Análisis
Mañueco, ante el espejo de Vox: una 'prioridad nacional' maquillada en su último discurso de investidura
Alfonso Fernández Mañueco lleva presidiendo gobiernos en Castilla y León desde 2019: primero, con el ya extinto Ciudadanos, que terminó de manera precipitada, aunque no por ello menos inesperada; un segundo, con Vox, que concluyó de manera abrupta y orquestada desde Madrid; una tercera etapa marcada por dos años en minoría —en los que no ha conseguido aprobar ningún proyecto de Presupuestos y una sola ley— y este último intento de coalición con Vox. Este martes, logró ser investido presidente con los votos de la extrema derecha, en una sesión que dejó momentos para el recuerdo, como la “cena” que le sirvió el líder del PSOE, Carlos Martínez, o la pelea por un sillón que protagonizaron dos procuradores de Vox.
En estos años, Fernández Mañueco ha ido modificando su discurso, a pesar de su constante apelación a la “moderación”: las referencias al colectivo LGTB y al cambio climático ya se quedaron fuera en 2022. Esta año el turno de las omisiones ha sido para la violencia de género. La okupación, que era también una cuestión muy importante para el Mañueco de hace cuatro años a pesar de la baja incidencia, tampoco figura ya en su discurso. Mismo Mañueco, pero un presidente distinto para cada ocasión. Lo cierto que este ha sido su último discurso de investidura, porque Castilla y León tiene una limitación de mandatos y no podrá volver a ser presidente a no ser que cambie la ley. PP y Vox han llegado a un acuerdo gracias a “la generosidad, la responsabilidad y la capacidad de acuerdo”, según ha expuesto en un discurso en el que prácticamente ha obviado a la oposición y ha centrado sus críticas en el Gobierno.
En el hemiciclo, todos los periodistas estaban pendientes de cómo iba a explicar Fernández Mañueco la “prioridad nacional” en una comunidad marcada por el envejecimiento y la despoblación, que hace siete años definía como “tierra de acogida”. Ahora son “bien recibidos” quienes “quieran contribuir a la prosperidad común su trabajo, esfuerzo y compromiso personal”. Ninguna referencia ha hecho, como era de esperar, a las críticas que formuló en campaña electoral a sus socios de Vox, cuando les acusó de “querer tirar a las personas al mar”. Pese a las exigencias de Vox, el 'popular' no se retractó; aun así, ambas formaciones han alcanzado un acuerdo de gobierno que incluye ese concepto de 'prioridad nacional', que Mañueco ha intentado maquillar en todas sus intervenciones.
El presidente de la Junta ha pedido “que nadie busque confundir” con este término que ha asumido por completo y que pretende una “asignación justa de los recursos públicos en función de arraigo real y verificable”, independientemente de su procedencia: deben acreditar su vinculación, legal, efectiva y estable. Algo que, por otra parte, ya es necesario hasta para las ayudas más accesibles, como son las del alquiler, para las que es necesario no solo residir legalmente en Castilla y León, sino también estar trabajando. Castilla y León tiene una tasa de inmigración inferior a la media nacional. Una inmigración que, en palabras del presidente, “ha sido capaz de compensar los saldos vegetativos negativos”.
Una 'prioridad nacional' inconcreta
Al igual que María Guardiola en Extremadura y Jorge Azcón en Aragón, la 'prioridad nacional' ha centrado parte del debate parlamentario. Fernández Mañueco se refleja en el espejo de Vox, aunque con una visión rebajada de la 'prioridad nacional'. Por eso ha garantizado estos tres criterios: acatará la legalidad, mantendrá las prestaciones de los “servicios públicos esenciales” y no supondrá “el retroceso en los derechos consolidados”. Poco ha aclarado en realidad; y mucho más directo ha sido en sus críticas a las políticas migratorias del Gobierno de España, que “se mueven entre la improvisación, el oportunismo y la imposición”. “Los españoles, primero”, ha respondido el portavoz adjunto de Vox, José Alberto Díaz Pico, poco después a los periodistas. Un concepto distinto de 'arraigo', desde luego.
Mañueco ha justificado además su postura a favor de la 'prioridad nacional' atacando al PSOE durante la réplica al líder socialista, Carlos Martínez. El veterano dirigente ha sacado a relucir las bases de distintas ayudas de ayuntamientos gobernados por el PSOE como Soria, la ciudad que gobernaba antes Martínez, Palencia o León que limitan el alcance de las ayudas a aquellos que llevaban como mínimo un año empadronados. Para Mañueco esto refleja “la hipocresía de los socialistas”, que, según él, aplican así una 'prioridad nacional' a su manera, y que también se recoge en las bases estatales del Ingreso Mínimo Vital.
El presidente de la Junta de Castilla y León ha iniciado este martes su tercera legislatura, y por eso ha querido reforzar el trabajo realizado en este tiempo, que le ha enseñado la “responsabilidad innegable e indelegable” y los principios “éticos” que deben regir su puesto. En la otra cara de la moneda, Fernández Mañueco ha cargado contra el Gobierno de España, al que ha pedido una financiación autonómica “justa, solidaria y acorde con el coste de la prestación de servicios”.
Durante la investidura, ha esbozado una “imagen oscura de la política”, que se ve como “una fuente de ruido, frases vacías o gestos sin trascendencia” y que conduce a una sociedad “pequeña, oscura, miedosa y encerrada”. De hecho, en un momento dado ha señalado directamente a la ministra de Sanidad, Mónica García, “esté más dedicada a provocar huelgas, que hacen agrandar las listas de espera, que a aportar soluciones”.
Críticas al Pacto Verde
Fernández Mañueco también ha criticado el Pacto Verde Europeo —que pactaron en Bruselas el Partido Popular europeo y los socialistas— y sus propias políticas, puesto que el PP lleva gobernando desde 1987: se suprimirán y reformaran las tasas autonómicas “que resulten perjudiciales para el sector productivo”. Esas tasas, de existir, las ha tenido que imponer el propio Mañueco, puesto que el Pacto Verde se firmó en 2019. Hay que reconocer que otras propuestas resultan viejas conocidas, como que la banda ancha llegue a todos los ciudadanos de Castilla y León, un objetivo que ya prometieron en 2007.
Con un nuevo gobierno de coalición, que aún no se ha anunciado, Fernández Mañueco aspira a aprobar presupuestos para el próximo año, dado que todavía están en vigor las cuentas de 2024. Este nuevo proyecto incluirá algunas de las medidas 'estrella' que el PP prometió en campaña electoral: deducción para pagar las cuotas de gimnasio, ayudas para cambiar las bañeras por platos de ducha o para sacarse el carnet de conducir y matrícula universitaria gratuita, además de otras medidas en materia de Vivienda, Agricultura, Sanidad y Servicios Sociales, entre otros.
El presidente de la Junta de Castilla y León ha reivindicado una comunidad “rica en valores, humanista y tolerante”, precisamente aspectos que echan en falta los miembros de la oposición, con los que no ha sido capaz de llegar a acuerdos pese a sus juegos de trileros.