Todo lo que se ha perdido en la 'Operación Canalejas'
- El informe con el que la Comunidad de Madrid dio luz verde al proyecto de reforma eliminó la protección a valiosos elementos patrimoniales, caídos ya bajo la piqueta de forma irreversible
- — Así ordenó la Comunidad de Madrid rebajar la protección de dos monumentos nacionales a petición de OHL
Grabado de 1879 que reproduce las obras de demolición de la casa del número 1 de la calle Sevilla, en aquel momento llamada de Peligros Ancha. El derribo formaba parte de un plan de descongestión de la Puerta del Sol, inspirado en la reforma urbanística de Haussmann para París.
El edificio de La Equitativa, proyectado por el arquitecto catalán José Grases Riera, autor también del palacio de Longoria o del monumento a Alfonso XIII del Retiro, ambos en Madrid, fue el primero que se construyó de los seis edificios del complejo. Las obras terminaron en 1891.
El edificio fue adquirido en 1920 por el Banco Español de Crédito, que trasladaría allí su sede central dos años años más tarde. Hasta entonces, además de las oficinas de la Equitativa, el edificio había tenido todo tipo de usos: bares, comercios, la embajada de Japón o el Casino de Madrid. La conocida como Gran sala de conversación de esta sociedad de recreo sobrevivió a las reformas de mediados del siglo XX, pero no a la última del estudio Lamela.
Patio de operaciones del Banco Español de Crédito, en el mismo edificio de la Equitativa, proyectado en 1942. El espacio de doble altura y planta pentagonal, con pilastras de mármol coronadas por capiteles de bronce, recibía luz natural a través de una vidriera firmada por la casa parisina Maumejean Frères.
Ese mismo patio de operaciones fue reformado décadas después, a finales del siglo XX, cuando el Banco Español de Crédito –ya Banesto– fue adquirido por Banco Santander. El lucernario de Maumejean fue desplazado desde la segunda planta hasta la séptima para incluir en el patio un nuevo núcleo de comunicaciones.
El Banco Hispano Americano inauguró en 1906 el segundo bloque del complejo, uno de los más alterados en la reforma reciente de Lamela. El edificio prolonga la alineación del de la Equitativa a lo largo de la calle Sevilla, pero tiene la entrada principal en la plaza de Canalejas.
Sala de cajas de alquiler del Banco Hispano Americano, con taquillas blindadas, en una fotografía anónima fechada a primeros del siglo XX.
Detalle de la fachada principal del Banco Hispano Americano, en 1937, engalanado en conmemoración del XX aniversario de la Unión Soviética. El edificio contaba con una rica decoración escultórica, firmada por José Alcoverro.
El patio de operaciones tiene una distribución muy similar al planteado en los años 40 del siglo XX en el cercano Banco Español de Crédito.
Patio de operaciones del Crédit Lyonnais, institución bancaria que levantó, también a principios del siglo XX, otro de los edificios de la manzana de Canalejas.
El Banco Zaragozano, otra de las entidades bancarias integrantes del complejo, levantó su sede sobre el solar de la antigua Casa de Galicia. La entrada, en el número 10 de la calle Alcalá, contaba con una rejería en hierro y bronce de estilo art-déco y un friso en bajo relieve del escultor Federico Marés.
Detalle del mural y la rejería de la entrada del Banco Zaragozano. La rejería, obra de los escultores Luis Esteban Barrera y José María Barrera Plaza, era considerada una obra maestra de las artes decorativas.
La Comunidad de Madrid rebajó radicalmente la protección de dos edificios históricos del siglo XIX y XX de la 'manzana de Canalejas', cumpliendo así las exigencias de la constructora OHL para hacerse con el conjunto arquitectónico y edificar un centro comercial de lujo con el primer hotel Four Seasons de la capital de España. Un informe de la Dirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad despreció el valor de varios elementos patrimoniales de los edificios del Banco Hispano Americano y La Equitativa, caídos ya bajo la piqueta de forma irreversible. La decisión del gobierno regional se produjo mientras Villar Mir, propietario de la constructora, se hacía con un cuadro de Goya de la familia del marido de Esperanza Aguirre por cinco millones de euros.