Los Montes de Theo
Lo he desenvuelto con el corazón en un puño, cuidadosamente, con delicadeza. He apreciado una vez más sus señas escritas con caligrafía pulcra, su letra fantasiosa de poeta, su generosidad en el envío.
Es el más reciente capítulo de la obra de mi querido amigo Theófilo Acedo, amante de las buenas letras. Cada entrega suya es un rescoldo de la tierra santa que compartimos, los Montes de Toledo. El gran Ventura diría que a los sueños de los Montes no les es preciso escapar de esas sierras para ensancharse y a fe de todos que no faltaría razón.
Lo deja entrever este libro sagrado de Theo, titulado ‘Diálogo con las abejas’, que sale de imprenta con cincuenta páginas que tienen alma propia.
Cada poema es un tributo a la vida, a la que hemos soñado entre la cordillera que nos ha visto nacer. Las abejas que apadrinan el conjunto son ni más ni menos que el animal totémico de la comarca, cuyo laboreo desarrollan sus habitantes desde hace milenios. Y aquí seguimos.
“Gozos y lamentos”
La memoria, los sabores y los amores, los amigos, protagonizan estos recuerdos, de los que a veces se enseñorean cortinas de lluvia y de viento, también de sol esplendoroso. Métrica y sonidos que reverberan a Machado, gozos y lamentos, la levedad de un momento con Antonio Acedo que quedó grabado en una foto.
La tentación de transcribir algunos de estos versos quiero vencerla. Pronto llegará la primavera. Mejor hacerse del libro de Theo y de una bicicleta y conducirse hasta un castañar, un recodo del Guadiana o cualquiera de sus puentes a media tarde, tumbarse en la cercanía y leer. Mejor perderse por los Montes, sus arboledas, sus romerías o uno de sus atardeceres de verano y sentir la plenitud de la existencia en la tierra. Seguro que el visitante captará el rumor de esas montañas y de su gente. Este librito pone a nuestro alcance una muesca de ese tesoro.