La Junta de Castilla y León investiga el supuesto acoso laboral a dos profesores de la cárcel de Dueñas, en Palencia
La Junta de Castilla y León investiga el supuesto “acoso y hostigamiento laboral” que han denunciado dos profesores de la cárcel de Dueñas, en Palencia, según unos escritos de la Dirección Provincial de Educación fechados a 30 de marzo a los que ha tenido acceso elDiario.es. La situación ha llegado a tal punto que han tenido que cogerse la baja médica por ansiedad. Los docentes presentaron en febrero dos denuncias ante la Inspección de Trabajo contra Educación. Denuncias que han sido ampliadas en cinco ocasiones: protestan por una situación límite en la que domina la imposición, se les ha prohibido el uso de teléfonos móviles, inspeccionado sus armarios, desautorizado y despreciado en público y frente a los presos e interrogado a sus alumnos sobre su rendimiento, entre otros.
Estos profesores de la cárcel cargan contra la Inspección educativa, a la que acusan de no haber actuado con suficiente agilidad. También han pedido amparo al Servicio de Prevención de Riesgos Laborales para que evalúen “el entorno laboral existente”. Tras las denuncias, el 6 de abril se ha constituido la Comisión de Estudio y Análisis de Violencia Interna en el Trabajo. Instituciones Penitenciarias se ha abstenido de hacer comentarios porque es una competencia de Educación.
Los docentes denuncian que el inspector de Educación, R. P., ha encubrierto la situación desde hace años. Recientemente acudió a la unidad tuvo y amenazó explícitamente con abrir un expediente disciplinario ante cualquier nueva queja: “Mi paciencia tiene un límite. Hoy se ha terminado. Cualquier queja que tenga, alguien que me denuncie lo que sea, lo siguiente va a ser un expediente disciplinario”, manifestó el inspector de Educación ante los docentes, según ha podido comprobar elDiario.es.
Un inspector cuestionado
Ahora, temen que la Administración tome represalias, puesto que su proyecto de continuidad podría suspenderse o no renovarse dada la actitud del inspector de Educación, que insinuó que lo que movía a los profesores era la “frustración”, algo que ellos niegan. “Yo entiendo que haya gente que tenga alguna frustración, lo puedo respetar porque esperaba algo y no lo ha obtenido. Puedo aguantar la negativa a la autoridad que hay de determinadas personas, pero aquí se viene a trabajar, a cumplir las normas y se ha acabado y no hay más discusiones. Y cuando no hay consenso, porque no hay forma de ponerse nadie de acuerdo, las decisiones las tomaré yo”, expresó el inspector de Educación, que el año pasado presidió la Comisión de Evaluación que decidía la renovación de la directora del CEIP El Cruce de Castilla, en Venta de Baños. El juez ve indicios de que se hayan cometido unos delitos de falsedad documental y usurpación de funciones públicas, por lo que ha entregado el caso al Juzgado de lo Penal.
El Tribunal de lo Contencioso-Administrativo de Palencia ha anulado la resolución del centro venteño y ha resuelto que la denegación de la renovación no fue conforme a derecho. El juez también ha considerado que el inspector trató de “manipular” a los miembros del Consejo Escolar y “mediatizar lo que se aprobase”. Este trabajador público actuó e intervino en sesiones a pesar de que había sido formalmente recusado días antes.
“Metemierda y manipulador”
En septiembre de 2025 entró una nueva directora, que empezó a aplicar modos “intimidatorios” e incluso les advirtió que podía apartarlos del centro. A principios de este año, la coordinadora llegó a insultar a uno de los profesores —“metemierda y manipulador”—, según consta en las denuncias. Al día siguiente, obligó a este mismo profesor a vaciar su armario personal mientras profería acusaciones como que 'nadie le quería' o que le despedían “de todos los sitios”. “Lejos de reconducir la situación, el gestor académico justificó la actuación de la coordinadora y se dirigió posteriormente a una compañera y a mí, reprochándonos que ”no podíamos estar así“, pese a que no habíamos generado conflicto alguno y nos encontrábamos en ese momento impartiendo clase en un aula de la planta baja con alumnado”, señala la denuncia ante Inspección.
Otra docente denuncia también que la coordinadora ha entrevistado a sus alumnos del módulo 9 —el de los presos de régimen cerrado— para fiscalizar su labor docente a sus espaldas y ha presentado una denuncia ante la Guardia Civil porque la coordinadora intentó quitarle el móvil durante una reunión.
El equipo docente de la prisión cuenta con cinco trabajadores, además del coordinador. Aunque no de manera jerárquica, la directora de la cárcel también es una figura importante. La denuncia ante Inspección señala que la directora de la cárcel reconoció que había “problemas existentes” desde hacía varios meses, pero que se habían “pasado por alto”, lo que había sido un “craso error”.
Denuncia por comentarios vejatorios, sin respuesta
Una de las profesoras informó a Inspección en noviembre de 2024 de que había sufrido “comentarios vejatorios y de connotación sexual” del anterior coordinador del centro, incluso amenazas, pero no recibió ninguna respuesta concreta sobre el protocolo de prevención de riesgos psicosociales ni se abrió una investigación formal ni se evaluó su riesgo. Tampoco se adoptaron medidas preventivas, según denuncia la víctima, que dice haber sufrido un “señalamiento” dentro del centro.
El profesor que denuncia ahora a Inspección señala que cuando vio que una compañera suya estaba siendo “víctima de una situación de acoso continuado” por el excoordinador. “Se me trasladó desde el primer momento que existía una compañera ”problemática“ y que el profesorado debía unirse para apartarla del centro. Tras más de un mes de convivencia profesional, pude constatar que ella estaba siendo víctima de una situación de acoso continuado por parte del entonces coordinador de la unidad, que se prolongaba desde hacía más de dos años”, señala en su escrito.
“Marginación profesional”
Independientemente de esta situación, los dos estaban trabajando para presentarse al equipo directivo del CEPA San Jorge de Palencia —al que está adscrita la unidad educativa de la cárcel de Dueñas—, hasta que, durante el verano, se les sugirió que iban a quedarse fuera del proyecto. Denuncian que esta exclusión se ejecutó “sin comunicación previa, sin notificación formal y sin ninguna justificación o explicación por escrito”. A pesar de sus escritos, nunca obtuvieron una respuesta formal ante lo que consideran una “marginación profesional”.