ERC encarrila los presupuestos con el Govern y descarta poner como línea roja el cese de Trapero
El Govern y ERC se encuentran inmersos en una negociación a diversas bandas para tratar de cerrar un acuerdo de presupuestos lo antes posible, pero para el que ya han encarrilado varios entendimientos parciales. La voluntad de ambas partes es tener un pacto global la próxima semana, una vez se hayan celebrado las elecciones andaluzas, de forma que las nuevas cuentas puedan entrar en vigor antes de las vacaciones de verano.
En la rueda de prensa semanal tras la reunión de la Ejecutiva, el portavoz de ERC, Issac Albert, ha dejado claro que para su formación las cuentas son una “necesidad de país” y que su objetivo es que se aprueben. En este sentido, Albert ha descartado que el cese de Josep Lluís Trapero sea una condición para apoyar presupuestos, pese a que fue la propia ERC quien pidió la cabeza del director general de los Mossos, tras conocerse el caso de infiltración de dos agentes en una asamblea de profesores.
“Nosotros lo que no vamos a hacer es que el señor Trapero acabe hipotecando la financiación de las universidades y los hospitales”, ha dicho el portavoz republicano. Después de que la consellera de Interior, Núria Parlon, reafirmase su confianza en su director general, Albert ha asegurado que si el Govern acaba manteniendo a Trapero en su cargo será “peor para ellos”, ya que su dimisión no sería una concesión a ERC, sino una consecuencia de crisis abierta con los profesores.
Los republicanos y el Ejecutivo salvan un escollo inesperado para las negociaciones. La infiltración policial a una asamblea de profesores de preparación del nuevo ciclo de huelgas en la enseñanza catalana, que arranca este martes, ha encendido los ánimos de los sindicatos de profesores: USTEC y la CGT ya preparan querellas en los juzgados. ERC y los Comuns exigieron el viernes la dimisión de Trapero, pero no lo sitúan como línea roja.
El Govern ha reafirmado la total confianza en Trapero y en los Mossos, pero ha introducido un matiz en la justificación sin ambages del espionaje que realizó el viernes. La conselleria de Interior ha afirmado este lunes que valorará la “oportunidad y proporcionalidad” de la medida y que se tomarán las “decisiones oportunas”, pero siempre dentro del ámbito operativo del cuerpo, es decir, el uniformado, no el político.
Trapero, ha insistido Parlon, “no tomó la decisión” de enviar a agentes de la Comisaría General de Información de los Mossos a espiar una asamblea de profesores, una medida que se tomó “en el ámbito operativo”.
Sí ha apoyado al 100% la infiltración policial el PP catalán. Su secretario general, Santi Rodríguez, ha defendido que los Mossos “hacían su trabajo” cuando se infiltraron el pasado miércoles en una asamblea docente de preparación de las huelgas. Las agentes fueron identificadas por los propios docentes, al no responder con claridad de qué centro educativo procedían.
La línea orbital, clave en la negociación
Entre los puntos fuertes de las negociaciones ERC destaca la línea orbital ferroviaria, un viejo proyecto del Govern de Maragall que la administración de Illa rescató en noviembre pasado. La infraestructura supone en la práctica un cuarto cinturón ferroviario, que conectaría Vilanova i la Geltrú y Vilafranca del Penedès con Martorell y de allí pasaría por Terrassa y Sabadell, después por Mollet y Granollers, para acabar en Mataró.
A juicio de los republicanos, y tal como en su momento defendía el PSC, este proyecto sería clave para “cohesionar territorialmente Catalunya” y conectar sin pasa por Barcelona las zonas metropolitanas que han experimentado un mayor crecimiento poblacional.
Además sería un impulso a la falta de inversión en infraestructuras que sufre Catalunya, según ha considerado Albert, que ha indicado que buena parte de la inversión debería llegar desde el Estado. En su momento se calculó que esta línea podría costar por encima de los 4.000 millones de euros.
En el apartado de las infraestructuras ERC también coloca el consorcio de inversiones, un ente pactado con el ministerio de Transportes que debía agilizar los proyectos en Catalunya con inversión estatal. Sin embargo, después de que el Congreso rechazara con los votos de Junts el marco normativo de este consorcio, el proyecto ha quedado en el limbo. Los republicanos sin embargo lo consideran “plenamente vigente” y consideran que debe “desencallarse la constitución como sociedad mercantil”.
Por último, ERC y el Govern negocian un nuevo instrumento de política aeroportuaria. Un punto que, a diferencia de los anteriores, aún no está cerrado. El mecanismo en el que se trabaja es similar al pactado en marzo pasado con Euskadi, que supone un órgano bilateral más centrado en el diálogo sobre las inversiones o en la movilidad que en la gestión de los aeropuertos. De hecho, que AENA seguirá siendo la gestora de las infraestructuras aéreas no un debate sobre la mesa.