Pintar la azotea de blanco: Barcelona ensaya cubiertas reflectantes para rebajar el calor
Primero fueron los pavimentos experimentales en la calle para comprobar si reducen el calor, y ahora es el turno de las azoteas. El Ayuntamiento de Barcelona ha puesto en marcha un plan piloto para evaluar distintos revestimientos de cubiertas de edificios, con diversos tipos de pintura y pigmentos reflectantes, para comprobar si consiguen no solo mejorar el confort térmico de los inmuebles, sino también reducir el efecto “isla de calor” en la calle.
El ensayo, que se lleva a cabo desde la Oficina de Cambio Climático, conlleva pintar la azote de una escuela, el Institut Escola Tres Fonts del distrito de Les Corts, además de dos casetas de azotea. Barcelona sigue de esta forma la estela de ciudades como Nueva York, con el proyecto NYC CoolRoofs, o Los Ángeles, donde trabajan para extender las pinturas reflectantes en las cubiertas de edificios.
La prueba en el Instituto Escuela Les Tres Fonts consiste en pintar los 150 m2 de cubierta del equipamiento con tres pinturas distintas. Una pintura blanca, una de terracota con pigmentos reflectantes, y una tercera simplemente de terracota, para hacer la comparación. “Aunque pintura blanca ”suele tener una reflectancia solar más elevada“, afirma el consistorio en un comunicado, la de terracota con pigmento permitiría mantener la estética de una cubierta tradicional con capacidad para reflejar la radiación solar.
Al mismo tiempo, el Ayuntamiento ha encargado a la empresa Vibrantz Technologies otra parte de la prueba: medir “con más precisión” el impacto del revestimiento de terracota con pigmento reflectante, en este caso con dos casetas de azotea como muestra. En el interior de ambas se colocará un aparato de aire acondicionado para mantenerlas a un máximo de 27 ºC, con lo que se podrá analizar cuánto consume cada una de ellas para lograrlo.
“Esto permitirá determinar hasta qué punto los pigmentos reflectantes contribuyen a reducir la energía necesaria para refrigerar el edificio sin modificar su aspecto exterior”, valoran.
Durante todo el verano, los técnicos del consistorio y de Vibrantz supervisarán la temperatura ambiental, la de la superficie, la humedad, la irradiancia solar, además del consumo eléctrico en las casetas. Con este monitoreo y visitas puntuales para tomar medidas, añaden, “se dispondrá de una base de datos más robusta para evaluar con precisión la eficacia de cada tecnología”.