Cantabria crece un 2,3% en el primer semestre, pero la inflación y la debilidad empresarial la alejan del ritmo nacional

El 'VI Informe de Coyuntura Económica de Cantabria', promovido por el Colegio de Economistas, ha revelado que la comunidad ha crecido un 2,3% en el primer semestre de 2026, por debajo del 2,7% registrado en el conjunto de España.

El documento, presentado este jueves en la entidad colegial por su presidente, Fernando García, y el profesor de la Universidad de Cantabria (UC) Marcos Fernández, refleja un escenario de contrastes en la región, con varias fortalezas sociolaborales, como la bajada de la tasa de paro hasta el 7,3% o el nivel formativo de los jóvenes, que supera “con amplitud” la media del país.

Pero “a esta base sólida” se contraponen debilidades estructurales que obstaculizan la convergencia con España, entre ellas una elevada inflación, un escaso dinamismo empresarial y un retroceso en el mercado exterior que limita la operatividad del tejido productivo.

El estudio, elaborado por los profesores de la UC Marcos Fernández y Alejandro Bedia, evalúa el escenario económico mediante el cruce de más de 60 indicadores. Los datos constatan que la economía cántabra crece a un ritmo inferior al del conjunto de España, una diferencia que acentúa una brecha de nueve puntos en la renta por habitante.

Como contrapunto positivo, García ha detallado que las finanzas públicas autonómicas lograron un saldo favorable en julio y que el tráfico del Puerto de Santander registró incrementos cercanos al 5%. Por el contrario, Fernández ha señalado que las tensiones en el mercado de la vivienda y la baja inversión en innovación suponen “riesgos a corto y largo plazo”.

Inflación y mercado laboral

La radiografía demográfica arroja un incremento de la población residente en Cantabria del 0,7% interanual, aunque son los flujos migratorios los que sostienen este avance.

Según Fernández, este escenario convive “con una severa escalada de la inflación”, ya que el Índice de Precios al Consumo (IPC) repuntó en la comunidad un 5,1% en agosto, por encima del 4,3% contabilizado en toda España. La inflación subyacente sigue la misma pauta y sube hasta el 3,8%.

“Este sobrecoste penaliza la competitividad de las empresas y merma el poder adquisitivo de los salarios de los trabajadores”, ha subrayado.

En contraposición, el mercado de trabajo aporta algunos de los indicadores más favorables del informe, con una tasa de desempleo del 7,3% en la comunidad, frente al 9,9% contabilizado en el conjunto del país.

El nivel de ocupación de las personas de 25 a 54 años asciende al 83,1%, por encima del promedio estatal del 80,7%. Además, el 59,8% de los residentes en Cantabria de entre 25 y 34 años cuenta con formación superior, frente al 52,5% del conjunto de España.

Frente a estos datos, la creación de empleo mostró una desaceleración durante la primera mitad del año. La afiliación a la Seguridad Social avanzó en la región entre un 1,2% y un 1,4% interanual en el primer semestre, aunque en septiembre se aceleró hasta el 2,5%.

Aun así, continúa por debajo del 3,4% de media nacional. En el ámbito salarial, la variación pactada en los convenios colectivos cerró agosto en el 3,6%.

Dinamismo empresarial e innovación

El tejido productivo muestra un dinamismo inferior al promedio español. La constitución de sociedades se situó en un crecimiento interanual del 3% en julio, lejos del 10% nacional.

Además, la disolución de empresas repuntó un 9% en Cantabria, un ritmo superior al registrado en el conjunto de España, donde se situó por debajo del 7%.

En el terreno de la innovación, los datos reflejan un “déficit crónico” que lastra el desarrollo regional. El gasto total en I+D representa el 0,98% del PIB cántabro, frente al 1,6% nacional, mientras que la inversión del sector privado supone un 0,34%, frente al 0,89% de España.

Comportamiento sectorial y vivienda

El análisis por sectores muestra que el primario aporta el 1,8% del Valor Añadido Bruto (VAB) regional y que su pérdida de afiliados se moderó, con una caída interanual próxima al 1%.

La industria genera el 20,9% del VAB autonómico, por encima del 15,6% estatal, pese a que la creación de puestos de trabajo en este ámbito se estancó en la comunidad a comienzos de año.

Por su parte, la construcción supone el 6,5% del VAB autonómico y su nivel de empleo creció un 2% interanual en septiembre. Sin embargo, sus indicadores de actividad evolucionan a la baja: la licitación oficial acumuló descensos en 2026, los visados de obra nueva cayeron un 13% y las transacciones de viviendas bajaron un 6,8% en el segundo trimestre.

Estos datos coinciden “con una grave tensión de los precios”, ya que la vivienda acumula en Cantabria un encarecimiento del 46,5% desde 2022, una subida que casi triplica la inflación general y la mejora de los salarios.

“Esta barrera de acceso complica el asentamiento de la población joven y dificulta la atracción de talento cualificado hacia la región”, ha advertido Fernández.

Por otra parte, el sector servicios ejerce “de tractor” de la economía al representar el 70,8% del VAB y concentrar el mayor volumen de puestos de trabajo. Su nivel de empleo creció un 2,7% interanual en septiembre y su cifra de negocios registró alzas superiores al 10% en meses como junio.

Dentro de este sector, los servicios de mercado intensivos en conocimiento aglutinan el 9,1% del empleo regional, por debajo del 11,7% de España.

Sector exterior y cuentas públicas

El estudio muestra además que la internacionalización de la economía cántabra se mantiene en niveles “muy bajos”, ya que las exportaciones representan el 17,5% del PIB y las importaciones el 16%, frente a los promedios nacionales del 24,2% y el 27,8%, respectivamente.

En este sentido, el informe señala que las ventas al exterior llegaron a caer un 5% interanual, aunque en los últimos meses moderaron ese descenso por debajo del 1%. Como contrapunto favorable, el tráfico portuario de Santander registró incrementos próximos al 5% a comienzos de 2026.

Finalmente, el informe recoge que, en el balance del sector público, los ingresos no financieros aumentaron “notablemente” durante la primera parte del año y el saldo presupuestario autonómico entró en cifras positivas en julio, con un 0,25% del PIB.