Cosecha de cereales: baja la previsión por las altas temperaturas y se desploman los precios en origen

El sector cerealista ha recortado la previsión de la cosecha de cereales de invierno debido a las altas temperaturas. Hace unos días, la Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas de España (ACCOE), tras su Asamblea Anual, revisaba las estimaciones de producción de cereales de invierno para la campaña 2026 en toda España -Castilla-La Mancha es la segunda productora después de Castilla y León- casi un 29% a la baja respecto a las cifras preliminares publicadas el pasado 21 de mayo.

También, Asaja Castilla-La Mancha revisaba a la baja sus previsiones para la actual campaña en la región debido al impacto de las altas temperaturas registradas durante las últimas semanas, al igual que en resto de España, que han empeorado las expectativas iniciales de producción. La organización estima una cosecha de 3,5 millones de toneladas, frente a los 4,4 millones de toneladas obtenidos el pasado año, lo que supone un descenso aproximado del 20 %.

Desde Asaja, explican que la campaña ha pasado en pocas semanas de un escenario de moderado optimismo a otro mucho más conservador debido a una climatología adversa que ha condicionado el desarrollo de los cultivos desde el inicio.

Las lluvias retrasaron las siembras en numerosas zonas productoras y posteriormente se produjeron episodios de heladas que afectaron a distintas provincias, como la registrada a finales de marzo en Albacete o la de San Isidro en Guadalajara. A ello se sumaron las elevadas temperaturas del mes de mayo, que aceleraron el ciclo de los cultivos y redujeron el potencial productivo, han señalado desde la organización.

“La climatología ha vuelto a demostrar que es uno de los factores más determinantes para nuestro sector. Veníamos de unas expectativas razonables, pero las altas temperaturas de mayo han obligado a revisar las previsiones porque han reducido significativamente los rendimientos en muchas zonas de la región”, ha señalado el presidente de Asaja CLM, José María Fresneda.

La organización destaca la enorme variabilidad que se está observando entre territorios y explotaciones. Mientras algunas comarcas mantienen resultados aceptables, otras registran descensos de producción de entre el 20 % y el 40 %. Albacete espera una cosecha algo superior a la de los últimos años, marcados por la sequía, mientras que Guadalajara se sitúa claramente por debajo de la campaña anterior, que fue excepcional.

También los rendimientos muestran grandes diferencias, con parcelas de secano que alcanzan los 4.000 kilos por hectárea frente a otras que apenas llegan a los 1.000 o 2.000 kilos.

Recolección en la región

La recolección avanza a buen ritmo en Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo, mientras que en Guadalajara acaba de comenzar. Los cereales de invierno —trigo, cebada, avena, centeno y triticale— continúan ocupando prácticamente toda la superficie cerealista regional, siendo la cebada el cultivo predominante, con más de la mitad de la superficie sembrada.

En los forrajes también se aprecia una fuerte disparidad de rendimientos debido al calor, especialmente en avenas forrajeras y paja, donde además se suman precios bajos y una demanda reducida.

Precios hundidos y rentabilidad en riesgo

Más allá de la producción, Asaja también ha alertado de la grave situación económica que atraviesan los cerealistas por el desplome de los precios en origen.

La organización denuncia que, mientras los costes de producción se han incrementado en torno a un 30 % durante los últimos años, las cotizaciones del cereal permanecen estancadas o incluso han descendido, hasta situarse en niveles similares a los registrados hace décadas.

“Nos encontramos ante el peor escenario posible para la liquidez de las explotaciones. Los agricultores están vendiendo el cereal por debajo de sus costes de producción. Es una situación insostenible porque, además de poner en peligro la continuidad de miles de explotaciones familiares, pone en riesgo la soberanía alimentaria”, ha advertido Fresneda.

La organización atribuye buena parte de esta situación a “la entrada masiva de cereal procedente de terceros países, que genera una sobreoferta en el mercado europeo y presiona a la baja las cotizaciones”.

“Se trata de una competencia desleal. El cereal importado no está obligado a cumplir las mismas exigencias sanitarias, fitosanitarias, laborales y medioambientales que se imponen a nuestros agricultores. Nos quieren comprar a precios de ruina mientras saturan el mercado con grano más barato producido con otras reglas de juego”, ha denunciado el presidente regional de Asaja.

A esta situación se suman otros factores que siguen castigando la rentabilidad de las explotaciones, como el elevado coste de los insumos, los daños provocados por la fauna silvestre —especialmente por los conejos—, la reducción de superficies sembradas por la falta de expectativas, además de otros factores como las limitaciones derivadas de los recortes de agua, ha señalado Asaja.

Exigencias al Gobierno y a la Unión Europea

Ante este escenario, la organización ha reclamado una actuación inmediata tanto del Gobierno de España como de las instituciones europeas para garantizar la viabilidad del sector cerealista.

Entre sus principales reivindicaciones figuran el control real de las importaciones y prioridad para la producción nacional frente al cereal procedente de terceros países; el establecimiento de aranceles disuasorios al cereal importado o, alternativamente, una actualización de los precios de intervención que permita estabilizar el mercado; la implantación efectiva de cláusulas espejo que obliguen a cumplir las mismas exigencias sanitarias, fitosanitarias, laborales y medioambientales a todos los productos que entren en la Unión Europea; así como medidas urgentes para reducir los costes de producción, especialmente los relacionados con los fertilizantes y otros insumos estratégicos.