Los cinco refugios antiaéreos de València y otros monumentos que podrás visitar gratis este fin de semana

El Ayuntamiento de València ha programado una agenda excepcional con motivo del Día Internacional de los Monumentos y Sitios. Durante este fin de semana, del 17 al 19 de abril, la ciudad ofrecerá visitas guiadas a cinco refugios de la Guerra Civil habitualmente cerrados, además de acceso gratuito a sus monumentos más emblemáticos.

La programación centra su interés en el patrimonio subterráneo de la ciudad, una red defensiva que fue vital entre enero de 1937 y el final del conflicto. En este periodo, València sufrió más de 400 bombardeos, principalmente por parte de la aviación y la marina italiana, que causaron 800 muertos y la destrucción de más de 900 edificios. Ante esta situación, la Junta de Defensa Pasiva impulsó la construcción de más de 250 refugios, tanto públicos como privados, para proteger a la población y amortiguar los impactos de los proyectiles.

Refugio de la Calle Serranos

Construido en 1937, el refugio de la calle Serranos fue uno de los primeros en edificarse en la ciudad y contaba con capacidad para acoger a 400 personas. Se trata de un refugio adintelado de planta alargada, compuesto por una sala de tres naves separadas por dos filas de pilares de hormigón que sujetan una cubierta de más de 1,50 metros de espesor.

El espacio destaca por conservar sus elementos originales, como las rejillas de ventilación y los bancos corridos adosados a las paredes y columnas. Uno de sus elementos más icónicos es el rótulo de la entrada que conserva íntegras las letras 'Refugio' en estilo Art Decó.

Tras la guerra, el refugio tuvo usos muy diversos, funcionando como almacén de plátanos y más tarde como casal fallero, etapa en la que sufrió algunas reformas. Tras años de abandono, fue rehabilitado y reinaugurado en 2018 como espacio cultural. Actualmente, está declarado Bien de Relevancia Local y se utiliza para actos e iniciativas culturales.

Refugio del IES Lluís Vives

En el corazón de Ciutat Vella se encuentra el refugio de mayor capacidad de los que se conservan actualmente en València. Este imponente espacio defensivo fue edificado en la fase final de la contienda, con un periodo de construcción que abarcó desde el 6 de mayo de 1938 hasta el 23 de marzo de 1939.

Arquitectónicamente, el edificio se compone de cuatro galerías cercadas que se extienden sobre un rectángulo de 13,78 por 33,50 metros. Sus vueltas, diseñadas para resistir los impactos, presentan un diámetro de 2,67 metros con una separación de un metro entre ellas. Aunque el diseño original contaba con rampas de entrada, el acceso actual se realiza a través de una escalera instalada, posiblemente, durante la remodelación del instituto en la década de los setenta.

A pesar de que el paso del tiempo y su uso posterior como almacén provocaron la desaparición de los bancos corridos de asiento, las paredes han sido recuperadas mediante trabajos de enlucido y pintura. En la actualidad, este espacio de dimensiones excepcionales ha sido rehabilitado para la vida pública de la ciudad, sirviendo de escenario para la celebración de diversos actos culturales.

Refugio de la Falla Ripalda-Sogueros

Ubicado en la calle Alta del popular barrio del Carmen, este fortín subterráneo destaca por ser uno de los más amplios de la zona, con una dimensión de 362 metros cuadrados diseñados para dar cobijo a 600 personas. Su ubicación es fácilmente reconocible gracias a que la fachada exterior aún conserva el emblemático letrero de 'Refugio, cuya tipografía fue diseñada por el artista Josep Renau. Este rótulo, acompañado por dos flechas laterales, permitía a la población identificar rápidamente los accesos durante el estruendo de las sirenas.

Los accesos al refugio se construyeron bajo una lógica militar de supervivencia: las entradas se situaron lo más alejadas posible entre sí para evitar que un mismo proyectil inutilizara ambas. Además, las puertas se diseñaron en forma de “codo”, una solución técnica que impedía que la metralla de una explosión exterior penetrara en el interior del fortín y alcanzara a los refugiados.

En la actualidad, el espacio conserva sus bancos laterales y el suelo original, aunque su distribución ha sido levemente modificada. Tras la gran riada que asoló Valencia en 1957, la Falla Ripalda-Sogueros se ofreció a rehabilitar el recinto tras los graves desperfectos sufridos. A cambio, y aunque el refugio sigue siendo de propiedad municipal, la comisión fallera obtuvo el derecho de uso del espacio, convirtiéndolo en su sede actual y garantizando su mantenimiento.

Refugio del Ayuntamiento de València y refugio del Colegio Vedruna-Sagrado Corazón

Ubicado en el patio interior del edificio del Ayuntamiento y visitable desde el año 2017, este refugio de tipo escolar fue construido en 1938 por el arquitecto José Luis Testor. Su función principal era albergar a 700 niños del centro escolar situado en un lateral del propio edificio consistorial, una labor de protección a la infancia que también compartía el refugio del Colegio Vedruna–Sagrado Corazón.

El espacio del refugio del Ayuntamiento de València consta de dos entradas simétricas con escaleras y cinco naves alargadas paralelas. Estas naves están cubiertas con vuelta rebajada de hormigón y comunicadas entre sí mediante arcos de medio punto. Las dos naves de los extremos son más largas: una albergaba la sala de máquinas con el extractor de aire (eléctrico y manual) y la otra contenía los retretes con desagüe a un pozo ciego.

Todas las naves disponían de bancos de obra para los escolares (desaparecidos por reformas posteriores). El sistema eléctrico funcionaba mediante tubos de cobre que contenían el cableado para las bombillas del techo. En 2016 fue rehabilitado para recuperar su aspecto original bajo un proyecto museográfico de baja intensidad.

El corredor de acceso incluye información sobre los diferentes tipos de refugios en València, un mapa con la ubicación de los mismos y los impactos de las bombas lanzadas por la aviación nacional. En la primera sala se proyectan audiovisuales con imágenes de bombardeos de las tropas italianas y testimonios de vecinos de la ciudad. También se detalla el bombardeo que sufrió el propio Ayuntamiento el 28 de mayo de 1937.

Jornada de puertas abiertas en monumentos emblemáticos

Además de la red de refugios, la programación incluye una Jornada de Puertas Abiertas el sábado 18 de abril, permitiendo el acceso libre y gratuito a los monumentos municipales más emblemáticos de la ciudad. Entre ellos destaca la Lonja de la Seda, declarada Monumento Histórico-Artístico en 1931, Bien de Interés Cultural y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1996.

También se podrán visitar las Torres de Serranos, construidas entre 1392 y 1398 como una de las principales puertas de acceso a la ciudad, y las Torres de Quart, edificadas entre 1441 y 1460. Ambas construcciones defensivas están protegidas como Bien de Interés Cultural y cuentan con el título de Monumento Histórico-Artístico desde 1931.