Estreno de cine
Los juguetes de ‘Toy Story 5’ se rebelan contra las pantallas: “La infancia antes era más sencilla y tenía menos amenazas”
Cuando se estrenó la primera película de Toy Story en 1995, los teléfonos fijos eran el centro de la comunicación en la mayoría de hogares en España e incluso todavía existían los de disco, aquellos en los que había que girar la rueda número a número para marcar. Las cabinas formaban parte del paisaje urbano y empezaban a llegar los primeros ordenadores de sobremesa. Era un mundo repleto de cables y aparatos grandes que, si bien alcanzaba a dar un indicio de hacia dónde nos dirigía la tecnología, dista mucho del mundo de hoy: 31 años más tarde, los smartphones y las tablets han alterado de forma radical la manera en la que nos relacionamos con los demás.
Hay cosas que nunca cambian y, a pesar del paso de las décadas, hay niños que esta semana acudirán a las salas de cine a ver una película de Toy Story, cuya quinta entrega irrumpe este miércoles en cartelera. Sin embargo, la realidad de estos niños poco se asemeja a la de quienes acudieron al estreno de la que se acabaría convirtiendo en la franquicia estrella de Disney y Pixar. Mientras que en los 90 la única forma de demostrar fervor por Woody, Buzz y el resto de juguetes de la saga era comprándolos y jugando con ellos, hoy muchos jóvenes transmiten su pasión hacia estos personajes convirtiéndolos en su fondo de pantalla del móvil o usándolos como avatar en el juego online del momento.
Tomando conciencia de la realidad de las nuevas generaciones, la película de animación más esperada del año apuesta por mirar de frente al auge de las nuevas tecnologías en la infancia e invita a una reflexión conjunta que no solo alude a los niños, también a los adultos. Pete Docter, director creativo de Pixar y productor ejecutivo de Toy Story 5, explica a elDiario.es que “aunque hay más formas que nunca de estar en contacto unos con otros y estamos constantemente conectados, la ironía es que nos sentimos muy aislados”. Se trata de una situación que afecta tanto a los más jóvenes como a sus padres, cuya relación con las pantallas puede llegar a ser “intimidante y complicada”.
El filme explora cómo ha cambiado la realidad de los niños desde que estos dispositivos se han vuelto esenciales en cualquier casa, y la trama arranca con la pequeña Bonnie recibiendo como regalo a Lilypad, una tablet educativa con forma de rana. Lindsey Collins, productora de Toy Story 5, indica que en la época de Andy, el personaje principal de la primera película de la saga, “la infancia era más sencilla y tenía menos amenazas entrando en la habitación”. “No sé si era más fácil, pero sin duda me parece más sencilla, sobre todo desde el punto de vista de los juguetes. La tecnología ha introducido un nivel extra de complicación y de matices en el mundo. Eso es complicado de manejar”, comenta la cineasta a este periódico.
El foco, en los jóvenes... y en los adultos
Sin embargo, estos problemas ocasionados por cómo gestionamos las pantallas no solo recaen sobre los niños, a los que se les tiende a culpar con frecuencia cuando algo se escapa de control. De hecho, Pete Docter indica que es una “queja” que “viene de lejos”: “Encontré una cita que decía que los niños de hoy en día están malcriados, que no respetan a sus mayores y se escapan al bosque todo el tiempo... ¡Y es de la antigua Grecia!”. Por ello, Lindsey Collins considera que es fundamental reconducir la manera en que se encara este tema. “Los niños no conocen otra cosa, esta es una generación que ha crecido con tecnología. Así que se trata más bien de preguntarse: '¿Qué hacemos nosotros? ¿Cómo nos adaptamos a ello y qué significa de cara al futuro?'”, declara.
Aun así, la cineasta incide en que con esta cinta no pretenden “emitir un juicio en un sentido u otro” o valorar a qué edad deberían permitirse o no las tecnologías, sino simplemente “abordar la realidad”. “Miramos a nuestro alrededor e intentamos representar lo que realmente está pasando, que es que la tecnología está llegando a manos de niños cada vez más jóvenes. La historia trata de reflejar eso y de decir algo así como: 'Vale, si es así, ¿qué significaría eso para los juguetes? ¿Cómo lo afrontarían?'. A los niños y a los mayores nos cuesta definir cuál es nuestra relación con eso”, confiesa Collins, que agrega que “no hay ningún padre que no esté alerta sobre este tema”, pues está “muy presente” en sus vidas. “Ninguno de nosotros está aquí sentado en Pixar pensando: 'Lo tenemos resuelto'”, reconoce.
La película, que en esta ocasión sigue de cerca a la juguete vaquera Jessie, muestra el intento de estos personajes por conectar a Bonnie con otros niños de la forma correcta, ya sea online o en persona. “Puede darse una situación híbrida, que obviamente es hacia donde nos dirigimos”, dice Docter. Toy Story 5, además, pone en el foco la repercusión que pueden tener los comentarios dañinos en redes sociales. Collins asevera que “el acoso, por desgracia, ha existido en todas sus formas desde siempre”: “La tecnología representa otra oportunidad más fácil y rápida para que los niños se hagan daño unos a otros, y esperemos que sin intención, sin comprender las consecuencias. Abordarlo era importante porque es un efecto secundario muy, muy real de pasar tiempo frente a la pantalla sin supervisión”.
Las consecuencias de la IA
Esta quinta entrega de Toy Story pone sobre la mesa el peligro de las nuevas tecnologías, por lo que es imposible no poner la vista en el futuro y pensar sobre las consecuencias que dejará —y que ya está dejando— la inteligencia artificial o plataformas como ChatGPT en las jóvenes generaciones. Lindsey Collins cuenta cómo la gestionan desde Pixar: “Aún no ha llegado a ese punto que nos haga decir: 'Vaya, esto es increíble'. Así que lo que estamos haciendo es intentar tener una visión más amplia al respecto, que sea totalmente coherente con la forma en que siempre hemos concebido la tecnología en Pixar, que es una empresa tecnológica. Se basa en preguntarnos: '¿Qué podemos hacer con ella?'”.
Aunque Collins indica que han reflexionado sobre si la IA “va a ayudar a hacer mejores películas y que los artistas puedan subir su material más rápido, o si el artista puede realmente hacer algo más con ella”, apunta que “nada de esto pasa por alto al artista”. “Lo que más nos gusta de Pixar es el hecho de que somos el único estudio que sigue siendo un lugar donde todos trabajamos juntos cada día, y por eso creamos con artistas. No hay ningún cambio en esa filosofía y es muy coherente con la forma en que siempre lo hemos abordado”, detalla. Pete Docter, por su lado, declara que “hay algo inherente al acto de crear”: “Cuando creas algo, buscas en tu interior y piensas: 'Vaya, no sabía que tenía eso que decir'. Pero, si simplemente te limitas a hacer una película, no consigues eso. Si usas [la IA] de esa manera, te estás robando a ti mismo y al público”.
“Queremos conectar con la gente y estas películas las hacemos para conectar con otras personas. Aunque se hagan con ordenadores, están hechas a mano, y así ha sido desde la primera de Toy Story”, señala Docter. Asimismo, Collins cuenta que “hay una parte genial en lanzar una película al mundo”, pero no es lo que más les motiva. “Lo que ves son cuatro o cinco años en los que hemos estado creando algo juntos en el mismo edificio, día tras día, intentando dar con la idea. Es como un astronauta que dice que solo lo hace para estar en el espacio... Tienes que amar todo el proceso, todo lo que conlleva, porque solo estás en el espacio durante una pequeña porción de tiempo, si tienes suerte. Para nosotros es más o menos lo mismo”, argumenta.
El estreno de Toy Story 5 se dirige a alcanzar cifras de récord. Las estimaciones de recaudación para el primer fin de semana de la película codirigida por Andrew Stanton y Kenna Harris ascienden hasta los 150 millones de dólares en EEUU, lo que, de mantenerse, supondría el mejor estreno para la franquicia, superando los 120,9 millones de dólares que hizo Toy Story 4 en 2019, y el más grande de lo que va de 2026. Asimismo, la película también cuenta con el impulso que conlleva tener una canción de Taylor Swift durante los créditos finales. La preciosa I Knew It, I Knew You apunta ya a los Oscar y ha alcanzado el número 1 en el Billboard Hot 100, convirtiéndose en la séptima canción de la historia vinculada a una cinta de animación que logra dicha hazaña.