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Carta abierta al ministro Zoido

Edgard Vega Vargas

Centre Delàs d'Estudis per la Pau —

Estimado Sr. Juan Ignacio Zoido,

El día de ayer, después de hablar con una familia pakistaní, a la que conocí hace un año abandonada a su suerte en un parque de Tesalónica (Grecia), leí las declaraciones que usted dio durante su comparecencia en el Congreso de los Diputados sobre la tragedia en el mar de Alborán, que se cobró la vida de 49 personas, en la que se considera la peor tragedia en el mediterráneo español de la última década. “No es nuestra responsabilidad que las personas decidan huir de sus países”, dijo. Afortunadamente, lo sucedido en Alborán no es el caso de esta familia amiga mía. Ellos pudieron llegar a salvo a costas europeas, y aunque se encuentren ahora en Hungría, siguen sobreviviendo a las frías políticas del viejo continente.

Sr. Zoido, usted se describe, según su cuenta de Twitter, como una persona a quien sus padres le han enseñado que con trabajo y esfuerzo todo es posible. Díganos, ¿no era acaso con trabajo y esfuerzo que estas 49 personas estaban tratando de hacer posible un proyecto de vida diferente al que dejaban atrás? ¿Acaso no es que con trabajo y mucho esfuerzo diario las ONG hacen lo posible por salvar las vidas y los sueños de miles de personas que huyen de cualquier forma de violencia en sus países de origen? ¿No es cierto que declarar que estas ONG fomentan y potencian la inmigración irregular es fruto más bien, señor ministro, de su escaso trabajo y esfuerzo por hacer una profunda lectura acerca de lo que pasa en el Mediterráneo? Declaración que, por cierto, me recuerda a las tan lamentables y desafortunadas de su antecesor Fernández Díaz cuando en su momento dijo que reforzar el salvamento en el mediterráneo provocaría un “efecto llamada”.

Sr. ministro Juan Ignacio Zoido, con esta carta lo que quiero es recordarle lo mucho que cada una de sus palabras representan para el futuro de esos 65,3 millones de personas desplazadas forzosamente. Así que decir que “no es nuestra responsabilidad que las personas decidan huir de sus países” es muy irresponsable por su parte teniendo en cuenta la política exterior de los estados miembros, entre ellos la del gobierno al que usted representa, cuando se decide autorizar licencias de exportación y transferencia de armamento europeo a países en conflicto y tensión política, que son justamente aquellos de donde provienen los refugiados.

Sus declaraciones son tan atrevidas como peligrosas por la temeraria ignorancia que representan. La misma ignorancia que comparte la Europa Fortaleza y que ya va ahogando, en lo que va de este año, 2.359 vidas y sueños.

Entonces Sr. Zoido, no es que la inmigración sea irregular como dice. Ni que “la existencia de Centros de Internamiento de Extranjeros responde a un imperativo del Derecho de la Unión Europea y del ordenamiento jurídico español”. Emigrar es un derecho universal, y ese es el imperativo. Irregular e ilegal es no cumplir con las legislaciones dictadas por la Unión Europea sobre comercio de armas, según las cuales no se puede exportar material de defensa a países en conflicto o partícipes en un conflicto armado.

Le exhorto a que lea nuestro reciente informe Armas Europeas que alimentan conflictos. Conflictos de los que huyen los refugiados; ya que arroja conclusiones tan duras como ciertas.

La Unión Europea ha autorizado licencias de armas por un valor que asciende los 427.607 millones de euros, de los cuales se han hecho efectivas las exportaciones por un valor que roza los 120.000 millones de euros a 212 países, durante el período 2003-14. De ellos, 89 recibieron armas europeas teniendo significativas cifras de personas refugiadas y desplazadas; y 63 estaban en situación de conflicto y tensión.

Destacan como principales receptores los países de Oriente Medio como Arabia Saudí, Siria, Afganistán, Pakistán; y del África Subsahariana como Sudán, República Democrática del Congo, República Centroafricana, Mali, Mauritania.

El informe también muestra que se ha exportado más armamento a países en conflicto que en tensión. Aunque la diferencia es mínima, un 15% de autorizaciones y un 18% de exportaciones realizadas han acabado en países envueltos en conflictos armados; mientras que un 13% de licencias autorizadas y un 14% de exportaciones realizadas se han dirigido a países en tensión política.

Por tanto, Sr. ministro, parece que la Unión Europea sí tiene una cuota alta de responsabilidad en el motivo por el cual estas personas huyen. La responsabilidad no se limita al dictar políticas de asilo, ni empieza cuando los refugiados llegan a sus costas. El verdadero inicio de esta responsabilidad se encuentra en el momento en el que las instituciones políticas y las industrias de armamento, así como las empresas ligadas a estas industrias deciden invertir y lucrarse con el negocio de la guerra; el cual ahora trae como consecuencia la construcción de más muros en nuestras fronteras y su correspondiente militarización para dividirnos de quienes luchan por su libertad y sus derechos. Muros que dividen para dar comienzo a la deshumanización del otro. De ese otro que, siendo refugiado, desplazado o que no ha podido huir por falta de medios, decidió no usar las armas y no matar.

Adjunto a la presente una foto de la portada de nuestro informe que deja constancia de esa responsabilidad.

Saludos.

Estimado Sr. Juan Ignacio Zoido,

El día de ayer, después de hablar con una familia pakistaní, a la que conocí hace un año abandonada a su suerte en un parque de Tesalónica (Grecia), leí las declaraciones que usted dio durante su comparecencia en el Congreso de los Diputados sobre la tragedia en el mar de Alborán, que se cobró la vida de 49 personas, en la que se considera la peor tragedia en el mediterráneo español de la última década. “No es nuestra responsabilidad que las personas decidan huir de sus países”, dijo. Afortunadamente, lo sucedido en Alborán no es el caso de esta familia amiga mía. Ellos pudieron llegar a salvo a costas europeas, y aunque se encuentren ahora en Hungría, siguen sobreviviendo a las frías políticas del viejo continente.