Isabel Allende: “Todavía se idealiza a Franco, Pinochet y Hitler, por eso existen los neonazis y gana la ultraderecha”

Isabel Allende arranca cada 8 de enero su particular 'curso escolar'. A partir de ahí, dedica ocho horas diarias a escribir la que será su siguiente novela, aunando las ideas y personajes que se le han ido ocurriendo durante el año. También los conflictos sociales y políticos que van marcando cada nuevo presente. El “coqueteo” con el autoritarismo, el populismo y la ultraderecha afirma que son los que prendieron la mecha de La hora antes del alba, continuación de La casa de los espíritus por la que ha ganado el Premio Planeta 2026.

Al contrario de lo que sucede habitualmente en la cobertura de estos galardones, esta edición ni la vencedora ni el finalista –Sergio Hernández por La añoranza–, van a conceder ninguna entrevista individual. Solamente un pequeño encuentro con varios medios, y la presentación de ambos libros.

“En los 45 años que han pasado desde que escribí La casa de los espíritus, la idea de ampliar la historia de Alba estuvo mucho tiempo en el aire”, reconoce Isabel Allende, “pero nunca se concretó”. Hasta ahora, que ha convertido a aquel personaje que “apenas esbozó” en la protagonista de su nuevo volumen.

Alba comienza la novela tras haber sido torturada y violada, y haber perdido a su abuelo. En este hostil contexto, debe enfrentarse a cómo partir de cero a pesar de las durísimas circunstancias. “Más que por el perdón, opta por no cargar con el rencor y la rabia, porque este es un saco de piedras que te llevas a la espalda, te arruina a la vida y que a los demás no les importa nada. Tu torturador no se va a ver afectado por el hecho de que tú tengas la vida destrozada”, valora la escritora, “decidir cuál es la narrativa es un trabajo tremendo interior, decidir si soy la víctima torturada y mutilada, o una mujer que sale adelante pase lo que pase”.

En su revisión del feminismo que ya estuvo presente en la precuela que escribió hace 45 años, Allende celebra los avances producidos desde entonces, aunque recuerda que todavía que “mucho” por hacer. Y reivindica: “Que no hayamos podido reemplazar el patriarcado no significa que hayamos fracasado, sino que la lucha era mucho más larga y difícil de lo que yo creía cuando era joven”.

Que no hayamos podido reemplazar el patriarcado no significa que hayamos fracasado

En su nuevo libro, la autora chilena incluye una referencia a Franco. La novela está situada dos años después de su muerte, y uno de los personajes plantea: “¿Quién sabe cuánto más perdurará su presencia?”. Allende considera que lo que sucede con él es equiparable a Pinochet y Hitler, que “se quedan en el aire flotando, entre una mayoría de gente que tiene una idea completamente desvirtuada de lo que pasó, y además ignorancia”. La escritora lamenta que en Chile “nunca se hizo un verdadero ejercicio de llegar a la verdad o reparar todo lo que pasó”.

La autora habla igualmente de Estados Unidos, donde reside, dado que considera que “las heridas de y las divisiones de la Guerra de Secesión todavía existen”. “Las heridas del pasado dejan cicatrices muy fuertes, a veces se necesita tiempo para resolverlas y hay que vivir con ellas, con la polarización”, reflexiona. A Allende, que comparte parentesco con Salvador Allende, primo de su padre; la llamaron “roja” en una de sus visitas a España para investigar sobre la Guerra civil. “Me insultó porque según esa persona todos éramos comunistas por estar hablando mal de Franco. Todavía hay una idealización de Franco, Pinochet y Hitler, por eso existen los neonazis y gana la ultraderecha”.

El exilio, el “gran olvidado” de la Guerra Civil

Tanto la novela ganadora de los Premios Planeta como la finalista, La añoranza, tienen en común narrar una historia sobre la represión, el amor, la memoria y las consecuencias de sus heridas. En el caso del libro de Sergio Hernández, de la posguerra española.

Su libro arranca en la Barcelona de 1959, con una joven que huye de la Guardia Civil por participar en una manifestación contra el régimen franquista. Un desconocido le ofrece refugio. Se trata de un traductor francés que además de en su salvador de la detención, se transforma en su amante, mentor y una herida que el tiempo no conseguirá cerrar. Antonio Machado es el tercer protagonista de la obra, y en realidad germen de su galardonado texto: “Al estudiar su exilio supe que quería hablar de él”.

“El exilio es muchas veces el gran olvidado en la historia de la Guerra Civil”, apunta Sergio Hernández, “sobre todo porque en la figura del exilio recae la gente sin voz, la gente de los campos de concentración y muchas tragedias que quedaron en cunetas que ya nunca podremos rescatar”. “Ojalá sirva para contribuir a la libertad y que reflexionemos acerca del país en el que vivimos y lo que era hace tantos años”, espera el escritor de su libro.

A la hora del mirar al pasado, el autor comparte la frase de Machado “la verdad también se inventa”, ya que sostiene que “aunque no hayamos vivido ciertas cosas, tenemos la capacidad de recurrir a ellas a través de la ficción”. Isabel Allende coincide con la postura de su compañero, porque sostiene que “a veces la ficción llega a la verdad más profunda”. La chilena comenta que muchas veces los medios tienen la posibilidad de “informar instantáneamente, pero no pueden entrar en profundidad en cada hecho porque no hay tiempo, eso se puede hacer desde la ficción”.

En su caso, siendo la novela histórica el género que más ha cultivado, explica que para sus investigaciones, no le interesa “lo que dicen los textos de historia, porque lo escribieron los hombres blancos que ganaron la batalla. Me interesan las voces calladas, silenciadas”.

Nuevas historias y miradas sobre la Guerra Civil

En lo que respecta en la mirada hacia el futuro, ambos ganadores aportaran una mirada optimista. Sergio Hernández coincide con La bola negra, la película de los Javis que acaba de convertirse en la más vista del año en España, en la temática, por ahondar igualmente en las heridas de la Guerra Civil.

“Existe este cliché de 'otra novela más' sobre la Guerra Civil. Pero es curioso, porque siempre aparecen enfoques diferentes para abordar temas nuevos, con miradas distintas, como es su caso y la mirada que yo he tratado de hacer en mi libro desde mi generación”, defiende.

Además de la publicación de sus respectivas novelas, el premio Planeta está dotado de un millón de euros, y 200.000 para el finalista. Dentro de su trayectoria, para Isabel Allende uno de los más significativos de su trayectoria fue el Premio Nacional de Literatura en Chile: “Se discutió hasta la saciedad y costó mucho que me lo dieran porque mis colegas masculinos me detestan porque vendo más que ellos”.