Entrevista
AmyJo Doh, la hermana de Pete Doherty que defiende la vivienda junto a su banda: “Las políticas de Madrid no se interesan por los vecinos ni por las tascas”
Sería fácil pensar que el Museo del Jamón, las científicas olvidadas del relato oficial y Robert de Niro no tienen mucho en común, pero hay una banda que lleva tiempo demostrando que sí, AmyJo Doh & The Spangles. El grupo, liderado por la británica AmyJo Doherty –hermana del músico Pete Doherty– ha conformado su universo en torno a los menús del día, las tascas de toda la vida, la necesidad de dar un paso al frente y la protesta alegre.
Su lema, según explica la propia cantante, es hacer “punk with purpose (punk con propósito)”, con el que “celebrar el cambio y usar la música de forma positiva”. “El punk te permite convertir la frustración en algo mucho más creativo”, suma Germán 'Moderno', bajista del grupo y DJ. Ambos han experimentado en sus propias carnes la transformación de la ciudad de Madrid, desde que hace veinte años arrancaran su carrera en una Malasaña que ha cambiado mucho desde entonces. Tampoco está igual Lavapiés, que es donde ella terminó mudándose y continúa actualmente.
Sus dos últimos temas, Menú del día e It’s a girl, son en castellano, que no suele ser lo habitual, y una reivindicación de las mujeres silenciadas, ¿cómo los gestaron?
AmyJo Doh: It’s a girl es una llamada a encontrarnos todos con nuestro lado feminista. Creemos que el patriarcado ya ha hecho todo el daño que podía y que esta es nuestra época. No solo hablo de las mujeres, sino de todas las minorías que han sido silenciadas por la historia. Es una invitación a reconectarnos con la Madre Tierra y a proteger nuestro planeta.
Germán Moderno: Musicalmente, es un tema muy punk, que es el estilo que queremos marcar como banda, y hemos tratado de darle unos buenos guitarrazos para apoyar ese discurso.
AJD: Forma parte de nuestro show. Las protestas también pueden ser alegres, no tenemos por qué ser siempre agresivos. Nuestro lema es hacer punk with a purpose (punk con propósito): celebrar el cambio y usar la música de forma positiva. Hoy en día todo es político; esto no es una cuestión religiosa, sino de supervivencia humana en este planeta.
Da la sensación de que, en un momento de tanta tensión social y enfado generalizado, a veces es difícil mantener ese tono festivo y no dejarse llevar por la agresividad.
GM: Tenemos un espíritu crítico con todo lo que nos rodea, incluida la industria musical y la sociedad, pero intentamos generar una actitud positiva. Yo transmito mi frustración a través de la música. La cuestión es comunicar y sacarte de encima lo que llevas dentro.
AJD: El arte te ayuda a canalizar esa agresividad. Saltar y bailar en un concierto punk te permite convertir la frustración en algo mucho más creativo. Para mí, el punk no es solo un estilo musical, es la actitud de los que no son apáticos ante lo que pasa, de los que deciden actuar.
El punk no es solo un estilo musical, es la actitud de los que no son apáticos ante lo que pasa, de los que deciden actuar
Hablemos de Menú del día. Es un homenaje a las tascas madrileñas de toda la vida, pero dejan muy claro en la canción que en su mesa no aceptan ni a racistas ni a fachas.
AJD: Esa frase me salió del corazón mientras grabábamos. Hice unas voces de fondo imitando a un camarero y lo dejamos así. Todo el mundo es bienvenido a nuestros conciertos, pero no toleramos a la gente que no respeta a los demás, como los racistas o los machistas.
GM: Llevamos viviendo en el centro de Madrid (en Lavapiés y Malasaña) muchos años y estamos sufriendo la gentrificación en nuestras carnes. Vemos cómo desaparecen las tascas y los sitios que molaban para dar paso a cafés de especialidad, tacos venezolanos, ¿dónde están el pincho de tortilla y el café? ¿Y la gente del barrio y las tiendas?
Todo eso lo estamos perdiendo, o edificios enteros de Airbnb sin ninguna restricción municipal. Da una pena brutal ver en qué se está convirtiendo el distrito centro. Además, cierran ya no solo tascas, también locales emblemáticos de ocio nocturno. Yo soy DJ y lo vivo también en mis propias carnes porque me quedo sin trabajo. Vas acumulando un cabreo que Menú del día transmite en modo festivo ese cabrero.
Todo el mundo es bienvenido a nuestros conciertos, pero no toleramos a la gente que no respeta a los demás, como los racistas o los machistas
¿Sienten que la ciudad ha cambiado mucho desde que empezaron? ¿Queda espacio para el optimismo?
AJD: Ha cambiado totalmente. Yo vivía en Malasaña hace 22 años y recuerdo el Bar Marathon, donde el menú del día costaba 8 euros. Para alguien que venía de Londres era increíble. El problema ahora es que Madrid sigue siendo barato para quien viene de Dublín o de París cobrando sueldos europeos, pero para nosotros tomar un vaso de vino a 5 euros es insostenible. También entiendo a los dueños de los locales de toda la vida que se jubilan y venden porque les ofrecen muchísimo dinero.
GM: Yo no soy optimista a no ser que cambien drásticamente las regulaciones sobre la vivienda y la hostelería. Desde la pandemia, la ciudad ha empeorado a un nivel exponencial.
AJD: El problema en realidad, aunque no queremos hablar de políticos, es la gente que están controlando todo y a ellos, obviamente no les interesan estas tascas ni sus vecinos. También escribí una canción llamada No a la tala; en Madrid han matado a miles de árboles en los últimos años. Vas por Sol y no hay plantas, es todo fuego, gris, metal y cemento.
¿Cómo afecta este modelo de ciudad y este capitalismo agresivo a las salas de conciertos y a las bandas que están en el circuito underground?
GM: El dinero se está concentrando cada vez en manos de menos. El capitalismo afecta a todos los sectores, y el de la música y el ocio nocturno también. A nivel musical, que es lo que más nos afecta a nivel de conciertos, casi todo lo organizan cinco agencias, que si rascas hay todavía menos fondos de inversión que los mantienen. Con lo cual, la música se está convirtiendo en un negocio y cortoplacista. Por eso luego vemos que todos los carteles de los festivales son los mismos. Con el ocio nocturno está pasando algo parecido. La tendencia es a homogeneizar todo y volvemos a lo mismo, a que se concentra todo en manos de unos estilos muy concretos de música que son los que mueven a más gente.
2026 es el año en el que más dinero se ha gastado la gente en conciertos, pero es el año al que menos conciertos ha ido la gente. Es decir, se lo han gastado todo en muy pocos conciertos. Todos los sábados hay en Madrid 70 salas de conciertos muy vacías. Eso sí, los Movistar Arena se llenan completamente. Se concentra todo en manos de muy pocos. La diversidad desaparece, no hay clase media musical.
Antes, una banda cobraba un caché por tocar en una sala; ahora, en Madrid, tienes que pagar por tocar. El riesgo lo asumen al 100% las bandas y los promotores pequeños. Mientras los grandes pabellones se llenan para ver a Shakira, los sábados hay decenas de salas pequeñas medio vacías. Ha desaparecido la clase media musical.
A la hora de lanzar su música, ¿hay alternativas reales a las grandes plataformas digitales?
AJD: Es muy complicado. Yo estoy intentando boicotear a Spotify porque es el ejemplo perfecto de empresa sin moral, que además apoya económicamente tecnología militar, pero es muy difícil salir de ahí porque si no estás, no existes a nuestro nivel. Por eso valoro tanto los conciertos, son fundamentales para conectar con gente real.
Intento boicotear a Spotify porque es el ejemplo perfecto de empresa sin moral, que además apoya económicamente tecnología militar, pero es muy difícil salir de ahí porque si no estás, no existes
Tocan bastante fuera de España. ¿Existe en otros países un modelo que permita a los músicos vivir de su trabajo?
GM: En Francia o en Alemania la cultura de base está mucho más apoyada. Hay regulaciones, subsidios para los músicos, ayudas mensuales y salas que te pagan por ley. Aquí en España es un “sálvese quien pueda”. El poco dinero público que hay en los ayuntamientos se gasta en pagar cachés inflados a los mismos grupos que ya tocan en los festivales privados, en lugar de apoyar el tejido local.
Fuera hay más ayudas, más tejido para potenciar la cultura de base, incluyendo a las bandas que empiezan. Todo eso está mucho más cuidado. En España no hay nada.
AmyJo, viniendo del Reino Unido y siendo hermana de alguien con una carrera tan inmensa como Pete Doherty, ¿cómo le ha influido esto a la hora de construir tu propio camino en la música?
AJD: Pete, mi hermanito, él sabía desde muy joven que quería ser una estrella del rock and roll. Nos juntábamos todo el rato en casa, yo ayudándole a llegar a las notas. Y cuando formaron The Libertines fue como un “pum”, que para una hermana mayor creo que es la peor cosa que podría pasar, porque él es un poeta y todo esto le llevó al lado oscuro. Pero claro, todo esto de lo que yo era testigo, no me gustaba. Por eso me llamo AmyJo Doh, porque no quería, aunque todo el mundo lo sabe, que supieran que soy su hermana. Yo al principio no quería hacer ni música ni nada, tocaba por mi propia salud mental.
Tenía mucho en la cabeza ¿qué van a pensar? No quiero que piensen que quiero ser como él, porque la prensa puede ser muy cruel. Empecé con treinta años, cuando todavía estaba un poco paranoica, pero ahora tengo muchos más, yo estoy orgullosa de él y él nos ayuda mucho. Yo ahora siento a la artista que soy en mis propios pies, soy muy diferente a él y tenemos muchas cosas en común, pero ahora sí puedo decir que este es mi proyecto y estoy muy orgullosa de lo que hacemos.