Cerrado por reforma
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La Diputación cierra el edificio sin avisar a la Generalitat
La clausura improvisada, aunque previsible, del Teatro Principal de València
Unos por otros y el edificio sin reformar. El anuncio del cierre del Teatro Principal de València ha sorprendido a todos, en primer lugar a quienes presentaron apenas un día antes la programación de la temporada, los responsables del Institut Valencià de Cultura (IVC), organismo de la Generalitat Valenciana; en segundo lugar, a los profesionales del mundo de las artes escénicas, y en tercer lugar a la ciudadanía en general. El hecho es que el día 22 de septiembre la Diputación de València, que es la propietaria del inmueble, anunció su clausura por tiempo indefinido para acometer reformas.
Puertas bloqueadas, fallos de evacuación y riesgo de desprendimientos son algunas de las deficiencias que han llevado a cerrar este veterano teatro. Y la clausura obliga al IVC, es decir, a la Generalitat, a buscar nuevas ubicaciones para ocho actuaciones de teatro, danza y circo programadas para este recinto que fueron presentadas apenas 24 horas antes.
¿No se hablan la Diputación y la Generalitat? Es una pregunta obvia que surge inmediatamente. ¿No se podía haber planificado con un poco de anticipación? La verdad es que el cierre ha sido improvisado, pero no por ello dejaba de resultar previsible. Hace tiempo que en los ámbitos profesionales de la cultura se sabía que habría que emprender una importante reforma en algún momento, pero se le iba dando al asunto la típica patada a seguir. Hasta que se ha echado el freno abruptamente, sin que se sepa cuánto tiempo estará cerrado porque no está ni siquiera encargado un proyecto de reforma. Peor, imposible.
Las reacciones a la clausura del Principal han surgido del ámbito político, pero sobre todo de los profesionales del sector. Las compañías agrupadas en la Associació Valenciana d'Empreses d'Arts Escèniques (Avetid) han reclamado “una respuesta institucional urgente ante el impacto del cierre indefinido del Principal”.
Entre las opiniones que ha suscitado el episodio, en elDiario.es se han publicado dos visiones interesantes. Miquel Àngel Múrcia, bajo el título Qui té les claus del Principal?, reflexionaba: “Dilluns presentaven la temporada del Principal de València. I dimarts tancaven el Principal. Disculpeu-me, però no sé si hi ha una manera més valenciana d’explicar la nostra cultura”. Por su parte, Eduard Ureña, en un artículo titulado Inaugurando incultura, señalaba: “Lo sucedido en el Principal sería solamente otro episodio de nuestra tradicional afición a arreglar las cosas cuando ya se han roto, si no coincidiera con un momento especialmente inquietante de la cultura valenciana”.
Hay mar de fondo. El Teatro Principal de València fue reformado en los primeros años del autogobierno, en los noventa del siglo pasado, y no ha resuelto desde entonces su doble adscripción institucional: la Diputación como propietaria y la Generalitat como responsable de la programación. El Institut Valencià de les Arts Escèniques, la Cinematografia i la Música (IVAECM), Teatres de la Generalitat Valenciana, Culturarts e Institut Valencià de Cultura (IVC) son los nombres de los sucesivos organismos desde los que se ha programado esa instalación cultural a lo largo de las últimas décadas.
En algunos momentos ha habido más sintonía entre la institución provincial y la Generalitat que en otras. En tiempos de Alfonso Rus como presidente en la Diputación, por ejemplo, la corporación provincial retiró la mayor parte de su personal, de taquilla o de sala, para adscribirlo a otros centros. Hubo momentos en los que se encajaban con cierta dificultad las programaciones provincial y autonómica. Mucho desorden acumulado con el tiempo sin que se hayan resuelto los problemas de disfuncionalidad.
Las tres capitales valencianas cuentan con sus correspondientes teatros “principales”, pero el de València, con su fachada clasicista es de una monumentalidad urbana más discreta porque, a diferencia de los de Alicante y Castellón, no preside una plaza sino que se sitúa en la céntrica y concurrida calle de las Barcas, el mismo emplazamiento donde estuvo, antes de su construcción a principios del siglo XIX, una antigua Casa de les Comèdies.
Contrasta el interior, inspirado en el modelo de sala italiana, con la fachada neoclásica, que tardó 20 años en completarse con el teatro en funcionamiento. Durante mucho tiempo, el Principal, que cuenta con foso para la orquesta, acogió conciertos y òperas. El Palau de la Música, primero, y el Palau de les Arts, después, vinieron a despojarlo de ese tipo de espectáculos musicales, pese a que algún melómano sostiene que su acústica es mejor que la de los dos modernos auditorios. El peine del teatro fue mecanizado en una de las actuaciones parciales sobre el edificio. También ha sido limpiada y retocada en alguna ocasión la fachada, que construyó el saguntino José Zacarías Camaña, arquitecto a la vez del antiguo Teatro Princesa, coetáneo del Principal. El Teatro Princesa, tras casi dos décadas de abandono, fue devorado dramáticamente por un incendio en 2009 y dejó en la calle del Moro Zeit, en el barrio de Velluters, un solar, propiedad actual del Ayuntamiento de València, que todavía no ha decidido qué hacer con él.
La versió en valencià d'elDiario.es
Les informacions sobre el tancament del Teatre Principal i sobre la cultura en general, juntament amb altres notícies de política i societat, es publiquen en la versió en valencià d'elDiario.es. La pots llegir ací.
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