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Estéticas de la energía y experiencias sostenibles, a debate en Pamplona

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Estéticas de la energía y experiencias sostenibles, a debate en Pamplona

Estéticas de la energía y experiencias sostenibles, a debate en Pamplona

Las estéticas de la energía y las experiencias sostenibles han centrado hoy la segunda jornada del IV Congreso Internacional de Arquitectura, que, tras ser inaugurado ayer por los Reyes de España, se celebra en Pamplona bajo el lema "Arquitectura: Cambio de Clima".

El congreso, organizado por la Fundación Arquitectura y Sociedad, ha contado entre sus ponentes con dos premios Pritzker -Rem Koolhaas (2000) y Pierre de Meuron (2001)- y otros reputados profesionales como Iñaki Ábalos y Renata Sentkiewicz, Louisa Hutton o Bjarke Ingels (BIG).

Estos cuatro últimos han ofrecido hoy una rueda de prensa en la que Ábalos (San Sebastián, 1956), que dirige junto con Sentkiewics un estudio de arquitectura con sedes en Madrid, Cambridge y Shanghái, se ha referido a la "estética de la energía" desde el lenguaje pictórico.

"Nos hemos trasladado del autorretrato, tan abundante hace una o dos décadas, hacia el género de las naturalezas muertas, en las que se combinan materiales naturales y artificiales, se combinan objetos y espacios públicos en una amalgama que envuelve a la sociedad".

Louise Hutton (Norwich, 1957) ha asegurado por su parte no ver "ninguna contradicción" entre el aspecto técnico, "que tiene que ver con la responsabilidad ante el cambio climático", y el aspecto más estético de la arquitectura.

"De los aspectos técnicos podemos sacar una nueva estética que nos permita reintroducir la sensualidad en la arquitectura para seducir a los clientes", ha precisado Hutton, para quien es parte de la labor de los arquitectos esa "seducción de los usuarios".

Se trata de convencer a los usuarios "para que amen y respeten los edificios y las ciudades en las que viven" ya que, ha destacado, "la arquitectura sostenible requiere esa implicación activa por parte de los usuarios". "Al final es un trabajo conjunto entre el arquitecto y los usuarios", ha incidido.

A su juicio, "lo que tiene que hacer la arquitectura sensual es ayudarnos a tener los pies sobre la tierra en nuestras vidas, entender donde estamos y en qué entorno vivimos, porque es ese acto de tener los pies en la tierra, de entender muy bien nuestra posición en el mundo, lo que va a reafirmar nuestra propia existencia".

Por su parte, Bjarke Ingels (Copenhague, 1974) ha hecho hincapié en "la sabiduría que existía antes" en las comunidades locales "que han construido sus edificios, sus pueblos, utilizando materiales locales y adaptados al clima local".

De esta forma, ha explicado, se ha ido desarrollando a través de siglos y décadas lo que ha llamado arquitectura vernácula, que según Bernard Rudofsky, autor del libro "Arquitectura sin arquitectos", fue olvidada por la modernidad durante tiempo pero tenía valores propios, tanto estéticos como funcionales, que podían ser considerados por los arquitectos a la hora de trabajar.

En esta línea Ingels ha señalado que el estilo internacional del modernismo creó un vocabulario universal "y en todo eso perdimos esa adaptación local, el uso de los materiales locales adaptados al clima local".

Por eso, ha sugerido que esa adaptación local se sume a "la ingeniería muy sofisticada que tenemos hoy en día, y que nos permite calcular cómo va a responder el edificio ante diferentes situaciones".

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