personas subidas a la vez? ¿Quién va a realizar el mantenimiento real?”, se pregunta. “No se ha aprendido nada de la tragedia de El Bocal”, añade.
Además, las alegaciones recalcan que el acantilado de Langre está en un proceso de “retroceso activo por erosión marina”, lo que hace que cualquier construcción permanente en sus proximidades sea una imprudencia que ignora el principio de precaución.
Para ARCA, esta intervención supone una “tematización y turistificación” innecesaria de enclaves de alto valor ecológico que ya funcionan por sí mismos como miradores naturales. Higuera ha expresado su rechazo frontal a lo que considera una“instrumentalización del paisaje como escenografía para el consumo digital”. Según Higuera, el gasto de cerca de 300.000 euros en estos “tótems” carece de utilidad pública y se aleja de los verdaderos problemas ambientales de la zona.
Preservar la “máxima naturalidad” del litoral
Otro de los puntos de las alegaciones de ARCA es la defensa del paisaje costero como un espacio que debe permanecer libre de elementos artificiales o ajenos. La asociación sostiene que la protección de la costa cántabra es una “conquista social” plasmada en instrumentos como el Plan de Ordenación del Litoral (POL). Introducir artefactos icónicos para “enmarcar” el paisaje rompe la armonía natural y artificializa espacios que son valorados precisamente por su estado virgen.
Higuera ha criticado que el proyecto se base en “afirmaciones genéricas” sobre sostenibilidad que no se traducen en una justificación ambiental real. “El medio natural se respeta, no se toca. Se mantiene o se recupera ambientalmente, pero no se le añaden elementos artificiales”, ha afirmado tajante el portavoz en conversación con elDiario.es, comparando la situación con países del norte de Europa como Alemania, donde existe una cultura “ancestral” de mínima intervención en los bosques y senderos.
Para ARCA, los miradores naturales de Ribamontán al Mar no necesitan “aditamentos de dudosa estética que solo sirven para generar una foto en redes sociales”.
Incumplimientos de la Ley de Costas y el POL
Desde el punto de vista jurídico, ARCA señala que el proyecto vulnera artículos fundamentales de la Ley de Costas y su Reglamento. En concreto, se refieren al artículo 30, que prohíbe la formación de “pantallas arquitectónicas”. El “banco gigante” proyectado en Galizano, con dimensiones de 3,70 x 1,35 x 2,52 metros, se situaría en una zona elevada próxima al borde del acantilado, actuando como un hito artificial intrusivo que genera un impacto visual frontal incompatible con la normativa.
Además, David Higuera ha recordado que muchas de estas parcelas se encuentran dentro de la zona de servidumbre de protección o en el ámbito de influencia de 500 metros de la Ley de Costas, lo que hace necesario un informe del Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) que no consta en el expediente.
Asimismo, denuncian la incompatibilidad con el POL, que no promueve la tematización turística, sino la preservación y mínima transformación de los espacios litorales sensibles. Según la asociación, el proyecto ignora que enclaves como Loredo, Langre y Galizano están incorporados en el Catálogo de Paisajes Relevantes de Cantabria.
Turistificación y olvido del sector primario
Más allá del impacto visual, Higuera reflexiona sobre el modelo socioeconómico que subyace a estos proyectos. Critica que se apueste “todo al turismo” mientras Cantabria sufre un proceso de desindustrialización y abandono del sector primario. “La turistificación echa a los locales; los precios de la vivienda suben y la gente de aquí no puede acceder a ella”, ha denunciado el portavoz, señalando que este modelo beneficia a unos pocos pero precariza la vida de los residentes.
Desde ARCA consideran que el paisaje de Ribamontán al Mar es un “activo económico” que los políticos están gestionando de forma “nefasta”. Higuera lamenta que espacios como el Parque Natural de Oyambre sean abandonados cuando no se les puede sacar un rédito comercial directo, mientras que en zonas protegidas se proponen “tirolinas, toboganes o bancos gigantes”.
Sobre otro polémico proyecto, el de la piscina de olas en Ribamontán al Monte, Higuera considera que es otro ejemplo de infraestructura accesoria y ajena al paisaje que no responde a una necesidad pública real y que contribuye a la degradación del patrimonio natural y al consumo de recursos hídricos. Para Higuera, autorizar la construcción de una instalación artificial de este tipo cuando la zona ya cuenta con una “línea de costa maravillosa” para practicar deportes náuticos de forma natural “no está justificado”.
La contaminación de Galizano frente a los 'selfies'
Finalmente, ARCA cuestiona la idoneidad del gasto de 300.000 euros en un momento en que el municipio enfrenta otros retos ambientales urgentes. Higuera ha mencionado específicamente la contaminación de la ría de Galizano “por vertidos de purines, aunque no lo digan” que el año pasado obligó a cerrar la playa al baño durante parte del verano. “De eso es de lo que se tienen que preocupar los políticos”, ha puntualizado.
En su escrito, la asociación concluye solicitando la denegación de la autorización y el archivo del expediente, o al menos la realización de estudios rigurosos de impacto paisajístico y seguridad que el proyecto actual omite. Para ARCA, permitir la “ocupación ornamental” del litoral sentaría un “precedente peligroso” para futuras intervenciones que sigan degradando la costa de Cantabria en nombre de la promoción turística.