¿Champú con o sin sulfatos? Una farmacéutica da las claves: “Es un error elegirlo pensando solo en el aspecto”
Los champús marcados con etiquetas que aseguran una limpieza “sin sulfatos” se han convertido en una tendencia destacable en el mundo de la cosmética en los últimos años. Sin embargo, antes de caer en las necesidades que nos generan las campañas publicitarias, es fundamental entender cuándo son realmente convenientes y cuándo podrían no ser la mejor opción para la salud capilar.
“Para un cuero cabelludo ultrasensible o intolerante a los sulfatos, utilizaría una fórmula sin sulfatos basada en un detergente llamado Isetionate. El resto de los cueros cabelludos podrían utilizar fórmulas con sulfatos sin ningún problema”, aclara la farmacéutica experta en cuidado del cabello Helena Rodero. Para ella, el uso de estos productos no debería ser una norma general, sino una respuesta a necesidades específicas para evitar posibles irritaciones a un perfil específico muy sensible.
Uno de los puntos más importantes a considerar es que los sulfatos son agentes limpiadores muy eficaces. Existe la creencia de que son “malos” por definición, pero la realidad es más compleja y depende de cómo esté formulado el producto. De hecho, Rodero señala que “la existencia de champús sin sulfatos es más una creación del marketing”, ya que existen fórmulas con sulfatos bien diseñadas que no resecan ni irritan.
“Principalmente, y en general, las diferencias entre un champú con sulfatos y otro sin sulfatos es que, habitualmente, los champús sin sulfatos limpian un poco menos o peor. No siempre es así, depende de la globalidad de la fórmula, por lo que no se puede ser tan genérico”, apunta la farmacéutica. “Yo prefiero utilizar champús con sulfatos, porque sé que me van a limpiar mejor el cuero cabelludo y, por lo tanto, van a mantener mejor la salud de la piel”, defiende.
Si tienes el cabello con tendencia grasa, la experta explica que optar por un champú sin sulfatos podría ser contraproducente, ya que estos cueros cabelludos requieren una limpieza profunda que los productos sin sulfatos no siempre logran alcanzar. “Usar un champú sin sulfatos en un cuero cabelludo graso o muy graso a medio o largo plazo puede provocar problemas como caspa, dermatitis seborreica, picazón y molestias”, advierte Rodero.
Para la experta, el error más común “es dejarse guiar por el marketing y elegir el champú pensando en el aspecto del cabello, si está teñido, seco o con las puntas abiertas”, en lugar de atender a la piel de la cabeza. “El champú debe seleccionarse según las necesidades del cuero cabelludo: champú para grasa, para sequedad, para irritación, para dermatitis seborreica, para caspa... Si eliges un champú pensando solo en el cabello, normalmente son champús que no limpian absolutamente nada y pueden provocar problemas en el cuero cabelludo”, asegura.
Para mantener una salud capilar óptima, debemos separar el cuidado de la raíz, con el champú, del de las puntas, con el acondicionador, y observar si el cuero cabelludo está irritado o necesita una limpieza profunda que el champú de moda no puede ofrecer.