Diana siempre ha estado aquí
Hay debates políticos que se repiten tanto que acaban pareciendo verdades, aunque sean solo lugares comunes. Uno sostiene que una ministra no puede estar comprometida con su tierra, como si servir a la Comunitat Valenciana desde el Gobierno de España fuera una contradicción y no una oportunidad. Otro reduce una candidatura autonómica a una cuestión de presencia física permanente, como si liderar un proyecto político fuera fichar cada mañana en un punto del mapa y no dirigir, escuchar, organizar y sumar. Y otro presenta la ausencia de candidaturas alternativas como si fuera una imposición, cuando cualquier militante del PSPV podía presentarse y nadie quiso hacerlo.
Conviene poner un poco de orden.
Diana Morant no ha sido impuesta por nadie. Ha sido proclamada candidata a la Presidencia de la Generalitat porque así lo ha decidido el PSPV-PSOE en un proceso democrático. Cualquier militante que hubiera querido presentarse podía hacerlo. Nadie lo hizo. Y los nombres que algunos han querido agitar desde fuera han expresado públicamente su apoyo a Diana.
Además, aunque no era necesario recoger avales, miles de militantes han querido firmar su apoyo. No como un trámite, sino como una señal política. Diana no llega sola. Llega con el respaldo de un partido que quiere ganar, gobernar y abrir un tiempo nuevo en la Comunitat Valenciana.
También hay que distinguir entre quienes utilizan el debate sobre la dedicación de Diana para desgastar y quienes lo plantean de buena fe. Hay militantes, votantes progresistas y ciudadanía que desea un cambio en la Generalitat y se pregunta si Diana debería estar ya dedicada en exclusiva a la Comunitat Valenciana. Esa preocupación merece respeto, porque nace de una voluntad compartida. Queremos ganar y queremos que el cambio llegue cuanto antes.
Pero precisamente por eso conviene explicar bien qué significa estar aquí. Diana ya está aquí. No como una presencia ocasional, sino como secretaria general que desde su elección dirige políticamente el PSPV, activa a su dirección, ordena prioridades y está presente en los procesos que van a permitir construir la alternativa.
Desde que asumió la Secretaría General, Diana dirigió la ponencia política del Congreso, configuró la actual dirección e impulsó durante este último año un proceso sostenido de escucha con la sociedad valenciana. No son actos aislados ni una simple agenda de presencia. Son piezas de un trabajo político que desembocará en la Conferencia Política de septiembre y servirá para actualizar nuestro proyecto de gobierno.
Desde hace meses, Diana y el socialismo valenciano recorren el territorio, escuchan al mundo educativo, sanitario, social, económico, municipal, feminista, cultural y asociativo, y organizan encuentros con sectores, ayuntamientos, sindicatos, entidades y ciudadanía. Porque una candidatura no es una persona sola. El programa, la escucha y la alternativa los impulsa un partido, los sostiene una militancia y los convierte en propuesta una organización política.
Estar aquí significa precisamente eso. Escuchar, organizar, construir proyecto, sumar apoyos y preparar la mayoría social que permita recuperar la Generalitat para recuperar lo que importa.
Otra cosa muy distinta es el uso interesado de ese debate por quienes no quieren hablar de lo importante. Una cosa es la preocupación sincera de quien quiere ganar, y otra convertir la agenda personal de Diana en una cortina de humo para ocultar la falta de proyecto del actual gobierno valenciano.
También conviene revisar otro mantra. Se dice que las candidaturas de ministras y ministros no funcionan. Pero esa tesis suele olvidarse de Salvador Illa, que dejó el Ministerio de Sanidad menos de tres semanas antes de las elecciones catalanas de 2021. El PSC fue primera fuerza en votos. Y en 2024, Illa ganó las elecciones y fue investido president de la Generalitat. Por tanto, quizá convendría ser más prudentes con las teorías generales.
¿Alguien piensa de verdad que el resultado en Aragón o en Andalucía se explica porque las candidatas eran ministras? ¿Alguien sostiene seriamente que, con otra persona que no hubiera estado en el Consejo de Ministros, esas elecciones las habría ganado el PSOE? Las elecciones se ganan o se pierden por muchas razones. Reducirlas a una etiqueta es una forma pobre de analizar la política.
Y hay otro doble rasero que conviene señalar. Carlos Mazón fue candidato a la Generalitat mientras presidía la Diputación de Alicante. Joan Baldoví fue candidato después de años como diputado en Madrid. En ambos casos, sus responsabilidades institucionales no se utilizaron como prueba automática de desconexión con la Comunitat Valenciana. ¿Por qué, entonces, se pretende convertir ahora el cargo de Diana Morant en una sospecha permanente?
El compromiso con una tierra no se mide por el cargo que ocupas, sino por lo que haces desde cada responsabilidad para defenderla. Diana siempre ha estado aquí. Como alcaldesa de Gandia, como secretaria general del PSPV, como ministra y ahora como candidata. La cuestión no es desde qué despacho se trabaja, sino para quién se trabaja, con qué proyecto y con quién se construye el cambio.
También llama la atención el contraste. En el PSPV hay procesos, congresos, primarias posibles y normas conocidas. Si no hay más candidaturas, no es porque se hayan prohibido. Es porque nadie ha querido presentarse frente a Diana Morant. En cambio, en el PP valenciano ni siquiera está claro todavía quién será su candidato. Pérez Llorca gobierna porque lo eligieron Feijóo y Abascal en un despacho y porque lo sostienen los votos de Vox. Y ahora espera la decisión de Feijóo.
Mientras hay quien quiere reducirlo todo a una discusión sobre presencia o ausencia, el PSPV quiere hablar de la vida real de la gente. Mientras se intenta convertir cada decisión en una tertulia interminable, el socialismo valenciano quiere construir una mayoría social para que la Generalitat vuelva a funcionar.
La Comunitat Valenciana necesita una alternativa al deterioro. Necesita una Generalitat que escuche, responda y vuelva a poner en el centro los servicios públicos, los cuidados, las oportunidades y la decencia institucional.
Ahora lo importante no es alimentar mantras interesados. Lo importante es sumar, escuchar, organizar y construir la mayoría que permita recuperar la Generalitat.
Porque de eso van las elecciones de 2027. No de debates fabricados sobre agendas y despachos. Van de recuperar lo que importa.