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La alcaldesa de València, María José Catalá, se desentiende por completo del conflicto generado por la interrupción de los trenes de cercanías con motivo de las mascletades. La dirigente popular insiste en que es competencia de Renfe planificar los itinerarios y reorganizar el servicio, pese a que la compañía pública tomó la decisión a petición de la administración que dirige.

Como ha venido informando elDiario.es, el Ayuntamiento de València remitió a Transportes dos informes de Policía Local y Bomberos solicitando la interrupción de las llegadas a la Estació del Nord a mediodía durante la semana grande de Fallas. La Policía Nacional remitió un tercer oficio en el que realizaba la misma petición: por razones de seguridad y para evitar más aglomeraciones en un tramo del centro completamente saturado, que ya generó problemas graves el pasado año.

Renfe, tras estudiar los informes y las posibilidades en las estaciones, decidió cortar el servicio en las estaciones de El Cabanyal, Fuente de San Luis, San Isidro y Albal, y solicitó al Ayuntamiento de València y a la Generalitat Valenciana un refuerzo mediante autobuses para conectar a los viajeros que quedaran en esos puntos. La compañía también sugirió recalcar que los trenes no finalizarían en València Nord sino en la estación de la localidad de l'Horta Sud, y planteó itinerarios alternativos. La petición no llegó a la conselleria de Infraestructuras, competente en Transportes, ni a la autoridad de transporte metropolitano (la ATMV), según apuntaron fuentes del departamento que dirige Vicente Martínez Mus.

Sí llegó, en cambio, al Ayuntamiento de València, que descartó esa opción. Según el documento al que ha tenido acceso elDiario.es, la EMT rechazó reforzar el servicio en las tres estaciones que se encuentran en los límites de la ciudad. La empresa municipal de transportes alegó el 3 de marzo que era imposible asumir un refuerzo puesto que el operativo de Fallas ya estaba programado y que ya hay un aporte extraordinario de medios con motivo de la mascletá. “No existe margen de incremento de oferta por parte de la EMT para dar servicio a los usuarios en las estaciones alternativas”, apunta el responsable de planificación de la empresa pública.

La EMT también señaló en su informe que los refuerzos con autobuses lanzadera exceden de la competencia de la empresa municipal e insta a Renfe a que los asuma. Asimismo, apuntan que un vagón de tren “excede de largo la capacidad de un autobús” y haría falta una elevada cantidad de autobuses. La empresa pública municipal reiteró que los autobuses “difícilmente podrán llegar a la zona centro dado el gran número de calles cortadas”, desaconsejando esta opción.

El Gobierno pide diálogo

La delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé, reclamó el martes una reunión con la alcaldesa de València para afrontar el conflicto. La alcaldesa desestimó organizar otra junta local de seguridad a escasos días del inicio de la fiesta, y reiteró que considera que es responsabilidad de Renfe. “Renfe tiene que hacer las propuestas que considere”, ha dicho Catalá, que ha insistido en que “el Ayuntamiento no puede diseñar itinerarios de Renfe. Igual que FGV plantea sus soluciones, Renfe plantea sus soluciones”.

La delegada del Gobierno manifestó la voluntad de colaborar y le reprochó: “Ha generado un problema y no quiere participar de la solución”, mientras que el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha lanzado un comunicado en el que recalca que la medida se toma a petición de València y teniendo en cuenta los informes de seguridad que remitió el Ayuntamiento.

CGT advierte que el metro no puede asumir esos usuarios

El conseller de Infraestructuras trasladó este martes que, si Renfe no se hace cargo de las lanzaderas, FGV reforzará los autobuses para trasladar a los viajeros de Albal a las estaciones de metro de Paiporta y Torrent Avinguda. Una petición que los sindicatos ven inviable. Tras el anuncio, el sindicato CGT ha emitido un comunicado en el que apunta que el metro no puede asumir ese nivel de pasajeros en horas punta, dado que ya tienen el servicio saturado. Por el momento, nadie parece poder asumir a los más de mil viajeros por tren que se quedarán a 10 kilómetros de la ciudad.