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El 'minuto a minuto' del conflicto educativo valenciano: la intrahistoria del Telegram que lee hasta la Conselleria

Miguel Giménez

València —
30 de mayo de 2026 22:21 h

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Javier Bezares es profesor de música en el IES Oleana de Requena, oboísta y director de banda, pero también es el responsable del Telegram de UGT, uno de los cinco que están retransmitiendo en tiempo real las negociaciones entre los sindicatos y la Conselleria de Educación para poner fin al conflicto educativo valenciano, que ha cumplido tres semanas y quince jornadas de paros y que este domingo vive su próximo capítulo.

Tradicionalmente, las negociaciones políticas y sindicales se han celebrado casi en la clandestinidad, a puerta cerrada, entre silencios tensos, litros de café y filtraciones interesadas. Sin embargo, en esta ocasión, las reuniones están marcadas por la transparencia. Lo que se comenta en el interior de la sede de la Conselleria de Educación, en la avenida de Campanar de València, se comunica prácticamente de forma inmediata a través de los canales de Telegram de STEPV (cerca de 45.800 seguidores), ANPE (más de 20.600), UGT (cerca de 20.000), CCOO (más de 12.500) y CSIF (unos 12.000).

En este contexto, en el que no se trata solo de convocar movilizaciones, sino de contar, en riguroso directo, todo lo que ocurre dentro de la sala de reuniones, el canal de UGT se ha convertido en un auténtico fenómeno social. Desde luego, no es el que tiene más suscriptores, pero sí el más dinámico, entretenido y, sobre todo, humano. Cada día Javier anima a sus compañeros a que participen, a que canten, a que demuestren su apoyo a quienes están dentro negociando... en definitiva, a que reaccionen a lo que está sucediendo.

Javi se ha convertido, casi sin buscarlo, en uno de los rostros —y voces, o más bien palabras y memes— de esta huelga. “En la primera mesa de negociación planteamos poner luz y taquígrafos, contar todo lo que estaba ocurriendo dentro de la reunión en tiempo real. A partir de ahí, no sé si es por la manera en la que lo contamos, un poco más cercana que la del resto de sindicatos, se ha tornado en un fenómeno social”, explica Bezares a pie de manifestación, donde ya es habitual que los docentes lo detengan: “Esta mañana me he hecho ya unas cuantas fotos con gente que viene a las manifestaciones y me lo pide: 'Mira, Javi el del Telegram'”.

El engranaje del canal funciona con la precisión de la banda de música que Bezares acostumbra a dirigir. En el interior de la mesa de negociación se encuentran Maite Tarazona y Maica Martínez, las dos negociadoras de UGT. Ellas le van pasando a Javi, al minuto, cada propuesta, cada gesto, cada opinión, cada documento, cada receso o cada momento de tensión. Fuera, Bezares lo traduce para los miles de docentes que esperan al otro lado del teléfono.

La retransmisión es tan fidedigna que se ha convertido en lectura obligatoria incluso para sus propios interlocutores políticos. “Nos consta que la consellera nos sigue en tiempo real”, confiesa el profesor. La anécdota que lo confirma ocurrió durante una de las maratonianas jornadas de esta semana: “Ayer [por el jueves] dijimos en el canal que en la sala estaban a 30 grados, y acto seguido la consellera le ofreció un abanico a Maica y a Maite por si tenían demasiado calor. Están pendientes de lo que publicamos”.

Un desgaste personal

El canal de UGT ha sumado más de 3.000 nuevos seguidores en apenas tres semanas, un crecimiento exponencial espoleado por la incertidumbre del conflicto (ratios, plantillas, salarios o las condiciones del valenciano están sobre la mesa). Pero mantener el tono —donde el humor sirve de escudo frente a la gravedad de los temas tratados— tiene un coste personal altísimo.

“Como profesor y como sindicalista, esto está suponiendo un desgaste monumental”, admite Bezares con una mezcla de fatiga y honestidad. Existe, además, una realidad económica difuminada tras las siglas: “Llevamos tres semanas sin sueldo, que aunque la gente no lo sepa, los sindicatos tampoco estamos cobrando [durante los días de huelga]”.

A la merma económica se le suma la factura familiar y física. Las jornadas de concentraciones y las negociaciones nocturnas se estiran hasta la madrugada. “El otro día estuvimos hasta las dos y media de la mañana reunidos con la Conselleria. Son horas que no estás con la familia y eso implica un desgaste brutal”.

Pese a todo, este profesor de música insiste en mantener su identidad intacta frente al teclado: “Yo utilizo mi estilo para transmitir lo que pasa, no he cambiado nada. Yo soy como me muestro en las redes sociales. Intento darle ese toque de humor, sabiendo que es un tema muy serio. Son unas semanas de mierda e intento ayudar a la gente a llevarlo de una forma más animada. Si lo conseguimos, eso que nos llevamos”.

Con la negociación en un punto crítico este fin de semana y una consulta abierta a las bases para decidir el rumbo de las movilizaciones, las pantallas volverán a echar humo este mismo domingo. Bezares, sin embargo, tiene claro cuál es el final ideal para su inesperado éxito digital: “Esperemos llegar a un buen acuerdo y que no sea necesario retransmitir más reuniones”.