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Cuenca en Marcha pide que la nueva ordenación municipal incluya la “prohibición” de plantas de biogás

El Grupo Municipal Cuenca en Marcha-Unidas por Cuenca llevará al próximo pleno del Ayuntamiento una moción para paralizar la implantación de plantas de biogás en el término municipal, ante el avance de este tipo de proyectos y “sus posibles consecuencias sobre el territorio, la salud pública y la calidad de vida”.

La iniciativa plantea la suspensión cautelar inmediata de licencias urbanísticas para estas instalaciones hasta la aprobación del nuevo Plan de Ordenación Municipal (POM), así como la incorporación en este documento de “una regulación estricta o incluso su prohibición expresa”.

Desde la formación argumentan que Castilla-La Mancha y la provincia de Cuenca están viviendo una “auténtica avalancha” de proyectos de biogás, muchos de ellos “impulsados sin planificación territorial y con un fuerte rechazo vecinal en los municipios afectados”. Alertan de que este modelo puede convertir el medio rural “en un espacio de concentración de infraestructuras vinculadas al tratamiento de residuos”.

El concejal Pablo García ha criticado la falta de planificación, argumentando que “se están impulsando instalaciones con enormes impactos sin una estrategia clara, sin evaluar los efectos acumulativos y sin escuchar a la ciudadanía”. “Eso es inaceptable”, ha asegurado.

Hablamos de olores, de tráfico constante de camiones, y de presión sobre carreteras y recursos hídricos

Asimismo, ha advertido de las consecuencias directas. “Hablamos de olores, de tráfico constante de camiones, de presión sobre carreteras y recursos hídricos, y de riesgos para suelos y acuíferos. No es desarrollo sostenible, es trasladar problemas al medio rural”, ha declarado en este sentido.

El edil ha insistido en que la transición energética “no puede servir de excusa para justificar cualquier proyecto” y que “defender las renovables también es poner límites y proteger a la población”.

La moción también reclama a la Junta que garantice evaluaciones ambientales rigurosas, acumulativas y coordinadas, teniendo en cuenta el impacto real de estas plantas sobre el territorio. Por último, Pablo García ha llamado a situar el debate en el centro de la agenda pública: “Lo que está en juego es el modelo de ciudad y de provincia. O planificamos nosotros o nos lo imponen desde fuera”.