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Gravar con más impuestos a las grandes fortunas podría salvar hasta 30 millones de vidas antes de 2030

Aumentar los impuestos a las grandes fortunas podría llegar a salvar 29,5 millones de vidas. Esa es la conclusión de un estudio publicado en la revista científica Lancet y liderado por el ISGlobal de Barcelona, que ha analizado el impacto que tienen las ayudas al desarrollo en las sociedades más vulnerables y ha calculado qué pasaría si hubiera una mayor distribución de la riqueza gracias a tasas más exigentes.

Los investigadores han analizado los datos de 59 países de renta baja y media-baja para ver cómo afectan las prestaciones a la lucha contra la pobreza. El análisis muestra que aumentar estas inversiones se asocia con una reducción de hasta el 24% de mortalidad general y del 33% de las muertes de niños menores de cinco años.

A pesar del impacto positivo que tienen los fondos humanitarios, se trata de una partida que se está viendo recortada. Diversos países, como el Reino Unido o Alemania, ya han anunciado que reducirán el dinero que aportan a esta causa.

El caso que más destaca es el de Estados Unidos, que ha asegurado que aplicará un tijeretazo del 83% a las ayudas. Eso, según otro estudio publicado por ISGlobal a principios de verano, se podría traducir en 14 millones de muertes.

En vista de esta tendencia, los investigadores han propuesto a los estados otras maneras de sufragar las ayudas. “Ante el creciente endeudamiento de los países donantes y la reasignación cada vez mayor hacia el gasto militar, financiar la ayuda humanitaria mediante la fiscalidad se perfila como una de las estrategias más viables”, asegura Lucio Expósito, economista principal del estudio.

Los investigadores han diseñado diez escenarios teniendo en cuenta diversos impuestos y diversos grupos a tasar. Desde el ISGlobal han identificado las grandes fortunas, las grandes empresas multinacionales, las transacciones financieras, las emisiones de carbono, las criptomonedas y los intereses generados por la deuda soberana como fuentes más “plausibles” de fondos.

La medida más efectiva, según apuntan los investigadores, sería gravar con un 3% las grandes fortunas (cienmillonarios). Si se empezara a aplicar este 2026, de cara a 2030 podría acabar financiando ayuda suficiente como para evitar la muerte de 29,5 millones de personas, entre ellas 3,4 millones de niños. Esa misma medida, si se aplicara un impuesto del 1%, salvaría 15 millones de vidas; 2,1 millones de niños.

La siguiente medida que recaudaría más es la Tasa Tobin. Se trata de la carga del 0,02% del importe efectivo de la compra en todas aquellas operaciones financieras que superen los 1.000 millones de euros. Sólo con eso se podría salvar la vida a 24,5 millones de personas.

“El mundo está experimentando niveles extremos de desigualdad”, apuntan los investigadores, que recuerdan que el 10% de la población más opulenta posee el 75% de la riqueza, mientras que el 50% más pobre sólo tiene el 2%. Con todo, a día de hoy se cuentan 92.140 cienmillonarios en el planeta.

“Un reducido número de personas y grandes corporaciones acumula riqueza a un ritmo sin precedentes, mientras millones de personas vulnerables siguen muriendo por falta de acceso a intervenciones humanitarias básicas y, en muchos casos, de bajo coste”, afirma Davide Rasella, impulsor y coordinador del estudio.

El investigador apunta a que sus propuestas son medidas “moderadas” de distribución de la riqueza y, aun así, el efecto sería “enorme”.

Las propuestas impositivas de este informe no surgen de la nada, sino que están basadas en iniciativas que ya se han puesto encima de la mesa en diversos foros internacionales. Aumentar los impuestos a actividades contaminantes (como las de la industria fósil), a las grandes multinacionales o a las grandes fortunas son soluciones que han sido debatidas en el Marco Inclusivo de la OCDE o en la Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo.

La propuesta más en firme en esta línea se dio en 2024, durante la presidencia brasileña del G-20, donde el economista francés Gabriel Zucman reclamó una tasa anual del 2% a los grandes millonarios. Su estudio apuntaba a que los multimillonarios apenas pagan un 0,3% de impuestos sobre sus fortunas y que, entre 1987 y 2004, el número de multimillonarios ha pasado del 3% al 14% a escala mundial.

También destacan las medidas que se están intentando sacar adelante en Estados Unidos por parte de rivales de Donald Trump. El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, basó parte de su campaña en la necesidad de aumentar la carga impositiva a las grandes fortunas, mientras que en California habrá un referéndum este noviembre sobre la creación de un tributo del 5% a los milmillonarios.

Aumentar estos impuestos, reza el estudio, no sólo tendría un impacto positivo en las políticas humanitarias, sino que también ayudaría a acabar con la tendencia a la acumulación.

Sólo en España, en el último lustro la riqueza en manos del 1% más rico de la población ha crecido en seis puntos porcentuales. A mayor capital, mayor capacidad de inversión y eso genera más rendimientos. “Arreglar esta desviación no sólo sería más justo, sino que podría evitar millones de muertes”, zanjan los investigadores.