REPORTAJE

“Más naturaleza” y menos macroproyectos para la Sierra Norte de Guadalajara tras el gran incendio de La Mierla

Alicia Avilés Pozo

Guadalajara —
13 de septiembre de 2026 19:53 h

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El próximo 16 de septiembre se cumplen dos meses del inicio del gran incendio de La Mierla, en Guadalajara. El pasado 5 de septiembre, más de 50 días después, quedo extinguido, tras haber arrasado más de 32.000 hectáreas y convertirse en el más devastador de la comunidad autónoma. Ahora toca hacer balance, restaurar, recuperar. Es una tarea compleja en cualquier monte, en cualquier zona forestal, pero aún más complicado si afecta zonas protegidas, como en este caso ha sido el Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara.

Coincidiendo con la puesta en marcha por parte del Gobierno de Castilla-La Mancha de las primeras tareas para abordar este enorme reto, desde la ciudadanía afectada también han hecho valer su voz. Y no solo en relación al incendio, sino a toda una zona de la provincia, más allá del industrializado Corredor del Henares, que quiere decidir sobre el futuro patrimonial y natural de sus pueblos.

La Plataforma para la Defensa del Valle y Hoces del Mesa nació en 2025 en Maranchón debido a la preocupación de sus vecinos y vecinas por el impacto ecológico que determinados proyectos asociados a la ganadería intensiva industrial, al biometano o similares pueden tener sobre el territorio.

Hasta hoy, el colectivo ha ido creciendo agrupando a otras comarcas, incluida la Sierra Norte de Guadalajara, que comparten esas inquietudes, mediante redes de colaboración, charlas y conferencias. Ahora ha decidido realizar conjuntamente una propuesta conjunta que ha dirigido a la Consejería de Desarrollo Sostenible. Quiere abrir un diálogo para debatir el modelo de desarrollo futuro para todas estas zonas, que abarcan más de 7.600 kilómetros cuadrados.

“Hay un déficit de organización del territorio que viene propiciado por proyectos de ganadería industrial que no son la vía de desarrollo económico por la que queremos ni debemos ir en una zona de tanto valor ecológico, y con un patrimonio histórico y natural tan grande”, explica Pedro García, representante de esta plataforma.

Habla de un conjunto de comarcas que hasta ahora han estado libres de ganadería industrial y de proyectos que ahora proliferan como los de biometano y de otras iniciativas similares. Eso, argumenta, no encaja con el “verdadero valor patrimonial” del territorio, que es “la naturaleza y la biodiversidad”. Precisamente, esos valores también conforman un “potencial económico alternativo de desarrollo económico sostenible”.

Esa es la idea inicial y así se lo han trasladado en un escrito al Gobierno regional. Pero no es su único objetivo. También quieren involucrar a todos los ayuntamientos, agentes sociales y empresas dedicadas al turismo que estén interesadas en el fomento y conservación de la naturaleza.

No olvidan tampoco que estas comarcas están en riesgo extremo de despoblación. La propuesta también incluye una tesis que consideran de gran relevancia a este respecto. Los grandes proyectos de ganadería, de biometano y similares no fijan población. “Los datos son tozudos y nos dicen que no se genera más empleo en la zona”, recalca Pedro García.

Y, sobre todo, saben que cuando se intenta proponer este tipo de desarrollos en zonas donde no hay una tradición industrial previa, el efecto final “nada tiene que ver con el desarrollo”. “Solo son cantos de sirena. Las consecuencias al final son nefastas. En estas zonas se valora más el patrimonio natural, el disfrute de la naturaleza y un paisaje no modificado por el hombre. Los vecinos y vecinas rechazan los macroproyectos, porque saben que al final la gente termina por irse”.

La ganadería extensiva es un medio de mantenimiento del paisaje, de la biodiversidad y de la prevención de incendios

Frente a ello, desde este colectivo defienden ventajas como el enorme valor que las zonas del Alto Tajo y de la Sierra Norte han adquirido para el astroturismo. Son reservas starlight. Pero además, no rechazan las actividades ganaderas, sino que abogan por una actividad extensiva como “un medio de mantenimiento del paisaje, de la biodiversidad y de la prevención de incendios”, esto último “muy importante teniendo en cuenta lo que ha ocurrido este verano”.

“Con estas actividades se mantienen los bosques y el suelo. No somos expertos, pero es obvio que el abandono de las actividades tradicionales ganaderas y de todo tipo que llevaban a cabo en otras épocas nuestros padres y abuelos, ha provocado una situación que involucra más riesgo de incendios”, alerta.

Añade asimismo cómo la ganadería extensiva tiene un importante papel en el desarrollo de especies que están en peligro de extinción. El ejemplo más claro en la zona es la alondra ricotí, que requiere un paisaje estepario. Esta característica la propicia el pastoreo de ovejas y cabras, y además, en sus excrementos habita un escarabajo que es el principal alimento de esa ave. A todo ello une el importante papel de las colmenas y de la apicultura en general.

“Tenemos un paraíso en Guadalajara y somos unos privilegiados. No podemos permitir la degradación del paisaje. Tan solo hace falta una administración responsable que sepa ordenar el territorio”, concluye, apelando de nuevo al Ejecutivo regional.

Precisamente, el Gobierno autonómico sigue perfilando el Plan de Recuperación de la Sierra Norte de Guadalajara tras el incendio de La Mierla. Hace tan solo unos días aprobó el decreto que define el perímetro geográfico afectado, el cual abarca diversos municipios, pedanías y espacios naturales protegidos que sufrieron daños ecológicos y socioeconómicos.

Apoyo a ayuntamientos, empresas y explotaciones agropecuarias

La estrategia se estructura en varios ejes fundamentales que incluyen la restauración ambiental, la reparación de infraestructuras públicas y el apoyo financiero a sectores clave como la agricultura y el turismo.

Las medidas también se centran en la recuperación y reactivación económica y social: apoyo para las entidades locales, autónomos, empresas, explotaciones agrarias, ganaderas, apícolas y forestales, así como actividades comerciales, turísticas y de servicios. Y añade asimismo la prevención de futuros incendios mediante “la mejora de la capacidad del propio territorio para adaptarse y recuperarse”.

Este Plan de Recuperación define un ámbito territorial específico integrado por 38 municipios, además de varias entidades de ámbito territorial inferior al municipio (EATIM) y pedanías.

Los pueblos son Albendiego, Angón, Arbancón, Arroyo de las Fraguas, Atienza, Bañuelos, Bustares, Campisábalos, Cogolludo, Condemios de Abajo, Condemios de Arriba, Congostrina, El Ordial, Galve de Sorbe, Gascueña de Bornova, Hiendelaencina, Hijes, La Bodera, La Huerce, La Mierla, La Miñosa, La Toba, Las Navas de Jadraque, Miedes de Atienza, Monasterio, Prádena de Atienza, Rebollosa de Jadraque, Riofrío del Llano, Robledo de Corpes, Romanillos de Atienza, San Andrés del Congosto, Santiuste, Semillas, Somolinos, Tamajón, Ujados, Villares de Jadraque y Zarzuela de Jadraque.

En cuanto a las EATIM y pedanías, incorpora a Aldeanueva de Atienza, Bochones, Cañamares, Naharros, Tordelloso, Valdepinillos, Almiruete, Alpedroches, Cardeñosa, Muriel, Palancares, Umbralejo y Veguillas.

La Junta explica en el decreto que las medidas del plan podrían llegar a extenderse a municipios colindantes si fuera necesario para “asegurar la continuidad y eficacia de las medidas”.

Por otra parte, el informe técnico de la zona afectada menciona que el arrastre de cenizas del incendio amenaza “gravemente” a embalses clave como los de Beleña y Alcorlo, para los que establece una planificación específica en torno a la protección de los suelos y de los recursos hídricos afectados por el fuego.

Así, ante el “riesgo inminente de erosión” y el arrastre de cenizas hacia la red de ríos y, de forma crítica, hacia los dos embalses mencionados, el plan exige la adopción coordinada y urgente de medidas específicas de protección y restauración ambiental. No obstante, dado que este documento es la resolución oficial del marco y ámbito del plan, no detalla las acciones técnicas concretas en el terreno, como la instalación de diques de contención, fajinas o técnicas de siembra rápida para fijar el suelo.

Pero la cuestión de afección al agua y a estos dos embalses no ha pasado desapercibida. En el incendio de La Mierla, además de la superficie afectada del Parque Natural de la Sierra Norte, también se vio afectada la Reserva Natural Fluvial (RNF) del río Pelagallinas. La Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) ha priorizado actuaciones de prevención y remediación en las cuencas de aportación de las captaciones superficiales de los embalses de Beleña, Alcorlo (los dos mencionados en el decreto autonómico) y también el de Pozo de los Ramos.

Las actuaciones propuestas se han centrado en la construcción principalmente de albarradas, pudiendo realizarse también diques o fajinas si se estima necesario con el fin de impedir el deslizamiento de los suelos desprovistos de vegetación, así como la incorporación de cenizas a las masas de agua existentes.

Albarradas y reducción de escorrentías

A fecha de hoy, la CHT ha ejecutado 600 albarradas en 10 arroyos (arroyo de la Fuente, arroyo de los Cogorros, arroyo de la Hoz, arroyo Madroñal, arroyo de las Quintillas, arroyo Sacedoncillo, barranco Valdelapuente y tres arroyos innominados) ubicados en la cuenca del embalse de Beleña. Próximamente, ejecutará también albarradas en el embalse de Alcorlo y en la zona del incendio de Selas.

Tras ello, la Confederación va a trabajar de forma prioritaria en la reducción de escorrentías y retirada de vegetación quemada en aquellas cuencas de aportación, con especial atención a zonas con riesgo de inundación, así como la retirada de tapones y troncos en tramos situados aguas arriba de poblaciones.

La Diputación provincial de Guadalajara también se ha arremangado. Su presidente, José Luis Vega, ya ha avanzado que las ayudas destinadas a los municipios afectados por el incendio de La Mierla tendrán prioridad. Si fuera necesario, ha explicado, esta situación incluso podría repercutir en las partidas destinadas al resto de ayuntamientos de la provincia, aunque ha apelado a la “solidaridad” de los alcaldes.

“No va a haber ningún alcalde, estoy seguro, que ponga ninguna pega”, ha señalado, porque “cuando otros tienen necesidades, la provincia de Guadalajara es muy solidaria y van a estar ahí dispuestos a echar una mano entre todos”.

La Diputación cifra en cerca de tres millones de euros las partidas presupuestarias destinadas hasta ahora a las consecuencias del incendio, incluyendo el abastecimiento a ganaderos, ayudas a los ayuntamientos, maquinaria y otros servicios.

Vega ha recordado además que los centros comarcales trabajaron durante la emergencia y que se contrataron cuatro bulldozers de empresas de la provincia, mientras que los bomberos tuvieron que “doblar incluso triplicar guardias”. “Esto no va de dinero, va de que los problemas que tengan hay que solventarlos”, ha resumido. Ahora, la institución provincial está a la espera de los certificados de los secretarios municipales para determinar las pérdidas de ingresos que hayan sufrido los ayuntamientos.

En materia ganadera, la Diputación comenzó desde el primer momento a suministrar grano y forraje y ahora se pasará de un reparto lineal a otro “ajustado” al daño real sufrido por cada explotación en sus pastos. También se han preparado cubas para el abastecimiento de agua y abrevaderos para las explotaciones.

Además, ha indicado que se compensará a los ayuntamientos por los ingresos que los ganaderos dejen de generar por el pago de pastos y que el Gobierno regional prepara una convocatoria de ayudas para las explotaciones ganaderas afectadas.

Alimentación para la fauna silvestre en zonas quemadas

José Luis Vega también destaca los daños sufridos por la flora y la fauna. En aquellos municipios donde ha ardido hasta el 90% del término municipal, los efectos sobre el entorno natural son importantes. La Diputación ya coordinó la retirada de cadáveres de animales y, junto a ATICA y entidades del sector cinegético, está desarrollando una alimentación suplementaria de la fauna silvestre en las zonas quemadas.

“Los animales por su instinto suelen regresar al entorno donde nacieron, pero el entorno evidentemente está quemado”, ha explicado. Por ello, se está realizando esta “alimentación forzada” para evitar la desnutrición y está previsto un nuevo suministro de grano en los próximos días.

Ha avanzado asimismo que se pondrán en marcha nuevas líneas específicas para los municipios afectados por los incendios de la Sierra Norte y de Selas, en la comarca de Molina de Aragón. El objetivo, ha añadido, es que estas convocatorias específicas sean más sencillas de justificar y gestionar para los ayuntamientos afectados.