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Gabriel Rufián pedirá el voto para EH Bildu y BNG en sus territorios pese al acuerdo con Podemos

Mertxe Aizpurua (EH Bildu) y Gabriel Rufián (ERC) durante un acto conjunto en 2024

Arturo Puente / Gonzalo Cortizo

Barcelona / Santiago de Compostela —
14 de octubre de 2026 22:32 h

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La inédita alianza entre ERC y Podemos para las elecciones generales no está sobre la mesa de EH Bildu ni del BNG, por lo que no podrá reproducirse ni en Euskadi y Navarra ni en Galicia. Después de que Gabriel Rufián e Irene Montero acordasen que la formación morada no se presente en Catalunya a cambio de que los republicanos incluyan algún candidato independiente en sus listas, en el entorno de Podemos se había especulado con la opción de repetir el acuerdo con otras formaciones soberanistas vascas y gallegas, pero fuentes de ambas fuerzas lo ven inviable.

En esta situación, Rufián hará campaña junto a Montero en lugares donde la campaña no colisione con sus socios habituales, pero pedirá el voto para EH Bildu y BNG en sus respectivos territorios. Un compromiso recíproco que mantienen desde hace décadas los soberanistas vascos, gallegos y catalanes, que se consideran entre ellas “formaciones hermanas”.

“En Euskal Herria ya hay un frente amplio y se llama EH Bildu”, aseguró la portavoz saliente, Mertxe Aizpurua, a los micrófonos de Radio Euskadi. Los abertzales consideran que el baile de caras y siglas de estos días entre los partidos que componen el Frente Amplio y Podemos no les interpelan. “En Navarra, Gipuzkoa, Araba y Bizkaia el único partido a la izquierda del PSOE que frena a la derecha y reivindica la igualdad se llama EH Bildu”, remató Arnaldo Otegi poco más tarde.

Fuentes de los soberanistas vascos aseguran que ellos no tienen nada qué decir sobre si Podemos debe o no presentarse en los territorios donde ellos aspiran a obtener representación, pero que, si finalmente no lo hacen, no será con un acuerdo de colaboración, sino de forma unilateral. Estas mismas fuentes aseguran que, a diferencia de ERC, ellos no han tenido en ningún momento ninguna propuesta formal del equipo de Montero para negociar una entente similar.

Por su parte, desde BNG restan importancia al lío monumental que ha generado el baile de lo que queda a la izquierda del PSOE y aseguran que sus alianzas se mantienen inalterables: “No concebimos la posibilidad de que Rufián aparezca en una ciudad gallega para participar en un mitin con Podemos”, aseguran fuentes de la dirección nacionalista. Más al contrario, el BNG pretende ser la fuerza que aglutine el voto de izquierda en la comunidad de la que procede Alberto Núñez Feijóo y doblar, o incluso triplicar, los resultados que en 2023 les otorgaron un diputado en Madrid.

Mientras Bildu y ERC comparecen juntos en las listas al Senado, el BNG lo hará de nuevo en solitario. No sucede lo mismo cuando la llamada a las urnas se produce en escenario de elecciones europeas, en cuyo caso las tres formaciones soberanistas comparten una única papeleta. La perspectiva del nacionalismo gallego sobre el lío de la izquierda centrifugado por Rufián es distante y pretenden que el debate no contamine su mensaje de cara a las elecciones de noviembre. “Todo esto está creando mucha confusión”, razona un dirigente de la formación que dirige Ana Pontón. A pesar de lo anterior, en el BNG recuerdan que “Rufián no deja de ser el candidato de una fuerza que comparte cosas esenciales con nosotros”. A la pregunta de si el BNG estaría dispuesto a aceptar a miembros de Podemos en sus listas a cambio de que la formación de Montero y Belarra se ausente de la pelea en Galicia la respuesta es una contundente negativa.

En conversación con elDiario.es, Rufián resume: “En ningún caso voy a hacer actos en Euskadi o en Galicia pidiendo el voto para nadie. En todo caso voy a pedir el voto como siempre para las formaciones hermanas de ERC, que son BNG y Bildu”.

Además de incluir nombres propuestos por Podemos en la lista de ERC, el acuerdo entre las dos formaciones incluye que Gabriel Rufián haga mítines de campaña junto a Irene Montero tanto en Madrid como en Sevilla. La candidata de la formación fundada por Pablo Iglesias también participaría en algunos actos en Catalunya, aunque está por determinar en cuáles.

Madrid es una plaza donde el soberanismo no tiene nada que decir, pero no así Sevilla, donde Rufián acudiría a hacer campaña con un partido que se enfrenta a los emergentes Adelante Andalucía. Aunque la formación andalucista no forma parte de la alianza estable de gallegos, catalanes y vascos, fuentes de la alianza creen que están muy en sintonía y les auguran éxito por formar parte de la misma ola de partidos con fuerte arraigo territorial. Por eso no entiende qué tiene Rufián que ganar en la capital andaluza haciendo campaña por otras siglas.

Los soberanistas vascos y gallegos tienen una alianza estable con ERC, con quienes comparten además coalición europea, Ahora Repúblicas, y también coaliciones puntuales como la que han reeditado ERC y EH Bildu para el Senado el próximo 29 de noviembre. Es por eso que ambas formaciones son muy sensible a cualquier colaboración de los independentistas catalanas con terceros partidos. Más aún si, como es el caso, el pacto electoral con una de las familias de la izquierda –Podemos– obstaculiza el acuerdo con el resto de formaciones –Frente Amplio–.

Ante la guerra sin cuartel que mantienen estas dos corrientes, EH Bildu y BNG habían optado por no situarse al margen, al considerar que no era su guerra y que era preferible no inmiscuirse en asuntos que poco les atañen. Una actitud que ERC compartía, pero sobre la que ha virado con su acuerdo con Podemos, suscrito ante el ultimátum de Gabriel Rufián, que lo puso como condición para mantenerse en Esquerra.

Con todo, los republicanos están satisfechos del acuerdo alcanzado porque, entienden, todos los objetivos de mínimos se han cumplido, como presentarse con sus propias siglas, candidatos y programa, y hacerlo además con Rufián como cabeza de lista. Según sus cálculos, que su candidato haga actos en otras latitudes no les resta votos, como tampoco la colaboración con un partido, Podemos, que ven hoy mucho más afín que hace unos años.

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