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Dudamel + Moby = Los Ángeles

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Dudamel + Moby = Los Ángeles

Dudamel + Moby = Los Ángeles

Si la música de Moby es la banda sonora de la ciudad de Los Ángeles, Gustavo Dudamel es su director, como ha quedado evidente esta noche en el concierto que han ofrecido para celebrar el centenario de su Filarmónica (LA Phil) en el que han puesto al auditorio en pie antes siquiera de tocar una nota.

No es sencillo que una ciudad de casi cuatro millones de habitantes en el centro y de 20 en el área metropolitana convierta a un artista, nacido en el extremo opuesto, es decir, Nueva York, en su seña de identidad y menos aún a dos, pero el estadounidense y el venezolano han sabido conectar con sus habitantes como ningún otro.

Con el cartel de "sold out" (agotado) colgado desde que salieron a la venta las entradas para el concierto, enmarcado en la segunda y última semana de las celebraciones del centenario, la "Fest", los angelinos y los visitantes se han roto las manos a aplaudir y se han levantado de su asiento como un resorte en varias de las piezas que han interpretado, aunque el delirio ha llegado en el último tema, "Trouble so hard".

Al presentarlo, con el coro de gospel The Jason White Singers, y las vocalistas Mindy Jones, Julie Mintz y Apollo Jones en el escenario, Moby, es decir Richard Melville Hall (1965), ha anunciado que no iba a ser él el que tocara el piano: "quiero llamar al escenario a uno de mis músicos favoritos, el alcalde de la ciudad", es decir, Eric Garcett.

Y el "major" ha aparecido en el escenario, se ha sentado al piano y ha demostrado una soltura y una solvencia absolutamente profesionales teniendo en cuenta que tocaba con la orquesta, cuatro cantantes y un coro de 20 personas.

Tanta ha sido la energía que han transmitido en ese momento único que un espontáneo se ha levantado y se ha puesto a bailar delante de su butaca ante el regocijo del resto de espectadores.

"Dude", como llaman a Dudamel en Los Ángeles jugando con su apellido y el término "tío", ha sido toda la noche la compañía perfecta para el otro "dude", Moby, que ha asegurado que para él era "súper especial" tocar con la Filarmónica de la ciudad en la que reside desde hace años y donde tiene un restaurante vegano cuyas ganancias destina a ONG de cuidado de animales.

"No todos los días se puede tocar con la LA Phil. El cielo se ha abierto cuando la he oído desde ahí fuera. Para vosotros -ha dicho Moby dirigiéndose a la orquesta- es normal, claro, pero para mí es muy, muy especial".

La primera parte del concierto la han protagonizado la orquesta y Dudamel, que han interpretado dos encargos que hizo la Filarmónica este año, aunque no forman parte de los más de 50 que ha hecho a distintos compositores y que se estrenarán, con motivo del centenario, a lo largo de la temporada.

Los de esta noche han sido "Teenek, Territorial Inventions", de Gabriela Ortiz, y "Underneath the Sheen", de Julia Adolphe, a la que Dudamel ha llamado al escenario para que saludara.

La tercera pieza de esa parte ha sido "God moving over the face of the waters", compuesta en 1995 por Moby, que tomó su nombre de la novela más famosa que escribió su tatarabuelo, Herman Melville.

Si las texturas ambientales y las melodías en bucle son una de las características distintivas de Moby para esta noche con Dudamel y la Filarmónica angelina ha elegido temas en los que ha aunado música gospel y blues de los años 20 y 30, como es el caso de "Why does my heart feel so bad", del archifamoso álbum "Play" (1999), aquel con el que ganó un Grammy.

Discreto y con una imagen muy lejana al star system -esta noche ha aparecido con un traje de chaqueta gris y corbata- este camaleón musical, multinstrumentista, dj y compositor, ha tocado alternativamente la guitarra y el piano y ha cantado también en alguno de los temas, además de interpretar piezas acústicas con la cello Adrianne Woods.

De otro de los álbum que más destacan de una carrera de 26 años y 14 discos, ha interpretado "Extreme ways", de "18", y de Johny Cash ha cantado junto a Mindy Jones "Will the circle be unbroken", un tema de 1982.

"Almost home", "The last day" y "The sorrow tree", en todas con él al piano, han puesto al público de pie y luego él ha preguntado si había peticiones de los espectadores: "os veo muy bien pero os oigo fatal", ha bromeado para seguir con el repertorio que había preparado con Dudamel.

Ha recordado que "Porcelain", que escribió en los 90 en Nueva York, "le gustaba" a su madre y a ella ha dedicado también "Helpless", de Neil Young, una canción que oyó con 3 años y que, ha dicho, le ha acompañado siempre.

"Great escape" y "We are all made of stars" -también de "18"- han completado un concierto que ha galvanizado a una audiencia encantada con la fusión de dos músicos que brillan con luz propia en una ciudad repleta de estrellas.

Concha Barrigós

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