La lucha para defender los derechos de las colonias felinas en Castilla-La Mancha: “Siguen demonizadas”
Tres ciudades castellanomanchegas, Toledo, Ciudad Real y Azuqueca de Henares, saldrán a la calle para alzar la voz por quienes no pueden hacerlo. Las colonias felinas, gestionadas generalmente por protectoras y personas voluntarias, están sufriendo en la actualidad desamparo por parte de las administraciones públicas, a pesar de la aprobación de la Ley de Bienestar Animal, que desde 2023 contempla diferentes obligaciones para los Ayuntamientos: creación de programas específicos para el cuidado de las colonias, emplear el método CER (Captura, Esterilización y Retorno) para evitar que la población aumente y también la atención básica como alimentación y asistencia veterinaria.
Por otro lado, también se exige la protección del entorno, donde no se puede dañar los comederos, refugios o molestar a los animales, así como causarles daño.
“Ningún ayuntamiento de Toledo cumple la ley al 100%”
Cristina Merelas, coordinadora y portavoz del Colectivo de Gestoras de Colonias Felinas en Toledo, señala que en la provincia “no hay representación de los ayuntamientos en la gestión de las colonias felinas, sino que la carga la están gestionando entre protectoras y personas voluntarias, que unen su esfuerzo y dedican su tiempo y su dinero”.
Apunta que de los 204 municipios con los que cuenta la provincia toledana, “a día de hoy no se conoce ninguno que al 100% cumpla con la Ley de Bienestar Animal. Hay mucha desidia y dejadez. Adoptan pequeñas pinceladas con ayuda de entidades, protectoras y otros colectivos, pero ninguna administración lo hace al 100%. Todo el peso recae en las gestoras o en las voluntarias, que a veces son increpadas por las mismas administraciones cuando hacemos este trabajo”.
Cristina en la actualidad actúa como gestora particular en la urbanización de Calalberche, localidad toledana de Santacruz de Retamar. Hace años trató de registrar una colonia felina “pero no llegó a registrarse”. Ella sigue alimentando a estos gatos dentro de su propiedad, y siempre ha llevado a cabo el método CER con medios propios. Sin embargo, ha solicitado al Ayuntamiento permiso para poder alimentar a otras colonias que no tienen recursos para llevar a cabo este método. Por el momento no ha recibido respuesta del Consistorio.
¿Cómo se gestiona una colonia felina?
Cristina nos cuenta que lo primero es observar qué gatos se encuentran en una determinada zona, contarlos y anotar datos como su sexo, el estado de salud, saber si están esterilizados o no, y presentar un censo para registrar la colonia oficial. De igual forma, hay que ver si aparecen nuevos gatos o si ocurren desapariciones.
“En algunos pueblos donde las colonias las gestionan empresas externas estamos viendo que recogen a gatos sin avisar a las alimentadoras, y luego ellas no saben dónde están. No hay una transparencia, digamos, entre la empresa externa y los voluntarios. Los gatos tienen que volver a su punto de retorno y a veces no vuelven, otros fallecen y no se saben las causas. Debe haber más colaboración entre estas empresas y las personas voluntarias”, explica Merelas.
En ese sentido, Cristina quiere hacer hincapié en la colaboración con los cuerpos de seguridad, donde “les pedimos que cumplan con la normativa y las tareas de inspección y vigilancia. Muchas veces llamamos porque tenemos un animal que ha fallecido, queremos saber qué le ha pasado, nos responden que van a ir y luego no van, y tienes que ocuparte tú. Hay gente que empatiza, pero la tónica principal es esa. Igualmente, no existe un protocolo de actuación con los animales, coordinado con el servicio de emergencias. Estamos desprotegidos en todos los ámbitos”, relata.
Una vez hecho el censo se aplica el método CER (Captura, Esterilización y Retorno). “Se captura al gato y se le lleva al veterinario, allí evalúan su estado de salud y se le esteriliza para frenar la población y reducir las peleas. Se le pone un chip y se le desparasita, además de ponerle las vacunas y un marcaje en la oreja para saber que está esterilizado”, expone. Si el felino estuviera enfermo se le administra un tratamiento y después cuando está recuperado -igualmente si necesita cirugía- se le retorna a la colonia.
Cristina apunta que otro de los puntos que reivindican es que “hay que proporcionar puntos de alimentación, así como de bebida, y también refugios para que los animales puedan guarecerse en caso de necesidad”. Asegura que la coordinación entre las asociaciones protectoras y los ayuntamientos es “clave”, pero “debe exigirse que se cumpla con la ley y que haya dotaciones de recursos para el bienestar animal. Las personas voluntarias queremos colaborar con ellos”.
Por otro lado, también se fomenta la adopción de estos felinos para que puedan tener una vida mejor como animales domésticos.
El estigma a los gatos callejeros sigue presente
Hace unas semanas el partido animalista PACMA denunciaba a un vecino de Valdepeñas (Ciudad Real) que se jactaba en redes sociales de haber matado a 40 gatos procedentes de colonias felinas, llegando incluso a tildar de “loca del coño” a una persona gestora. Denuncia a la que se sumaba el Ayuntamiento de ese municipio ciudadrealeño y cuya investigación ya está en manos del Seprona de la Guardia Civil.
Cristina Merelas apunta que Castilla-La Mancha es una zona “de mucha caza, donde los cazadores disparan a los gatos. Hemos encontrado cuerpos con perdigones, pero también envenenados o atropellados, y muertos de muchas más formas. La gente tiene a los felinos demonizados, porque se cuelan en sus parcelas”.
Por otra parte, señala que incluso “hay empresas que contratan los ayuntamientos para el control de los gatos, pero que no tienen transparencia. Muchas veces se los llevan a esterilizar y esos gatos no retornan a su colonia, o vuelven a una equivocada”, es por ello que piden “recursos y apoyo financiero para las personas voluntarias y las protectoras, y que las administraciones cumplan con la ley”.
Reivindica que “hay que eliminar el pensamiento de la gente de que los animales son plagas, tanto los gatos como las palomas o las ratas. Los animales se pueden controlar éticamente, pero mucha gente no está concienciada ni sensibilizada con ellos”. Merelas también nos cuenta que en la colonia que ella gestiona “nos quitan los comederos y los bebederos. Eso tiene sanciones en la Ley de Bienestar Animal, pero no se está cumpliendo”.
Igualmente, critica que se eche la culpa a los gatos de ser sucios: “El ser humano tiene las calles sucias, contenedores con basura, y claro si los animales viven en la calle y nadie les da comida, pues tienen que ir ahí a alimentarse. Los gatos son animales muy limpios, porque entierran sus necesidades”.
Convocadas tres concentraciones en la región
Desde el colectivo han programado tres concentraciones en Castilla-La Mancha -junto a otras 35 concentraciones y manifestaciones en toda España- para exigir que las administraciones públicas cumplan con la Ley de Bienestar Animal.
Ocurrirán en Toledo (Plaza del Ayuntamiento), Ciudad Real (Plaza Mayor) y Azuqueca de Henares (Plaza del Ayuntamiento) a las 12.00 horas de manera simultánea este domingo 6 de septiembre, igual que en el resto de ciudades españolas.
Las concentraciones están dirigidas y abiertas a toda la población, así como a colectivos animalistas, protectoras y cualquier entidad relacionada con la protección y el bienestar animal.