Berto Romero disecciona a una pareja con un divertido bucle temporal: “Hemos encadenado tantos apocalipsis que ya nada nos sorprende”
El peor enemigo de una pareja es la rutina. Esa frase hecha, tan manida y sobada, amenaza todas las relaciones sentimentales. ¿Hay en lo cotidiano del día a día una tranquilidad o es la muestra de que todo es aburrido? Ahora piensen que una pareja que mira al abismo de intentar entender si dicha afirmación es cierta o no, también se tiene que enfrentar a la vez a un bucle temporal que les hace repetir la misma rutina cada cinco minutos. Cada cinco minutos de reloj, y por un fenómeno que nadie puede explicar, vuelven al mismo sitio donde estaban y vuelta a empezar.
La idea, brillante, terrorífica y afilada, es la que está en el centro de 5 minutos más, la película que ha escrito Berto Romero, que dirige Javier Ruiz Caldera y que compite por la Concha de Oro en la Sección Oficial del Festival de Cine de San Sebastián. Por suerte la película no se queda en ser solo una ocurrencia ingeniosa, sino que avanza como una comedia bestia, en ocasiones bastante negra, que tiene como corazón dentro de su artefacto de ciencia ficción una disección de una pareja moderna que bordan Berto Romero y Belén Cuesta, obligados a estar en los cinco minutos de la marmota frente a una amenaza con pinta de señoro y los rasgos de un perfecto Javier Cámara.
Romero y Ruiz Caldera construyen una película que funciona con la precisión de un reloj, que es complicada y certera en lo técnico, con esos planos secuencia de cinco minutos que van retorciéndose cada vez más; pero que aciertan al conseguir que su propio artilugio no se quede solo en eso, sino que a través de él el espectador consiga conectar con esos personajes que se enfrentan a un apocalipsis que no consiguen entender mientras afrontan una crisis sentimental que superan a golpe de actos tremendos.
Además, lo cercano que está el mundo cada día de una nueva catástrofe hace que la que ocurre en pantalla no sea ni tan descabellada. Hasta recuerda al apagón. “Hemos llegado a un punto de encadenar apocalipsis, pre apocalipsis o supuestos apocalipsis que ya no nos sorprende nada, como si llegan los extraterrestres mañana. La gente lo considera como algo que puede ocurrir”, dice Berto Romero con humor desde el Festival de San Sebastián.
De alguna forma 5 minutos más también sirve como metáfora de un mundo absurdo, aunque el guionista y protagonista niega que la escribiera pensando en ello. “La escribí de una forma emocional, intentando escribir una peli que a mí me flipa, que tuviera todos los componentes del cine que a mí me gusta ver tanto de forma como de fondo. Pero una vez digerida la escritura, sí me doy cuenta de que la película dialoga bastante bien con el momento que vivimos, sobre todo por esa sensación que a mí personalmente me angustia mucho y creo que compartimos todos que vivimos en un momento donde no podemos dejar de reaccionar, pero no podemos entender bien las cosas porque no hay tiempo. El bombardeo de momentos, de eventos, es tan continuo y tan buscado para tenernos aturdidos que esta sensación es de un cierto ahogo. Y la forma interesante para mí de representar eso es a través de esa metáfora que plantea la película”, dice de su guion.
No tiene claro si fue antes la voluntad de hablar de una pareja o el mecanismo del bucle que se reinicia cada cinco minutos, pero sí que, al ser un periodo tan corto de tiempo reinventa las reglas del subgénero hasta “no ser una peli de bucles temporales”. “En las películas los bucles temporales siempre son una nueva oportunidad. Esto es otra cosa. Esto es como si se rayara un disco. Cuando yo di con este mecanismo pensé en cómo podría yo aportar algo nuevo, porque estas películas son siempre iguales y nos las sabemos el mecanismo de memoria. Lo que encontré es que la manera de cambiarlo lo que hacía era anularlo”, dice del germen del filme.
La película dialoga bastante bien con el momento que vivimos por esa sensación de que no podemos entender bien las cosas porque no hay tiempo para ello
Es ahí cuando entra esa radiografía a la pareja moderna y hastiada que se enfrentan en su momento más bajo a ese disco rayado. “Esa idea de repetir y repetir para mí está muy relacionada con la pareja, porque uno de los grandes males que se le atribuyen cuando las parejas van mal es la rutina. Y de repente me pareció que era superpotente, que una historia de pareja desgastada por la rutina se enfrentara a una forma hiperbólica y salvaje de rutina”, subraya.
Aunque la presencia de 5 minutos más parezca una rara avis en un certamen de clase A, Javier Ruiz Caldera ya dejó caer medio en broma medio en serio hace un año que por qué no podía ser el caso de su filme. Lo hizo en la presentación de las películas originales de Movistar+, y entre títulos como Sirat, El ser querido o La bola negra (todas ellas presentadas en Cannes). Al ver que para su filme nadie consideraba posible que acudiera a un festival dijo con ironía que ellos también vislumbraban un festival para estrenarla. El dardo irónico se ha cumplido. Como recuerda Berto Romero, “cuando uno habla en broma siempre dice la verdad”.
Para Ruiz Caldera, “hay una cierta predisposición a descartar la comedia o el género fantástico como películas dignas de representarnos en festivales”. “Los que hacemos comedia estamos acostumbrados a que nos prejuzguen así, pero no tendría que ser así. Las películas son buenas o malas, independientemente del género, y hay que poner en valor la valentía y el criterio de Rebordinos y su equipo para seleccionarla para el festival”, zanja reivindicando la comedia y la ciencia ficción como filmes tan dignos de estar en Sección Oficial como cualquier drama.