En las entrañas de la negociación de la huelga docente valenciana: “Unos días la conselleria nos tiene diez horas y otros, diez minutos”
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Cuando se cumplen diez días de huelga indefinida en la educación pública valenciana, los representantes de los docentes siguen a la espera de ser convocados por la consellera Carmen Ortí para retomar las negociaciones, después de que la delegación del Gobierno valenciano se levantara de la mesa el pasado miércoles. Aquel encuentro apenas duró diez minutos debido a la negativa de los sindicatos a rubricar su última propuesta de acuerdo.
Aquel documento, que fue rechazado por el 78% de los más de 43.000 profesores y maestros que participaron en la consulta convocada por los tres sindicatos mayoritarios (STEPV, CCOO y UGT), contemplaba ligeras mejoras, como el aumento salarial de 200 euros al mes a aplicar en tres tramos entre el 1 de enero de 2027 y diciembre de 2028, pero no colmaba gran parte de las reivindicaciones que vienen planteando desde el pasado 25 de septiembre.
En este contexto, la Mesa Sectorial de Educación se ha convertido en un escenario de contrastes extremos: un lunes de maratón extenuante con diez horas y media de encierro y, apenas 48 horas después, un portazo exprés de diez minutos tras el ultimátum planteado por el Consell el día anterior. Desde ese miércoles del “lo tomas o lo dejas”, el teléfono no ha vuelto a sonar. En este clima de tensa calma, tres de los rostros que se sientan frente a la consellera Carmen Ortí y el secretario autonómico Daniel McEvoy relatan cómo están viviendo estas intensas jornadas.
Para Xelo Valls, secretaria general de CCOO PV Educación, el esfuerzo físico a estas alturas es simplemente “muchísimo”. Sin embargo, la expresión le muda al hablar de lo que experimenta cada vez que cruza el umbral de la Conselleria: “La sensación de ver a toda la gente ofreciéndonos su aliento es increíble. Nunca hubiera pensado que sería protagonista de una historia como esta. Todo el afecto, la energía y las felicitaciones que nos dan no tienen precio; es algo que me llevaré para siempre en mi vida personal en una 'cajita de oro'”.
La negociadora de CCOO relata la indignación que siente cuando el president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, tacha al profesorado de irresponsable o cuando se utiliza al alumnado como moneda de cambio. “Es un insulto, parece que no calibren la potencia de la escuela pública. Pero cada vez que habla la consellera, la gente sale más a la calle”, asegura Valls, quien percibe que la propuesta oficial, vacía de partidas presupuestarias reales, solo ha avivado una “indignación colectiva” que ya no tiene marcha atrás.
La voz de la escuela pública
En el equipo de STEPV, Lluís Navarro vive el conflicto con la serenidad de quien se sabe respaldado por una comunidad educativa muy movilizada. “Nosotros estamos fuertes y firmes; podemos negociar desde hoy mismo, desde mañana o desde cuando quieran”, afirma con rotundidad, y traslada una disponibilidad que contrasta con lo que define como “nueve meses de pasividad” por parte de la administración.
Para Navarro, el pulso personal no es una cuestión de testarudez, sino de estricta responsabilidad hacia sus compañeros. Sostener la mirada a los altos cargos de la Generalitat tras un plantón de diez minutos requiere templanza, una energía que el negociador extrae directamente de las movilizaciones callejeras: “Nosotros somos la voz del profesorado. Tener su respaldo en esta huelga nos da mucha fuerza y mucha cobertura. La Conselleria sería una irresponsable si no reconsiderase su posición; están obligados a llegar a un acuerdo porque se lo exige la sociedad valenciana”.
“Descolocados” ante la actitud de la Conselleria
La imprevisibilidad de la negociación es, quizás, lo que más desgasta psicológicamente a quienes se sientan a la mesa. Maite Tarazona, responsable de Educación de la Federación de Servicios Públicos de UGT PV, confiesa el desconcierto que genera la estrategia de la administración: “La conselleria nos descoloca; unos días nos tienen diez horas y media negociando y otros apenas diez minutos”.
A pesar de esa montaña rusa de expectativas, Tarazona asegura que el ánimo del comité de huelga está lejos de quebrarse. Su inyección de adrenalina llegó esta semana en forma de datos, al ver que más de 40.000 maestras y profesores participaron activamente en la encuesta para decidir el rumbo de las protestas. “Viendo los resultados, estamos frescos y no vamos a decaer”, garantiza a pesar del cansancio acumulado. Para una de las representantes de UGT en la mesa de negociación, el 'basta ya' de los colegios e institutos es un mandato sagrado: “Tener a tanta gente detrás nos dice que vamos por el camino adecuado. La administración está para resolver las problemáticas públicas y la solución está en sus manos. Solo esperamos que la consellera reflexione de veras, nos escuche de una vez y nos dé la oportunidad de transmitir las necesidades reales de los centros”.