Cómo Israel usa la violencia sexual contra los palestinos desde su fundación: “Es un sistema de dominio, opresión y borrado”
Un nuevo informe elaborado por la organización Palestinian Feminist Collective (Colectivo Feminista Palestino) y la Internacional Progresista ha recopilado múltiples casos de empleo de violencia sexual por parte de Israel contra los palestinos a lo largo de las décadas, desde la fundación misma del Estado Israelí en 1948 hasta la actualidad, con especial énfasis en los casos sucedidos desde octubre de 2023, cuando comenzó la operación genocida contra Gaza que siguió a los atentados de Hamás.
El trabajo, que lleva por título A predatory state (Un Estado depredador), sistematiza a lo largo de más de 180 páginas la evidencia documental y los testimonios recogidos de múltiples fuentes —desde declaraciones de supervivientes a investigaciones de historiadores, relatos de juristas e informaciones de prensa— para llegar a la conclusión de que el empleo de la violencia sexual representó una estrategia de “deshumanización institucionalizada para ejecutar un daño y castigo colectivo a los palestinos y tratar de reducir la resistencia a una situación de subyugación colectiva”. Descarta, en ese sentido, el relato de las autoridades israelíes según el cual los casos de violencia son sucesos aislados, y concluye que son parte de un plan coordinado.
Un ejemplo flagrante, a juicio de los autores, es el uso de perros en prácticas de violencia sexual, mencionadas en un epígrafe específico. “Sostenemos que la única forma de que un perro viole a un humano es que haya sido entrenado para ello”, denuncian. Alegan que el objetivo de este proceder es infundir terror en los palestinos; y llaman la atención sobre la circunstancia de que la dimensión y frecuencia con el que se repiten se hayan acrecentado desde el nombramiento como ministro de Seguridad Nacional de Israel en 2022 del colono ultraderechista Itamar Ben-Gvir.
Violencia sexual desde 1948
El informe refiere casos documentados de violencia sexual desde la fundación del Estado de Israel y las matanzas y expulsión de los palestinos de sus hogares que siguieron a esta, la llamada Nakba (catástrofe). Menciona el caso de una violación en grupo reconocida por un mando militar y que figuraba en los archivos israelíes, un suceso desclasificado y después declarado nuevamente secreto, además de documentación recopilada por los primeros historiadores revisionistas israelíes —como Benny Morris o Ilan Pappé— que cuestionaban el relato oficial de una ocupación pacífica de terrenos prácticamente baldíos.
El informe divide cronológicamente en cinco etapas la represión israelí desde la fundación del Estado hasta 2023, con profusión de sucesos de violencia sexual. A partir de esa fecha el relato es todavía más minucioso y divide las conductas entre “humillación sexual” y “tortura sexual y violación”, distinguiendo si las víctimas son hombres o mujeres (incluidos niños y niñas) y si las actuaciones tienen “intención genocida”.
Testimonios reiterados
La casuística es múltiple. Uno de los testimonios, tomado de un trabajo previo de la ONG Euromed, es de una mujer detenida que denuncia una penetración anal con un pene artificial. En otro, recogido anteriormente por el Palestinian Center for Human Rights, una mujer identificada por las iniciales N.A., detenida en un control en Gaza en 2024, relata violaciones por más de un soldado, algunas en el mismo día, además de torturas físicas y psicológicas. “No puedo describir lo que sentí, a cada momento deseaba morir”, expresaba.
Una de las instalaciones en las que se denunciaron abusos es la prisión de Ofer en Jerusalén, mencionada en varias ocasiones en el informe. Uno de los abogados que visitó a presos en este establecimiento, Khaled Mahajna, señala que algunas de estas agresiones sexuales se realizaban delante de otros reclusos de forma deliberada “para dar una lección a todos los detenidos y hacerles ver que cualquiera de ellos podría ser sometido a métodos tan brutales”.
El trabajo lo firman The Palestinian Feminist Collective (PFC), que se identifica como un cuerpo de feministas árabes y palestinas basadas principalmente en Norteamérica, y la Internacional Progresista, un movimiento de partidos de izquierdas, sindicatos y ONG de todo el mundo cuyos impulsores iniciales fueron el político griego Yanis Varoufakis y el senador estadounidense Bernie Sanders.
La relatora de la ONU avala el trabajo
La relatora especial de la ONU para Palestina, Francesca Albanese, ha elogiado el trabajo. “Es hora de comprender que los crímenes contra los palestinos —incluida la violencia sexual y de género que se ha investigado y denunciado minuciosamente en este informe— no son una suma de abusos aislados, sino un sistema de dominación, opresión y borrado [...]”
“Los Estados parecen alegar ignorancia para eludir sus obligaciones legales de prevenir y castigar el genocidio, poner fin a la complicidad, investigar y enjuiciar a los responsables, y desmantelar las estructuras que permiten que persistan tales crímenes. El informe es un llamamiento a todos los ciudadanos responsables para que se mantengan unidos, no solo para poner fin al genocidio, sino para luchar de una vez por todas contra este modelo de poder 'testosterónico' que se arraiga y crece a través de la subyugación y la represión”, reclama Albanese.
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