Cuatro años de cárcel por intentar orquestar dos homicidios desde el Centro Penitenciario de Segovia

EUROPA PRESS

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La Audiencia Provincial de Segovia ha condenado a cuatro años de prisión al abulense J.D.F. por intentar orquestar el homicidio de su suegro y de un amigo de su esposa desde el Centro Penitenciario de Perogordo en Segovia.

Ha sido tras alcanzar este martes, fecha prevista para la vista oral, un acuerdo de conformidad entre las partes por el que el acusado ha aceptado una pena de cuatro años de prisión, la orden de alejamiento de las víctimas no inferior a 1.000 metros durante 15 años, y una indemnización de 1.500 euros.

Los hechos se remontan a los meses de octubre y noviembre de 2016, días después del ingreso en prisión del acusado por asesinar delante de sus dos hijas a su esposa, M.B., en el domicilio que ambos compartían en la localidad abulense de Arévalo; delito por el que fue condenado a 25 años de prisión en el año 2018.

Durante sus primeros días en prisión coincidió en el módulo de enfermería con otro interno, J.A., con el que estableció un vínculo y a partir de ahí comenzaron a comunicarse mediante cartas manuscritas. Es en una de ellas en la que el acusado propone a su compañero acabar con la vida de su suegro y un amigo de su esposa; escrito que acabó en manos del subdirector de Seguridad de la cárcel, que a su vez lo puso en conocimiento de las autoridades para abrir una investigación judicial de lo sucedido.

El acusado ha aprovechado su intervención en la sala, en la que ha reconocido los hechos, para pedir perdón a las víctimas, aludiendo a un momento de “enajenación absoluta”, algo que para la familia de M.B., personada en la causa como acusación particular, “no va a suceder en la vida”.

“Justicia para nosotros no va a haber nunca; de hecho, ya solamente por el delito anterior por el que se le juzgó que fue asesinar a mi hermana delante de sus niñas le impusieron el máximo de condena, pero nunca va a ser suficiente”, ha destacado M.J.B., hermana de la mujer asesinada en 2006. Asimismo, ha manifestado tener “sentimiento de miedo”, pero ha pedido que a ella le haga “lo que quiera, pero a las niñas, de 4 y 7 años, no”.

Extorsión

Por su parte, el otro interno relacionado con la causa, J.A., se ha sentado este martes en el banquillo acusado de extorsionar al asesino de M.B. con el objetivo de beneficiarse de su tarjeta de peculio y de teléfono.

J.D.F. ha declarado que el acusado llegó a solicitarle 4.000 euros para la realización de un supuesto informe psiquiátrico a través del abogado M.G.M. que favorecería su defensa en el juicio por asesinato y que “recibía amenazas constantes” ya que tenía en su poder información personal sobre las hijas de J.D.F.

Una de estas notas de amenaza llegó a manos de una terapeutas del centro penitenciario, quien en su testimonio ha ratificado “que se veía que había un chantaje”.

También lo ha hecho el preso de apoyo en los primeros días en prisión de J.D.F, quien ha señalado que Aranda “intentaba meterle miedo diciendo que conocía a importantes narcos”.

En las pruebas periciales, el perito caligráfico ha corroborado que la escritura de la nota de amenaza efectivamente pertenece al acusado.

La Fiscalía ha elevado a definitivas sus conclusiones provisionales en las que solicita para el acusado tres años de prisión.