La metamorfosis de Azcón: “ilusión”, “diálogo” y reformismo en 2023 frente a “agravio”, “arraigo” y confrontación en 2026
Había un Jorge Azcón en el verano de 2023 y hay otro muy distinto en la primavera de 2026. Al menos, eso es lo que refleja la comparativa de su discurso de investidura en las Cortes entonces y el ofrecido este martes. Tanto en la forma como en el fondo: del idealismo, la “ilusión”, el reformismo y el diálogo a los que apeló entonces a los “agravios”, la confrontación, la complacencia y la 'prioridad nacional' que reivindica ahora. Del día a la noche. Ese “doble de Vox” que, como recordaba Nolasco, han reflejado las urnas impregna ya el tono y el mensaje del PP en Aragón.
Basta un simple hecho para ilustrar cómo ha evolucionado el discurso de Azcón: las críticas al legado heredado en 2023, cuando concluyó la etapa del socialista Javier Lambán, han sido mucho más furibundas ahora que entonces, cuando la cordialidad fue la tónica principal. Y lo mismo su posición frente al Gobierno de Pedro Sánchez: si hace tres años apenas hubo alguna referencia, y sin choques directos, su perorata actual estuvo trufada de principio a fin de ataques al Ejecutivo central, en todos los ámbitos.
El Azcón de hace menos de tres años lanzó un mensaje cargado de idealismo, dedicó agradecimientos al resto de partidos y trató de tender puentes. Dijo presentarse a la investidura “con la máxima ilusión y el mayor de los orgullos”. Presentó un proyecto “reformista y centrado, basado en los valores del humanismo liberal europeo” y situó como elemento fundamental “solucionar problemas en lugar de crear otros nuevos” –lo que contrasta con la 'prioridad nacional' de la actualidad–. Declaró defender “el diálogo y el consenso” desde una posición “alejada de cualquier dogma”. Y llamó a “llegar a grandes acuerdos”: incluso ofreció al PSOE sendos pactos en materia de sanidad y de financiación autonómica.
En su discurso del martes, sin embargo, el líder del PP aragonés levantó una muralla entre los dos partidos del futuro gobierno y la oposición y puso el énfasis en denunciar “agravios”: a la provincia de Teruel, por la financiación, por las infraestructuras o por la inmigración. Acusó a sus oponentes de falta de “honestidad”, de tratar de “engañar al ciudadano”, de “mentiras y medias verdades”
El Azcón de 2023 eludió la confrontación con su antecesor directo, e incluso señaló sin ambages que su propuesta no era “una enmienda a la totalidad. ”Abogar por hacer una política de tierra quemada supone una grave irresponsabilidad y la más negativa de las cegueras. El Ejecutivo que aspiro a presidir es consciente del legado que hereda“, dejó dicho el dirigente popular, que también admitió que debía haber ”una mínima lógica de continuidad“: ”Debemos continuar lo que debe ser continuado y debemos mejorar lo que puede ser mejorado“.
Ese tono –poco habitual en él por otro lado, ya que su discurso suele ser mucho más directo y agresivo– es ya cosa del pasado. Pese a los casi tres años transcurridos, Azcón echó el martes en cara al Ejecutivo de Lambán el “riesgo de colapso” en que dejó la sanidad, con “cifras falseadas” ante una “gestión negligente”; aseguró que se encontraron unos servicios “que apenas se sostenían”, unos “programas desactualizados y equipos sin medios” y una “desconexión absoluta e incapacidad de gestión”.
Frente a ello, según la tesis de Azcón, todo han sido logros en estos tres años, a pesar de las innumerables críticas surgidas por la gestión sanitaria y educativa, a unos niveles que ni siquiera el “colapsado” Gobierno socialista de Lambán tuvo que afrontar.
El enemigo Pedro Sánchez
También muy llamativas son las diferencias con las referencias al Gobierno central, al que ahora ataca sin contemplación. En 2023, apenas hubo alguna referencia velada: una crítica a Madrid por “maquillar” las cifras macroeconómicas ante unos datos “manifiestamente mejorables” o la “versión cicatera y pacata” del Ejecutivo de Pedro Sánchez ante las ayudas de funcionamiento en Teruel. Ni siquiera al mencionar el tradicional déficit de infraestructuras hidráulicas en Aragón hubo un ataque frontal al Gobierno central.
El martes, sin embargo, en la oposición parecía más bien situarse la coalición PSOE-Sumar. La distancia casi tres años después es sideral. Azcón habló de “incapacidad” con el apagón, de una “convivencia embarrada”, de una “estrategia deliberada y perniciosa” por “enrocarse en el poder a costa de lo que sea”, de una “anomalía democrática” al continuar sin presupuestos, de reivindicaciones sin fin y de un ministro de Cultura que apoya “la ofensiva institucional catalana e independentista” respecto de los bienes de Sijena.
En el trasfondo de esta metamorfosis se encuentra la presión de Vox, que ha doblado representación en las Cortes y que ya marca la agenda de la coalición antes incluso de regresar al Gobierno.
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