¿No hay refugios climáticos en Castilla-La Mancha? Greenpeace advierte que no pero sí existen opciones contra el calor

Castilla-La Mancha es de las comunidades autónomas que suele registrar las temperaturas más elevadas del país en olas de calor durante el verano. Los refugios climáticos con una opción para aquellas personas que necesitan de espacios donde protegerse, bien durante su tiempo de trabajo al aire libre, bien para poder salir a la calle y no sufrir los estragos del calor.

Greenpeace acaba de advertir que, pese al aumento de las muertes por calor, solo una de cada tres capitales españolas tiene refugios climáticos. Y en el interior del país, señala a Castilla-La Mancha destacan por la “ausencia total” de estos espacios en las principales ciudades. De hecho, ya el año pasado también lo apuntó así.

La organización no solo alerta del estancamiento en cuanto al número de espacios públicos para protegerse de las altas temperaturas, sino de las “graves carencias que impiden que muchos refugios actuales sean efectivos”.

“El verano que conocíamos ya no existe. El calor es un problema de salud pública que cada año mata en España a miles de personas y no estamos respondiendo a la velocidad que el cambio climático nos impone, ni para frenarlo ni para adaptarnos a sus impactos”, ha advertido Elvira Jiménez, responsable de adaptación al cambio climático de Greenpeace.

La entidad considera que los refugios climáticos son una “medida efectiva a corto plazo para proteger a las personas del calor extremo” y, sin embargo, el balance con respecto a 2025 es “desolador”. “Casi el 70% de las capitales de provincia volverán a dejar a las personas más vulnerables sin protección ante un verano al rojo vivo”.

De hecho, a las puertas de un nuevo episodio de calor extremo, el avance en cuanto a su implantación se encuentra “casi congelado” respecto a 2025“, según la asociación ecologista, y frente a las 16 capitales con refugios detectados el año pasado, actualmente son 19 las que cuentan con estos servicios.

Efectivamente, según los indicadores que analiza Greenpeace, no hay refugios climáticos catalogados como tales por parte de las administraciones públicas, pero sí que hay opciones.

Un ejemplo reciente es la medida adoptada por el sindicato de Comisiones Obreras (CCOO) en Castilla-La Mancha, que ha habilitado todas sus sedes de la región como “refugios climáticos para trabajadores” que desarrollan su labor profesional en la vía pública y no tienen un espacio donde protegerse del calor en los tiempos de descanso.

Una exigencia para las empresas

Esta iniciativa va dirigida especialmente a profesionales de la jardinería, mantenimiento de carreteras, limpieza viaria, recogida de residuos, servicios forestales, de reparto y también del sector agrícola. Así lo anunció Raquel Payo, secretaria de Diálogo Social y Salud Laboral del sindicato, quien además exigió a las empresas que implanten medidas contra las temperaturas extremas, ya que “el calor mata y enferma”.

A nivel local, en la ciudad de Toledo, por ejemplo, no existe una red oficial, pero existen algunas alternativas. El Museo Sefardí suele habilitar sus espacios refugio climático en verano. Y también hay entornos naturales con mucha sombra y junto al río Tajo que ayudan a disminuir la temperatura, al igual que otros espacios con aire acondicionado como las bibliotecas públicas.

En Guadalajara, tampoco hay una red oficial, pero sí estructuras urbanas para proteger del calor extremo. Son las denominadas “corolas bioclimáticas”, sombrillas inteligentes que generan sombra y reducen la radiación solar. Están situadas en puntos de mucho tránsito como el zoo, la calle Alfonso López de Haro, la Plaza del Jardinillo y la Plaza Mártires Carmelitas.

En Cuenca, hay iniciativas puntuales como el Centro Cultural Pedro Mercedes, que ofrece zonas sostenibles con sombra y vegetación, pero, efectivamente tampoco hay una implantación de refugios, más allá de las zonas verdes y espacios públicos con aire acondicionado.

Es el mismo caso de Ciudad Real. No hay una red oficial, pero el Ayuntamiento activa cada verano un centro de acogida temporal destinado específicamente a personas sin techo durante los episodios de altas temperaturas o planes de protección. De igual forma, hay espacios con abundante sombra y árboles, como el Parque de Gasset, para mitigar las altas temperaturas.

¿Son eficaces estas opciones? Greenpeace recuerda que “no basta simplemente con etiquetar un espacio como refugio climático”. Deben ser efectivos en cuanto a su disponibilidad y accesibilidad para que los puedan utilizar las personas más vulnerables que no encuentran alivio en sus hogares“.