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Bi Gan, el joven director chino que revisa la historia del cine para refundarlo: “El cine es el lenguaje universal”
En 2018, el Festival de Cannes vivió uno de esos extraños terremotos que llegan del sitio más inesperado. Desde la segunda sección en importancia, Una cierta mirada, un jovencísimo director chino (en aquel momento no llegaba a los 30 años) dejaba a todo el mundo con la boca abierta. La película se llamaba Largo viaje hacia la noche, y era una personalísima mezcla de cine negro, drama romántico y, sobre todo, inventiva visual.
Además, contenía en su corazón una escena de la que todo el mundo hablaba sin parar: un larguísimo plano secuencia rodado en tres dimensiones que se introducía de una forma prodigiosa. El protagonista entraba en un cine, se colocaba sus gafas y miraba la pantalla. De repente, lo que él veía era lo que veían los espectadores reales, que se tenían que colocar sus gafas para disfrutar de una escena de un derroche técnico apabullante. Sobra decir que la escena, aun sin las tres dimensiones, sigue poseyendo una fuerza que convirtió a Bi Gan en la joven promesa del cine de autor.
Han tenido que pasar ocho años para que el director vuelva a estrenar una película, pero la espera ha merecido la pena. Resurrection vuelve a confirmarle como uno de los directores con una propuesta estética más descomunal del cine actual, pero esta vez lo introduce en una trama en la que es mejor perderse y que es una simple excusa para revisar la historia del cine a través de varios fragmentos en los que reactualiza diferentes géneros: el mudo, el noir, el drama y hasta la película de vampiros en un segmento donde vuelve a ofrecer un plano secuencia desopilante.
Pero no hay nostalgia, sino una forma de revisar la historia del cine para mirar hacia el futuro. Para Bi Gan, el futuro está en el lenguaje del cine y, sobre todo, en la sala de cine, la experiencia comunal que es revolucionaria en estos momentos. Y así empieza Resurrection, en un teatro de sombras con una sala llena que mira al espectador real antes de comenzar el espectáculo. Bi Gan, que ganó un Premio Especial en Cannes por este filme, y que ha sido homenajeado en el Festival de las Palmas, cree que lo que trata de aportar en esta industria es “sencillo”. “Intento por todos los medios descubrir la belleza que le pertenece al cine cuando hago películas”, dice de su forma de acercarse a su trabajo.
El cineasta confiesa que “desde una perspectiva creativa, escribir una historia no toma mucho tiempo, tal vez unos meses”. Para la fase de rodaje ha estado “alrededor de un año para terminar todas las cosas”. Entonces, ¿por qué pasa tanto tiempo entre cada una de sus películas? “La verdadera creación no solo ocurre en esos lugares, sino en el proceso de gestación de la historia. Para gestar una historia, es necesario volver a conocer este mundo, tener una nueva perspectiva para poder entender lo que está sucediendo en el mundo ahora, y eso me lleva mucho tiempo”, explica.
La película apuesta por el cine como algo que nos une, como un lenguaje que es en el único en el que podemos confiar, como se dice de forma casi explícita en un momento del filme. Bi Gan aclara que no quiere decir con eso que el lenguaje cinematográfico esté “directamente relacionado con la verdad”, pero sí que “es el lenguaje universal”. “Es como cuando hablas diferentes idiomas, si una obra utiliza el lenguaje cinematográfico para contar una historia, naturalmente confías más en ella. También es más fácil para alguien que sabe leer las películas captar los significados subyacentes. El cine es una herramienta narrativa que requiere muy buenas habilidades de razonamiento lógico para deducir la historia que se cuenta”, analiza el cineasta.
Bi Gan defiende esa idea de que el cine nuevo debe entender el cine del pasado para llevarlo a otro lugar, porque como él explica, “quienes usan el lenguaje cinematográfico suelen llevar consigo las ideas del cine del siglo pasado”. Eso hace que rechace la nostalgia en Resurrection. De hecho, explica que en su filme “el monstruo cinematográfico usa el lenguaje del cine para contar la historia de un siglo, pero esa es simplemente la superficie de la película”, ya que “en última instancia, lo que pretende la película, aunque desde luego rinda homenaje al cine, no es hablar del declive de la industria, sino de lo que nos ha llevado a la situación en la que nos encontramos hoy”.
“Es otro mundo, el del pasado, el que ha moldeado lo que somos hoy”, continúa diciendo. Y piensa lo mismo del cine: “El cine actual es el resultado final del cambio humano, su desenlace definitivo. Las historias que interesan a la gente ahora, la capacidad de las personas para descubrir la belleza, su capacidad para comprender las relaciones entre las personas, ha cambiado mucho”. Quizás por ello busca que su cine sorprenda usando las herramientas aprendidas durante más de un siglo de cine para buscar algo que se sienta completamente nuevo.