Luz verde del Gobierno de Page para aflorar un yacimiento geotérmico entre Ciudad Real, Miguelturra y Poblete
El Gobierno de Castilla-La Mancha ha dado luz verde a la empresa Ciudad Real Earth Explorer, S.L., para que pueda iniciar la investigación que determine si es posible aflorar un yacimiento geotérmico entre Ciudad Real, Miguelturra y Poblete, que permita una posterior explotación minera en la zona para producir energía eléctrica y térmica.
La Consejería de Desarrollo Sostenible ha concedido permiso para explorar una superficie de 284 cuadrículas mineras que equivalen a unas 8.520 hectáreas o lo que es lo mismo unos 85,2 kilómetros cuadrados.
La geotermia es una fuente de energía renovable que se obtiene utilizando el calor que proviene del interior de la Tierra. Este calor se encuentra almacenado en las rocas, el suelo y las aguas subterráneas.
Esta empresa estudiará durante tres años si esta zona de la provincia de Ciudad Real hay viabilidad o no para la explotación comercial del yacimiento que, de hecho, se sabe que existe por los estudios previos que se realizaron en los años 70 y 80 del siglo XX por diversos organismos oficiales como el Instituto Geológico y Minero de España (IGME).
Durante los dos primeros años se realizarán trabajos de superficie “sin impacto ambiental”, mientras que el tercero se dedicará a uno o varios sondeos con una perforación a 3.500 metros de profundidad para buscar el recurso. Se trata, dicen, de “demostrar que el recurso existe y es viable su explotación desde el punto de vista técnico y económico”.
El objetivo es construir una estación geotérmica con capacidad para 40 MW netos.
¿Cuál es el interés empresarial por este proyecto?
Ciudad Real Earth Explorer, S.L., una empresa con sede social en Madrid, justifica la puesta en marcha de esta planta “en el actual contexto de crisis energética, belicismo y crisis climática”.
Sostiene que la geotermia es “una oportunidad empresarial única” o que la energía geotérmica “es la única energía renovable totalmente gestionable” porque “no depende de factores climáticos, lo que la convierte en una fuente de carga base” que, por otro lado, “requiere una baja ocupación del suelo”.
A eso se suma, explica la promotora en los documentos del proyecto presentado a la Junta de Castilla-La Mancha, que “no necesita almacenar energía, no produce residuos peligrosos en el abandono de la instalación y genera economía circular y un mercado local, al no depender de los mercados de combustibles o materias primas externas”, aunque no se detalla en el proyecto cuántos empleos generaría.
El proyecto, señalan, se basa “en las experiencias del Instituto Geológico y Minero de España (IGME)” o en un yacimiento similar en Níjar (Almería) para calentar invernaderos agrarios impulsado por una empresa vinculada, Cardial, que finalmente no cuajó, según apuntan medios especializados. Allí la idea era utilizar el ‘mar subterráneo’ de aguas termales profundas, calentadas de forma natural gracias a la antigua actividad volcánica de la zona.
Ciudad Real es también una zona volcánica. Los municipios en los que se quiere explorar se encuentran enclavados en el Campo de Calatrava, que constituye una unidad geomorfológica de transición entre los Montes de Toledo y la Llanura manchega caracterizada precisamente por los afloramientos volcánicos, lagunas endorreicas y cursos fluviales como el del río Guadiana, entre otras cosas.
La empresa promotora también justifica este tipo de plantas por su eficiencia productiva e incluso la sitúa por encima de lo que pueden dar de sí las instalaciones eólicas o fotovoltaicas.
“La ocupación de espacio es del orden a 20 veces menor a la energía solar o de casi 100 veces a la de un campo eólico (una planta de 40 MW ocupa unas 2 hectáreas, incluyendo las zonas ajardinadas, parking…) si miramos solo la ratio de potencia”, señala la empresa al justificar su proyecto.
También asegura que es mejor en cuanto a producción de energía: “Considerando 1 MW de potencia, una planta de geotermia produce 8.760 MWh/año y una planta solar 1.643 MWh/año”.
Asegura que “se obtiene una energía térmica y eléctrica limpia y gestionable capaz de ofrecer potencias comparables al gas o la energía atómica”, instalaciones “totalmente automatizadas donde se reducen los riesgos potenciales a casi un valor cero por su funcionamiento exento de productos contaminantes”.
¿Cómo sería y cómo funcionaría la planta de geotermia?
La empresa explica que habría al menos un sondeo de extracción donde se localiza la bomba de extracción, y un sondeo de inyección.
En superficie se crearía una red de tuberías calorífugas con al menos dos circuitos cerrados, con un sistema de suministro de energía térmica a los clientes y un intercambiador de calor para la producción eléctrica, entre otras cosas. También habría redes eléctricas y de tuberías para la conexión a la red y distribución de la energía.
Desde el sondeo de extracción se bombea el fluido termal (el agua sobrecalentada) a un Organic Rankine Cycle (ORC) que utiliza un fluido para evaporarse con el calor transmitido y mover una turbina que activa un generador para producir energía eléctrica.
El fluido termal se devuelve al yacimiento a través del sondeo de inyección, obteniendo así un ciclo cerrado (no hay aprovechamiento del agua termal). Es decir, se extrae, se utiliza y se reinyecta el fluido termal “para una producción continua y sostenible de energía geotérmica”.
A la salida del intercambiador del ORC se lleva a un segundo intercambiador de calor donde cederá parte de su energía a una Red de Calor (District Heating) que servirá para la comercialización de energía térmica a los clientes de la zona.
Sobre el consumo de recursos naturales y el impacto en la zona
Sobre el impacto del proyecto, la empresa dice que “se ocasionan unos impactos en el medio físico y sociocultural que se consideran nulos en comparación con las ventajas que significará la determinación y catalogación del yacimiento geotérmico de Ciudad Real, tanto a nivel local como estatal”.
En su informe explica que no se prevé el consumo de materias primas “excepto las utilizadas por el equipo de perforación que consisten en arcillas bentonitas, procedentes de suministrador local y el gasoil de los equipos de perforación” o que el consumo de agua durante la perforación del futuro sondeo se considera “nulo”. De hecho, abunda que el manejo del fluido termal en las pruebas de aforo del sondeo se realizará mediante depósitos cerrados “para su total reinyección en el yacimiento”.
También habla de afección “prácticamente nula” sobre la geología y la geomorfología son prácticamente nulos en ambos casos, durante los trabajos previos de investigación y durante la ejecución del sondeo de investigación.
En 2016 la Junta de Castilla-La Mancha inició los trabajos para disponer de un Plan regional de Geotermia en paralelo a otro de Biomasa que no ha llegado a concretarse de forma plena. Este tipo de energía es todavía una gran desconocida.