Una podóloga, sobre qué tener en cuenta al comprar unas zapatillas 'barefoot': “No todo es apto para todos los pies”
El calzado minimalista, que hasta hace no mucho se consideraba una elección casi técnica para corredores o entusiastas de la salud postural, ya es una opción estéticamente aceptada y democratizada por parte de gigantes de la industria de la moda. Para entender la ciencia detrás de la tendencia, preguntamos a la podóloga Ángela Rueda, que nos ayuda a desgranar los beneficios, los riesgos y los requisitos técnicos que debemos pedirle a un buen zapato barefoot (descalzo' en inglés).
“El calzado barefoot puede aportar varios beneficios, como el fortalecimiento de la musculatura de la extremidad inferior, una mayor activación de la propiocepción y, en teoría, una menor tendencia a ciertas deformaciones articulares como los juanetes o los dedos en garra, gracias a su horma más ancha y flexible”, enumera Rueda.
Sin embargo, la podóloga también apunta que la evidencia científica todavía es limitada: “Existen pocos estudios al respecto y los trabajos publicados son muy heterogéneos entre sí, con muestras reducidas o sin seguimiento a largo plazo, por lo que aún no se pueden establecer conclusiones definitivas sobre todos sus efectos”, afirma.
Además, tampoco se trata de una opción apta para todos los pies, según la experta, que destaca que “en caso de existir alguna patología, habría que valorar si esta supone una limitación para el uso de calzado barefoot”. “Hay personas que presentan un acortamiento de la musculatura posterior que les obliga a utilizar algún tipo de elevación en el talón, ya sea mediante calzado con cierto tacón o una plantilla con talonera”, ejemplifica, y menciona también las patologías que requieren el uso de plantillas biomecánicas o un calzado específico que aporte mayor contención y refuerzo.
Una transición sin prisa
Es por eso que antes de llevar a cabo un cambio de este tipo, Rueda recomienda acudir a un profesional que valore el caso y si el barefoot es una buena opción. Si el veredicto es positivo, lo ideal sería también obtener pautas de cómo llevar a cabo esa transición, porque uno de los errores más frecuentes que señala la especialista es cambiar de tipo de suela de un día para otro.
“Siempre es recomendable realizar un periodo de adaptación que, dependiendo de cada persona, puede prolongarse hasta seis meses”, advierte la podóloga. Este tiempo, explica, es necesario “para que la musculatura, acostumbrada durante años a un calzado más rígido y menos flexible, empiece a recibir nuevos estímulos y se fortalezca de forma progresiva”.
En caso de practicar deportes de impacto, como correr, la especialista aconseja seguir utilizando un calzado específico hasta completar el proceso de adaptación. “Lo ideal es comenzar utilizando este tipo de calzado de manera gradual, aumentando su uso poco a poco”, incide.
Las cinco reglas barefoot
La llegada de grandes cadenas textiles a esta tendencia podal ha generado dudas sobre si estas versiones más económicas son igualmente recomendables. Para Rueda, la clave está “en la calidad de los materiales utilizados en su fabricación”
“Al final, la finalidad es simular la sensación de ir descalzo respetando las características propias de este tipo de calzado, por lo que siempre que se cumplan los requisitos básicos del calzado barefoot, las diferencias entre modelos suelen estar relacionadas principalmente con la durabilidad, la calidad de los acabados y la resistencia de los materiales”, explica la experta.
¿Y cuáles son esos requisitos específicos? Esto es lo que Rueda recomienda comprobar, para que un calzado respete la fisiología del pie, antes de comprar: “Suela fina y drop cero, es decir, el pie debe estar completamente plano con respecto al suelo, sin ninguna elevación en el talón; puntera ancha y anatómica, que permita el libre movimiento de los dedos; flexibilidad total, de forma que el calzado pueda doblarse con facilidad; ligereza, con un peso mínimo; y sin elementos de control, ni contrafuertes, ni plantillas que limiten la marcha natural del pie”.