La hora de lluvias torrenciales que devolvió el miedo a la zona cero de la dana: “Revives la historia y no sabes cuándo acaba”

Laura Martínez

Valencia —
17 de septiembre de 2026 13:05 h

0

En Valencia nunca volverá a llover como antes del 29 de octubre de 2024. A casi dos años del aniversario de la dana que dejó más de 230 víctimas mortales y miles de afectados, una fuerte tromba de agua despertó este miércoles temor, inquietud o ansiedad en muchos valencianos, que tienen la tragedia presente cada vez que se aproxima una alerta meteorológica. La revisión de los avisos meteorológicos y de la información sobre lluvias y aumento de caudales se ha vuelto una práctica habitual en muchas familias. El envío del Es Alert a las 22:08, más de una hora después de que arreciara la tormenta, terminó de erizar la piel.

El colectivo de víctimas de la dana relata que vivió una noche “de mucha angustia”, en la que su grupo de whatsapp sirvió como red de apoyo común. Según declaran, “de nuevo, sentíamos la desprotección y comprobamos que se ha llegado tarde” con el envío de la alerta.  “El ruido de los truenos, el viento y el agua que caía nos hacía temer las peores consecuencias y, además, el Es-Alert volvió a llegar muy tarde”, apuntan. Emergencias ha explicado que se envió el mensaje ante el posible riesgo de desbordamiento de barrancos.

Los familiares de las víctimas mortales reviven la angustia con cada tormenta. Al dolor personal se suma la rabia y la frustración por la falta de información oficial, apunta Toñi García, vecina de Benetússer, que en la dana perdió a su marido y a su hija. “Ayer, compañeras y amigas de la asociación tenían un palmo de agua entrando en casa. Revives la historia y no sabes cuándo es el final”, explica en conversación con elDiario.es con la vox entrecortada. “Casi dos años después, seguimos igual. Las lluvias cada vez son más intensas debido al cambio climático. Hemos pasado un trance como el del 29 de octubre y volvemos a estar en una misma situación en la que el Gobierno valenciano no ha hecho prácticamente nada”, expresa.

La cuestionada gestión de la dana de octubre ha creado una brecha en la confianza de los ciudadanos con las administraciones. “No nos fiamos y únicamente estamos pendientes de vecinos, amigos o familiares; cuidándonos unos a otros”, añade Toñi, que explica que se ha abierto cuentas en redes sociales para estar al día de estas informaciones. “A estas alturas, en una zona inundable, no se puede actuar de esta manera. Nos tiene que llegar de forma oficial por parte de la administración datos oficiales”, señala. Toñi, que pertenece a la asociación de víctimas, insiste en la necesidad de contar con información oficial: “Nosotros necesitamos información veraz y seria. Lo vivido nos hace tener el miedo en el cuerpo con una gota de agua. A la mínima estás con el nudo en el estomago, pendientes de vecinos, amigos y familiares”.

En términos similares se expresa Ruth Moyano, miembro de los comités de reconstrucción organizados tras la riada. “El sentir general es que seguimos sin tener información o saber los protocolos. Tenemos miedo y tenemos mucha rabia”, señala. Vecina de una zona colindante entre Alfafar y Benetússer, su vivienda sufrió ayer daños importantes al abrirse una zanja en la que se estaban realizando trabajos precisamente para la reconstrucción de la dana. La obra se abrió y el garaje de su edificio quedó inundado.

La representante de los comités insiste en la necesidad de actualizar los planes de emergencias y en la formación para la autoprotección: “No tenemos planes de emergencia publicados, no hemos recibido formación en emergencias. No sabemos ni cuál es el punto de evacuación”. Tampoco cuentan aún con un sistema de megafonía para lanzar avisos.

“Con la dana nos dimos cuenta de que esto no son situaciones extraordinarias sino que forman parte de vivir en una crisis climática. Esto es el fruto del cambio climático y de las políticas de expoliar el territorio hasta ponernos en peligro a las personas. En lugar de ver proyectos de renaturalización estamos viendo ampliaciones de polígonos, aeropuertos, centros comerciales o zonas residenciales. En una lección tan clara como fue la dana, ¿cómo es posible que las acciones hayan sido las contrarias?”, plantea.

Los testimonios de Ruth y Toñi miden el pulso en las poblaciones de l'Horta Sud. Ambos colectivos están en contacto constante con el vecindario y ejercen de correa de transmisión de muchas reivindicaciones. También, como en el caso de este miércoles, de sus miedos.

Antes de continuar, un apunte: las lluvias de este miércoles, aunque muy intensas, están lejos de lo que sucedió durante la dana, donde se registró el máximo histórico de 186 litros por metro cuadrado, se acumularon precipitaciones de más de 700 litros y llovió durante horas en las cabeceras de ríos y barrancos. En el episodio del miércoles, con aviso naranja, los servicios meteorológicos apuntan que se han acumulado precipitaciones de unos 100 litros por metro cuadrado este miércoles, especialmente en las comarcas de l'Horta, más cercanas al litoral. Aemet estima que durante este jueves, con la mitad sur de la Comunitat Valenciana en alerta naranja hasta medio día, pueden acumularse 120 litros en pocas horas en el litoral sur de Valencia. Una lluvia se considera torrencial cuando supera un litro por metro cuadrado al minuto —es decir, los 60mm por hora, en el límite del umbral del aviso naranja de Aemet—. Un aviso naranja implica riesgo importante para la población.

Durante la tarde-noche del miércoles los vecinos del Camp de Túria, l'Horta o la Hoya de Buñol vieron sus garajes inundados, las alcantarillas rebosando o las avenidas convertidas en ríos. También prestaron mucha atención a los caudales de los barrancos: las cuencas del barranco del Poyo y la Saleta, el río Magro y el bajo Túria estuvieron en alerta hidrológica amarilla (riesgo de inundación) y muchos ciudadanos, al ver el agua en los barrancos, se asustaron. El caudal, en el marco de lo normal para un barranco según los umbrales de la Confederación Hidrográfica, salvo en dos puntos concretos (Manises y Tuéjar), que no generaron incidentes, sí generaron preocupación.

Sin embargo, el escaso avance en los trabajos de reconstrucción de algunas infraestructuras afectadas por la dana provocó imágenes que asustaron a los vecinos. Mientras que el reacondicionamiento del barranco de la Saleta logró reducir el caudal en Aldaia, el alcantarillado no permite aún un dragado suficiente, como comprobaron en Alfafar, Benetússer o Catarroja. En este último municipio convocaron un segundo Cecopal a las 22.30 horas (el primero fue a mediodía) para revisar las medidas de seguridad. En las zonas “más sensibles” y las más bajas del municipio se acumuló agua en las aceras, aunque pronto se pudo recuperar la normalidad salvo en los túneles. Pasada la medianoche se iniciaron las revisiones centradas en las escuelas, institutos y centros de salud, unos trabajos que continúan durante la mañana, explica su alcaldesa, Lorena Silvent. La primera edil ya advirtió hace meses que debían acelerarse estas acciones y pidió mecanismos extraordinarios de contratación: “Es una cuestión de humanidad”.

Las intensas lluvias se cebaron especialmente con la localidad de Torrent, donde rozaron los 100 litros por metro cuadrado en menos de una hora. Su alcaldesa, Amparo Folgado, pasó media noche atendiendo entrevistas en medios de comunicación, pidiendo a la ciudadanía no desplazarse: “No queremos que situaciones como las del 29 de octubre vuelvan a suceder”, dijo en La noche en 24 horas, de RTVE. El barranco de l'Horteta “llevaba mayor caudal que el del Poyo”, afirmó.

En Paiporta, el barranco circulaba con el agua por la mitad de su caudal, que respondió como era previsible. “En ningún momento ha sido preocupante el nivel del agua”, afirmó a EFE la vicealcaldesa, Marian Val.

Las tormentas registraron numerosas incidencias: toda la red de Metrovalencia cortada, con estaciones de metro anegadas por filtraciones de agua; varias líneas de tren sin servicio, túneles inutilizados para el tráfico, retenciones en las carreteras y el colapso en algunas grandes vías de València por la suspensión del partido del Levante-Athletic con todos los aficionados ya en el estadio. La situación no es comparable a la de octubre del 2024, aunque, a pocos días del segundo aniversario, el recuerdo de la catástrofe sigue generando angustia.