Cinco trucos para elaborar la ensaladilla rusa perfecta
Muy popular en bares y restaurantes, la ensaladilla rusa es una de las tapas más típicas y clásicas, por sí sola o acompañada de otros ingredientes, como la marinera murciana, en la que la ensaladilla descansa sobre una rosquilla de pan muy crujiente y se sirve coronada por una anchoa. La ensaladilla rusa nace en una cocina de Moscú, pero su creador fue el chef Lucien Olivier, quien en 1860 trabajaba en el restaurante francés L'Hermitage, en la capital rusa. Los ingredientes de aquella primera ensaladilla eran patatas cortadas en cubos, verduras, pollo, huevos y mayonesa.
En muchos países se le sigue conociendo como ensalada Olivier y se fue versionando añadiendo ternera, cangrejo de río, caviar, pato ahumado y otros ingredientes, según la temporada. Con el paso del tiempo, la receta se ha ido modificando, pero la base continúa siendo la misma y es típica en muchos países como Serbia, Grecia, Bulgaria, Irán, Pakistán, Polonia, Turquía, Uruguay, Argentina o España.
Mientras que en Rusia se le suele añadir jamón y pollo a las verduras, en otros países de Europa del Este es habitual incorporar carne de cerdo o de ternera, manzana verde en Polonia y Perú, y en España lo más habitual es que se prepare con atún y huevo cocido.
Aunque podemos encontrar ensaladillas rusas preparadas en el mercado, si quieres disfrutar de la receta más auténtica y sabrosa, lo más aconsejable es que te hagas con todos los ingredientes y la prepares tú mismo en casa. Es un plato muy sencillo, pero como todo requiere de algo de práctica y algunas pautas para sacarle el máximo partido. Aquí van algunos trucos para que tu ensaladilla rusa sea todo un éxito:
- Las verduras tienen que estar en su punto: es muy importante que tanto las patatas como las zanahorias estén cocidas pero queden en su punto. Es decir, no deben quedar muy blandas. No queremos un puré. Las patatas las herviremos con su piel, entre veinte y treinta minutos dependiendo de su tamaño. Iremos pinchando con un cuchillo o tenedor para ver cuándo están listas. Las pelaremos cuando todavía estén algo calientes para que conserven muy bien su sabor. Las zanahorias también las coceremos lo justo, pues deben quedar firmes.
- No minusvalores a los guisantes. Muchas veces prestamos atención al resto de ingredientes pero olvidamos los guisantes. Su textura y sabor varían sustancialmente si los usamos en conserva, frescos o congelados. Los frescos siempre serán nuestra mejor opción, seguida de los guisantes congelados. Mejor obviar los que encontramos en lata, que aunque pueden salvarnos en alguna ocasión es mucho mejor no emplearlos en esta receta. Sucede lo mismo con el atún, en función de la calidad del que escojamos el resultado será uno u otro.
- La clave también está en la mayonesa. En la ensaladilla rusa la mayonesa no es un simple complemento, es un ingrediente básico que envuelve a todos los demás con su sabor. Por eso, siempre que sea posible, casera y con un sabor suave. Escoge huevos de gallinas camperas, un buen aceite de girasol, limón, sal y si quieres, un chorrito de aceite de oliva virgen extra.
- No olvides el reposo. No tengas prisa en servirla. Siempre es aconsejable dejarla reposar al menos dos o tres horas en la nevera para que todos los sabores se integren bien y vaya cogiendo cuerpo. Si puedes prepararla con antelación y tenerla de un día para otro, todavía mejor. Aunque no te lo creas, gana mucho después del reposo.
- La ensaladilla también entra por los ojos. Como la mayoría de platos, la ensaladilla rusa también nos entra por la vista, por lo que algunos detalles decorativos y seguir algunos pasos a la hora de emplatarla nos dará más puntos. Además de cubrirla con una fina capa de mayonesa, puedes colocar algunas aceitunas estratégicamente repartidas, unas tiras de pimiento morrón o alguna ramita de perejil.
Cómo preparar tu ensaladilla rusa
Con algunas pautas ya claras, podemos pensar en ponernos manos a la obra para preparar nuestra ensaladilla rusa perfecta. Para cuatro personas toma nota de los siguientes ingredientes:
- Un par de patatas grandes
- Un par de zanahorias
- 100 gramos de atún al natural
- Unos 50 ml de mayonesa casera
- 40 gramos de guisantes
- Una decena de aceitunas
- Un par de huevos
Lo primero que vamos a preparar es nuestra mayonesa casera. Metemos en el vaso de la batidora un huevo, un chorrito de aceite de girasol y unas cuantas gotas de limón y trituramos sin mover la batidora de la base hasta que veamos que emulsiona. En función de la cantidad que queramos, iremos añadiendo poco a poco más aceite. Si preferimos un sabor algo más intenso se le puede incorporar un chorrito de aceite de oliva virgen extra.
Seguidamente, coceremos las patatas y las zanahorias, enteras y sin pelar. Y les quitaremos la piel cuando se hayan atemperado pero no enfriado del todo. Con las verduras ya peladas, las cortamos en cubos pequeños, lo más uniformes posible. El tiempo de cocción dependerá en función del tamaño. Lo mejor es ir probando la firmeza con un tenedor o la punta de un cuchillo. Necesitaremos entre 30 y 40 minutos.
Por otra parte, cocemos los guisantes entre cinco y siete minutos. Y los huevos, entre diez y quince. Y seguimos picando las aceitunas, y luego los huevos, aunque reservaremos una de las yemas para la decoración final. Escurrimos el atún. Ahora ya solo queda mezclar todos los ingredientes y añadir unas cuatro o cinco cucharadas soperas de nuestra mayonesa. Emplatamos en una fuente, cubrimos con otra fina capa de mayonesa y decoramos con la yema del huevo picada y algunas aceitunas. Dejamos reposar un par de horas, o más si podemos, y ya la tenemos lista para disfrutar de este plato tan completo y sabroso.