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Crítica

Bruno Mars también se suma a la música latina con ‘The Romantic’, pero se queda sin su parte del pastel

27 de febrero de 2026 01:20 h

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10 años. Ese es el tiempo que Bruno Mars ha necesitado para editar un nuevo disco en solitario. El artista, que arrasó hace una década con el lanzamiento de su clásico 24K Magic, se ha tomado su tiempo para el que supone su cuarto álbum de estudio. El resultado es The Romantic, uno de los proyectos de los que más se hablará en los próximos meses, aunque no por la expectación que había en torno al mismo. Y es que, a pesar de la atípica pausa por la que ha optado Mars para publicar su nuevo trabajo, el artista ha seguido muy presente en la industria musical. Tanto que desde entonces ha continuado amasando premios Grammy y adjudicándose hits.

Decía hace unos días Jaime Barbosa, batería de Alcalá Norte, que las colaboraciones le daban “angustia”. “Bastante tenemos ya con lo nuestro como para traspasárselo a otro”, explicaba el músico en la redacción de elDiario.es. El grupo se aferraba a la idea de que, si bien el artista se expresa a través de sus canciones, su mensaje se acaba diluyendo cuando hay demasiadas colaboraciones en un disco. La lógica podría aplicarse a Bruno Mars, quien, pese a haber triunfado con Apt con Rosé, Die With a Smile junto a Lady Gaga o de la mano de Anderson Paak con su álbum conjunto An Evening With Silk Sonic, pareciera que lleva una eternidad sin dirigirse a sus fans.

La última propuesta del cantante estadounidense trae de vuelta la comunicación con sus oyentes, aunque no siempre merezca demasiado la pena escuchar lo que Mars tiene que decir. El artista, fiel al personaje que ha construido a través de sus temas, demuestra seguir apostando por una narrativa divertida y a veces superficial. Lo hace, por supuesto, acompañándolo de un tono romántico. Ese toque de hombre salvador que lo hace escalar montañas, correr a través del fuego, nadar el mar y sacrificar su vida entera por la validez femenina. Lo frustrante es que cree que todo esto le debería continuar funcionando una década después, como demuestra la canción de apertura Risk It All.

“Voy a intentar ser tu hombre hasta el fin de los tiempos / Oh, haré lo que sea, cualquier cosa que me pidas”, canta Bruno Mars en el tema que abre el disco, uno de los más refinados de los nueve que lo conforman. Este destaca por una fuerte influencia del jazz latino, algo que sorprende desde el principio y que aleja a The Romantic del sonido que parecía anticipar su adelanto, I Just Might. En tanto que este single presenta un rollo funk de los 80 cuya descripción ya es mejor que la decepcionante canción que realmente es, Risk It All pretende acercarse a la altura de lo que se espera que ofrezca alguien de la talla de Bruno Mars.

El inicio del proyecto también pone sobre la mesa una atmósfera latina que no desaparecerá más adelante. D'Mile, que trabaja junto a Mars en la producción, ha tenido muy en cuenta este estilo musical y recurre al mismo en la segunda canción, Cha Cha Cha. La pista, que peca de hortera, fusiona la samba tradicional brasileña con armonías sofisticadas del jazz. Interpolando el estribillo de Slow Motion (2003) de Juvenile, el intérprete ahonda en la conquista desde la perspectiva de quien no se atreve a dar pasos de más, e incluso incita a bailar pasada la segunda mitad. De hecho, al contrario de lo que dejaba prever I Just Might, no hay tantas oportunidades para bailar en el álbum de un romántico, que se inclina hacia melodías más lentas.

Enamorando a los aficionados del soul, Bruno Mars muestra una faceta menos arriesgada en God Was Showing Off, aunque la letra está repleta de referencias bíblicas. Si el cantante no ha podido escapar del efecto Bad Bunny y se ha volcado en abrazar la música latina —su hit Die With A Smile sonó en la Super Bowl del puertorriqueño y es todo un misterio que no se haya incluido en este disco—, tampoco se ha podido resistir a las influencias religiosas que están inundando la cultura en la actualidad. En este tema, Mars asegura a la mujer a la que desea que es un milagro de Dios y que puede convertir el agua en vino. “Pequeño ángel de la tierra / Solo Dios puede hacerte de esa forma”, canta antes del estribillo.

La complacencia fácil de un romántico

Alzando las habilidades vocales del artista estadounidense, la música calmada y sensual de los 70 se encapsula en Why You Wanna Fight?, que se comporta como un ejemplo de que Bruno Mars ha aprendido de su etapa en Silk Sonic. No obstante, el propósito suena más prometedor que los cuatro minutos de la canción, un tanto monótonos y repetitivos cuando el oyente ha llegado a la mitad del tema. Por suerte, On My Soul lo transforma en Curtis Mayfield y ensalza el estilo funk que se empezaba a echar en falta, aunque ni siquiera el romance del que está envuelta la canción rememora a los himnos de amor del cantante. Hay una chispa que, a pesar de amenazar con salir durante todo el disco, nunca termina viendo la luz.

La composición de The Romantic, que provoca un aburrimiento del que también habría que culpar a los colaboradores Philip Lawrence y Brody Brown, es por desgracia la esencia del proyecto. Cuando Bruno Mars canta a los bebés que quiere darle a la chica a la que ama, lo hace con una simpleza que no puede no ser a conciencia. “¿No quieres ese amor verdadero?”, inquiere el artista en Something Serious. Mucho más interesante es el giro narrativo con el que el cantante sorprende en las dos últimas canciones del trabajo, cuando deja a un lado los piropos a las mujeres y prioriza sus propios sentimientos. “Estoy extendiendo la mano sin nada a lo que aferrarme”, confiesa Mars.

Cubierto por la incertidumbre, Bruno Mars pone con Dance With Me el punto final a un álbum de tan solo nueve temas que, a pesar de ser cohesivo sonoramente y juguetear con ritmos latinos, no deja satisfacción tras la conclusión del viaje. “Cuando la música termine / Tú y yo nos enamoremos”, declara el intérprete en la canción de cierre. Sin embargo, Bruno Mars incumple las reglas de un romántico buscando la complacencia fácil. Su versión más genérica no deja nada que sea realmente malo, pero los puntos fuertes de The Romantic no llegan a ser tan altos. Puede que, por otro lado, pretenda con el disco hacer una importante reflexión sobre el amor: nunca hay que esperar demasiado.