Desde el pasado 2 de enero puede verse en España, a través de Filmin, Art Spiegelman:El desastre es mi musa (2024), un documental dirigido por Molly Bernstein y Philip Dolin que se acerca a la imprescindible figura de Art Spiegelman (Estocolmo, 1948), el artista estadounidense creador de Maus (1980-1991), uno de los cómics más influyentes de las últimas décadas y una de las obras más importantes de entre las que abordan el Holocausto. En poco más de hora y media que se hacen cortas, Berstein y Dolin recorren la vida del dibujante desde su infancia hasta su madurez, pasando por sus inicios en la profesión, su etapa underground y la compleja realización de su obra magna.
Para ello, cuentan con una entrevista realizada al propio Spiegelman en su estudio, pero también juega un rol fundamental la figura de Françoise Mouly, esposa de Spiegelman y editora de arte de The New Yorker desde hace más de treinta años. Además, los realizadores cuentan con abundante material audiovisual de archivo, así como entrevistas con figuras tan relevantes como Bill Griffith, Joe Sacco o Emil Ferris. El resultado es un interesante recorrido por la trayectoria de Spiegelman, que es, al mismo tiempo, una historia de las últimas décadas del cómic adulto estadounidense.
La importancia de ‘Maus’
Maus: Relato de un superviviente es la gran obra de Art Spiegelman. En ella, el autor reconstruye la historia de sus padres, Vladek y Anja Spiegelman, judíos supervivientes de los campos de concentración nazis. Su realización le llevó trece años y una labor de documentación que incluyó dos visitas a Auschwitz e innumerables entrevistas con su padre, con quien mantenía una relación difícil. Gracias a eso, el cómic se convirtió no solo en un valioso testimonio del Holocausto, sino también en la crónica de su propia elaboración, al alternar la reconstrucción histórica del relato fragmentado de Vladek con los pasajes del presente, en los que Art tenía que lidiar con su padre, así como con las propias dudas acerca de lo que estaba haciendo: eran los años 80, y nadie había abordado directamente un tema tan serio como el exterminio nazi en un cómic, considerado un medio menor e infantil por el gran público.
Si hoy esta percepción ha cambiado es gran parte gracias a Maus: la lista de autores que reconocen su influencia es inmensa. En El desastre es mi musa —título que alude a los temas que motivan a Spiegelman para realizar sus obras— aparecen varios: Joe Sacco, pionero del cómic periodístico, reconoce el impacto de Maus, Chris Ware o Marjane Satrapi, autora de la reconocida Persépolis (2000-2003), afirma que Maus fue el libro que la llevó a realizar su propia autobiografía. Los hallazgos formales de Maus, bien analizados en el documental por la especialista Hillary Chute —coautora, junto a Spiegelman, de MetaMaus (2011)—, resultaron igualmente influyentes.
Maus apareció serializada como encarte de la revista de cómic de vanguardia Raw, editada por Mouly y Spiegelman; en el documental se dedica especial atención a esta publicación, a través de metraje de archivo. La primera parte de la obra se recopiló en formato de libro en 1986, bajo el título de Maus: Mi padre sangra historia. En 1991 vio la luz la segunda, Maus: Y entonces empezaron mis problemas.
Su impacto en el público general sorprendió al propio Spiegelman, que, de pronto, tuvo que lidiar con las reacciones de prensa y lectores, al recibir una atención mediática inusual para un cómic. Hasta el punto de que, en 1992, Maus se convirtió en el primero en recibir un Premio Pulitzer, en la categoría de menciones especiales. Criticada por algunos por considerar que contar el Holocausto en un cómic de animales antropomorfos suponía una banalización, la obra conectó con un público masivo y se convirtió en el punto de arranque de la novela gráfica adulta y el cómic de no ficción.
Los inicios underground
Uno de los aciertos de El desastre es mi musa es no dejar que el valor de Maus engulla la mayor parte del metraje. Muy al contrario, los inicios de Spiegelman ocupan el primer tercio del film. Interesado en el dibujo desde su infancia, el autor recuerda el impacto temprano de la revista satírica MAD, editada por Harvey Kurtzman. Antes de cumplir los 18 años, Spiegelman ya había publicado en diversas revistas y fanzines. Con la mayoría de edad, y mientras estudiaba en la universidad, comenzó a colaborar con la empresa Topps en la realización de diversas series de cromos para sus chicles: entre ellas, la célebre Pandilla Basura.
Pero fue al trasladarse a San Francisco en los 60 cuando Spiegelman entró en contacto con la escena underground y contracultural que allí se congregaba. Un espacio de libertad, transgresión y experimentación en el que conoció a figuras como Bill Griffith, con quien coeditaría la revista Arcade. O a Robert Crumb y Aline Kominsky, pareja con quien mantendría una intensa amistad: de hecho, en el documental aparecen varias secuencias de una cena con Spiegelman, Mouly, Crumb y Kominsky, en la que charlan acerca de aquella época clave para la configuración de un cómic adulto, alejado de las dinámicas comerciales de las grandes editoriales americanas, como Marvel o DC.
Fue en ese contexto en el que Spiegelman, interesado en la exploración formal del lenguaje de los cómics, comenzó a publicar diversas piezas experimentales, pero también sus primeros intentos autobiográficos, como “Prisionero del Planeta Infierno” (1972), en el que detalla el suicidio de su madre, que causó una gran impresión en Françoise Mouly, que cuenta cómo contactó con su futura pareja a raíz de su lectura.
El golpe del 11-S y el compromiso contra Trump
Después llegó Raw y la inmersión en la realización de Maus. Y, tras su éxito, Spiegelman no paró de impartir conferencias, conceder entrevistas y recibir todo tipo de premios y reconocimientos. Devorado por Maus, no parecía haber nada que motivara a Spiegelman para tomar de nuevo los lápices, lo que lo oxidaría como dibujante —“no es como montar en bicicleta”, reconoce en el documental—. Pero todo cambió el 11 de septiembre de 2001. El atentado yihadista contra las torres gemelas del World Trade Center fue presenciado por Spiegelman, Mouly y la hija mayor de ambos, Nadja. De ese impacto surgiría Sin la sombra de las torres (2004), la última obra larga del autor, en la que utiliza clásicos de las tiras de prensa para abordar el horror del atentado y su propio síndrome de estrés postraumático.
Los últimos veinte años de la carrera de Spiegelman han seguido girando en torno a Maus, aunque ha realizado colaboraciones especiales y participado en situaciones polémicas: en 2006, por ejemplo, escribió un artículo defendiendo las caricaturas de Mahoma publicadas en Dinamarca que provocaron protestas en el mundo árabe, así como la función satírica del dibujo y el humor gráfico en la historia. Su propia obra, Maus, en los últimos años, se ha convertido en uno de los libros que se prohíben con más frecuencia en colegios y bibliotecas de Estados Unidos.
En los últimos tiempos, Spiegelman se ha significado en contra del gobierno de Donald Trump y su deriva autoritaria, así como contra el auge de la extrema derecha y el fascismo. En El desastre es mi musa podemos ver la historieta satírica protagonizada por Trump que publicó en Resist! (2017), editado por Françoise Mouly y Nadja Spiegelman, un cómic que distribuyeron en las marchas de mujeres en protesta por las políticas de Trump. La secuencia del documental en la que se muestran estas viñetas y Spiegelman expresa sus críticas hacia Trump fueron eliminados en la emisión de la PBS, la televisión pública estadounidense, tal y como denunciaron sus directores. El dibujante afirma, no obstante, que no volverá a dibujarlo porque incluso un retrato negativo es un halago para una personalidad narcisista como la del presidente de los Estados Unidos.
La última ocasión en la que ha vuelto a coger el lápiz y la plumilla queda, sin embargo, fuera del documental: una colaboración con Joe Sacco, “Never Again and Again!” (2025) en la que ambos abordan el genocidio en Gaza por parte de Israel.
Cerca de los 80 años, Spiegelman es un referente ineludible y una pieza clave en la historia del medio al que ha contribuido con su trabajo, pero también con su labor de divulgación, ya que sigue dando conferencias por todo el mundo: en 2025, participó en el festival Kosmópolis de Barcelona, donde mantuvo un encuentro con el dibujante español Max e intervino en una mesa redonda con Mouly, Chris Ware y Charles Burns. El desastre es mi musa supone, en definitiva, una excelente forma de tomar contacto con su figura y trayectoria.