Las tesis enfrentadas en Compromís que bloquean el aterrizaje de Oltra: de la “sopa de siglas” con Podemos a la vía Rufián
Nunca antes la idea de que lo personal es político había estado tan presente en Compromís. El regreso de Mónica Oltra ha sacudido una coalición que afronta un debate fundamental para las próximas elecciones autonómicas y que está retrasando el aterrizaje de la dirigente en la candidatura de València: la política de alianzas.
La coalición valencianista tiene ante sí una oportunidad de oro en las próximas elecciones municipales y autonómicas: el País Valenciano puede ser la aldea gala que consiga gobiernos de izquierdas, con un PP desgastado por la negligente gestión de la dana y la huelga educativa. Las encuestas los sitúan por encima del 20% yendo solo con su propia marca y en la ciudad se entiende que su suelo de voto es de nueve concejales (de un total de 33). Los escenarios demoscópicos son optimistas, en estudios previos al regreso de la exdirigente, que ha sido aplaudido desde los movimientos vecinales hasta la izquierda estatal. Oltra lo cambia todo. Y Oltra agita lo que ya estaba revuelto.
En un contexto en el que el acuerdo con Esquerra Unida llevaba años tejiéndose, la exdirigente y su entorno presionan para integrar en la candidatura a Podemos, Sumar y Esquerra Republicana, formaciones que en el País Valencià quedan fuera de las Corts y apenas tienen presencia municipal, pero que a nivel estatal movilizan y tienen capital político. Los quieren a nivel autonómico y en las grandes ciudades como València, donde Oltra encabezará la candidatura, aunque el proceso orgánico está congelado.
Y lo está porque hay muchas condiciones por negociar y una relación muy distante entre la exvicepresidenta y el grupo municipal, que dos meses después del anuncio de su regreso apenas han compartido espacios. Oltra ha estado prácticamente en los mismos actos con Podemos que con Compromís, algo con lo que los morados se muestran encantados, puesto que les sirve como herramienta de presión hacia Més. La candidata virtual es cauta y respetuosa con la vida orgánica, espera que la coalición haga su proceso y subraya que es candidata porque su partido —Iniciativa— se lo ha pedido, pero no lanza mensaje que no tenga una intención.
El atasco en València está comenzando a provocar desgaste entre los dirigentes y la militancia de Compromís, agotados de interpelarse a través de los medios de comunicación. En Iniciativa consideran que hay una asimetría entre la elección de los candidatos y la de Oltra y lamentan que no se haya desbloqueado la puesta en escena para la candidatura de València, que debería ser la 'palanca' para los acuerdos de País. Creen que en Més no han asumido su vuelta y la coalición debe resarcirla de un daño causado, no pasar por un proceso asambleario como otros candidatos. Públicamente todo han sido mensajes de apoyo, pero casi dos meses después el proceso interno apenas ha avanzado.
La exdirigente no quiere pasar un proceso orgánico al uso —tampoco lo han hecho Joan Baldoví para la Generalitat o Verònica Ruiz en Castellón y ya se les asume como candidatos— ni que le impongan nombres en las listas, aunque tampoco plantea vetos. Con las expectativas electorales que tienen, caben todos. Su entorno y su partido consideran que la coalición debe verbalizar claramente que la quieren como candidata. La dirigente abandonó la vicepresidencia y la primera línea para mantener fuerte el proyecto político, como enunció en la rueda de prensa. Y ha decidido volver con todo lo que implica, pendiente de un proceso judicial que se eterniza.
Més y Verds entienden que Oltra ha de tener cierta autonomía para elaborar su propuesta, pero no puede ser completamente independiente de Compromís. Ya se hizo con Joan Ribó, que tuvo un reglamento excepcional para la capital, aunque desde las otras formaciones recuerdan que no hizo las listas a su antojo.
“Iniciativa va a vincular cualquier negociación a la política de alianzas”, señala un peso del partido próximo a Oltra, que manifiesta su intención de que el acuerdo de País y el de las municipales se den en los mismos términos. No quieren que València vaya por libre sino un acuerdo conjunto, una política de alianzas coherente. En el partido de Oltra creen que es fundamental incorporar cada voto de la izquierda, que nadie se quede en casa, no contentarse con dar un sorpasso al PSPV. Que los votantes de las citadas formaciones de la izquierda transformadora se sientan representados en la papeleta. Y esto pasa por dar puestos altos a estos partidos, lugares visibles. Que “la fuerza mayoritaria tiene que dejar huecos”. Algo que ni en Més ni en Verds-Compromís ven del todo, pues creen que se debe premiar a quien lleva años trabajando por y en el partido y a los liderazgos consolidados. “Tejer alianzas con actores consolidados suma, pero debe responder a una realidad”, destaca un dirigente de Verds, que apunta que hay que tener en cuenta a los partidos dd la federación y se muestra convencido de que Oltra “mejorará” el resultado de 2023. En las autonómicas, las negociaciones han de hacerse con números reales, opinan.
Captar votos del PSOE
En Més creen que la estrategia prioritaria ha de ser “que el votante decepcionado con el PSOE por los casos de corrupción o por no arreglar el problema de la vivienda no se quede en casa, sino que vaya a las urnas y vote Compromís”, señalan fuentes valencianistas, que apuntan que “es fundamental tener una opción potente que apele a una amplia mayoría de valencianos y valencianas”. La rama mayoritaria subraya que la coalición está “abierta” a todo aquel que quiera sumar contra los gobiernos de PP y Vox, pero rechaza una candidatura que sea una “sopa de siglas” a nivel autonómico, mientras que a nivel local es partidaria de la autonomía municipal.
La tesis del sector mayoritario se basa en la encuesta que los valencianistas realizaron en diciembre de 2025. Fue poco después de la dimisión de Carlos Mazón, la formación del nuevo Consell de Juanfran Pérez Llorca y meses antes de que Mónica Oltra confirmara su paso al frente —todo un revulsivo en la política valenciana y en la estatal— para encabezar la candidatura de Compromís por València. Mucho antes también de la investigación al expresidente Zapatero o el inicio del juicio a Ábalos, dos golpes para el PSOE. Ya entonces, según sus datos, 1 de cada 4 votantes del PSOE se iría a Compromís en las próximas elecciones.
La encuesta de los valencianistas deja el bloque de izquierda y derecha en empate. Da a Podemos y Esquerra Unida un 1,4% del voto, presentándose por separado, un porcentaje que es menos de la mitad de lo que obtuvieron con la marca Unides Podem en 2023. En este testeo demográfico, Mónica Oltra es la candidata más conocida y la segunda mejor valorada por los ciudadanos. Eso también son números a considerar. No son tesis contradictorias, pues todo voto suma. La cuestión es dónde se centran los esfuerzos.
EUPV y Podem, con buena disposición
El último Consell Polític Nacional de EUPV, el pasado 9 de mayo, el partido de Rosa Pérez Garijo aprobó “una perspectiva de coordinación orgánica y de País”. Por ello, sin perjuicio de la autonomía de los municipios, “es importante que las posibles alianzas y confluencias se conformen evitando la fragmentación y la ineficacia electoral que supondría una heterogeneidad de acuerdos bajo múltiples marcas para alcanzar este objetivo y coordinar el encaje de las distintas confluencias municipales bajo un paraguas común”, señala un dirigente de Esquerra Unida. La formación mantuvo un encuentro esta semana con Compromís y la Asociación de Vecinos del Cabanyal-Canayamelar, y destacan que llevan años manteniendo “contacto y colaboración”. “Entendemos que la confluencia se construye así: poco a poco, tejiendo confianzas personales y orgánicas con análisis concretos de los problemas de la ciudad, y compartiéndolo con los movimientos sociales”
En Podem están dispuestos a hablar en todos los ámbitos, no solo en València con la candidatura de Oltra. Las formaciones de izquierdas entienden que el liderazgo lo tienen los valencianistas y abogan por pactos a todos los niveles: autonómicos y municipales. No crean que tenga sentido hacer en cada espacio una cosa distinta y defienden que su porcentaje de votos es clave para cualquier escenario.